"Bajo ningún punto de vista vamos a apoyar a Lacalle en abril de 2004"
— ¿Cómo está viendo al país?
— Lo estoy viendo con dificultades. Atravesando una fuerte crisis. Se ha agravado la desocupación, no hay inversión, hay una altísima recesión y una crisis social de indudable importancia.
— Ayer vi dos imágenes en Montevideo que duelen. El BPS rodeado por una multitud de gente en seguro de paro y en la Ciudad Vieja una larga cola retirando el pasaporte. ¿Hay un desánimo general?
— Hay una sensación de angustia, que se palpa en todo el país. Recientemente lo sentí en Artigas, en Bella Unión, en Tacuarembó, en Durazno, en Colonia y Florida. Hay un importante empobrecimiento del interior de la República a consecuencia de la grave crisis que la agropecuaria tiene. El sector agropecuario implica un proyecto económico pero también un proyecto social. Cuando el sector está en un nivel de dificultad muy alto, genera una problemática social de emigración que termina perjudicando al Interior, a la propia capital de la República y al país en su conjunto. El incremento de esta nueva modalidad de la pobreza que es la marginalidad, es consecuencia de la expulsión urbana pero en buena medida de la expulsión rural.
— Un año de gobierno, el primero. ¿Qué balance?
— Tengo una visión crítica. El Presidente ha salvado el examen a través de tres temas: desaparecidos, aftosa y contrabando, pero la coalición no ha salvado el examen. Esta coalición es aparente, porque el Partido Nacional no está gravitando en el gobierno. Nosotros no renegamos del instrumento coalición, estamos de acuerdo con él, pero creemos que los resultados, salvo la participación del Partido Nacional en el Presupuesto y en las leyes de urgencia, muestran que nuestro partido no ha podido gravitar intensamente en el gobierno porque Batlle lo ejerce individualmente. El presidente está llevando de tiro a la coalición en un ejercicio individual de la coalición. Y eso no le permite gravitar al Partido Nacional. El Presidente ocupa todos los espacios y fija la agenda y, además, en el sistema político han aparecido dos actores: por un lado el presidente de la República y por otro el doctor Tabaré Vázquez.
— ¿Eso le hace bien a Vázquez?
— El presidente de la República precisaba tiempo y el doctor Tabaré Vázquez necesitaba justificación y convalidación de los reclamos de su fuerza política. Esa es nuestra lectura y por eso el Partido Nacional tiene que redefinir la coalición, tiene que redefinir cómo estamos participando. Batlle todavía no ha asumido y no reconoce que ganó con los votos del Partido Nacional. No reconoce que nuestro partido lo ha estado apoyando permanentemente en el Parlamento. Y esto le quita espacios al Partido Nacional. Por eso nosotros razonamos que si la coalición nos quita espacios de participación y de visibilidad, se termina perjudicando al propio gobierno.
— ¿Hay un exceso de presidencialismo?
— Si. Yo creo que hay un ejercicio individual de la Presidencia de la República, como no puede ser de otra manera, pero que deja en muy segundo plano a la propia coalición, como instrumento de gobierno. Y esto es malo.
— ¿Qué implica redefinir la participación del Partido Nacional en la coalición?
— Estamos de acuerdo con el instrumento coalición y con seguir colaborando, pero entendemos que de la coalición emergen obligaciones y derechos para los partidos que son socios y que comprometen tanto a Batlle como al Partido Nacional. Y hasta ahora todos los derechos son ejercidos por el presidente de la República, con lo cual nosotros nos parecemos a un chinchorro que va detrás del barco. El barco es el Presidente y nosotros somos el chinchorro. Y con esto no estamos de acuerdo.
— Ahora, esas críticas…
— Críticas que tengo más…
— ¿Por ejemplo?
— Sostengo que no estamos en la agenda real del país. Y la agenda de los políticos no siempre coincide con la de la gente. Si bien tenemos que discutir las reformas del Estado, las empresas estatales, hay que saber que sólo vamos a salir adelante si captamos inversiones. No hay otros misterios. Si el país no duplica sus exportaciones, no podrá, en lo interno, generar fuentes de trabajo, ni vencer la desocupación. A la vez tenemos que impulsar políticas de inversión en el sector agropecuario, haciendo un gran plan ganadero y no un proyectito piloto como plantea el Ministerio de Ganadería, para solucionar el tema del endeudamiento agropecuario, impulsando políticas industriales reales que viabilicen la radicación de emprendimientos industriales, fundamentalmente en el interior de la República. Nuestra propuesta es: desarrollo agropecuario, política de captación de inversiones para un fuerte proceso de industrialización y una política social de shock, una verdadera agenda social que contenga una rápida ejecución de asentamientos marginales para aliviar la marginalidad.
— En sus respuestas hay críticas a la conducción presidencial, a la agenda, pero también hay críticas hacia el Partido Nacional…
— Es una crítica que nos corresponde a todos.
— ¿Es la misma crítica que se le hizo al doctor Alberto Volonté?
— No, hay una diferencia. Aquel gobierno de coalición mimetizó demasiado al Partido Nacional con la administración del doctor Sanguinetti. Pero con este gobierno no estamos incidiendo en grado importante. Aquélla nos mimetizó, ésta nos quita visibilidad ante el escenario político. Esta es mi lectura, pero creo que es una lectura que el pueblo nacionalista está haciendo.
— Usted dice que hay que tener una política industrial, una agenda social, una política para el agro. Las dos políticas primeras están en manos de ministros blancos. El agro en manos de un ministro que se dice votó al Partido Nacional. Su partido, a pesar de tener estos tres ministerios, no incide…
— El problema es que no puede incidir porque acá el Ministerio de Economía es un súper ministerio, que condiciona las restantes políticas. Cuando uno habla de política industrial y se refiere a estímulos tributarios y crediticios, esos estímulos no aparecen. No estoy culpando al ministro de Industria, ni estoy culpando a los ministros del área social. Estoy diciendo que el gobierno, por la enorme preponderancia del Ministerio de Economía, tiene esas cortapizas para los restantes ministerios. Con respecto al Ministerio de Ganadería, le dije al ministro en enero que está en un campo de batalla con un escarvadiente y sin punta. Es que el ministro ha estado flotando como un corcho, tratando el tema de la aftosa. Pero si uno mira las políticas de mediano y largo plazo del Ministerio de Ganadería, lo único que encuentra es un plan piloto de desarrollo ganadero que no sirve, porque no tiene impacto productivo y porque el componente de apenas once millones de dólares es muy poco. Por otro lado no se advierte desde el Ministerio de Ganadería, por responsabilidad del Ministerio de Economía, que se pueden impulsar soluciones para el tema del endeudamiento.
— La nueva Constitución prevé formas para que el inversor llegue al interior del país. ¿Qué pasa?
— Sí, pero no se ha implementado.
— ¿Por qué?
— Porque las disposiciones legales que se han dictado hasta la fecha no han generado esos estímulos de toda índole para radicar emprendimientos productivos en el Interior, en cumplimiento del artículo 298 de la Constitución reformada en 1996.
— ¿Por dónde pasa esa reformulación de la participación del Partido Nacional en la coalición? ¿Por el cambio del ministro de Economía?
— No creo que pase por el cambio
de ministros, sino por convencer al Presidente de que tiene un socio para tener mayorías parlamentarias para gobernar el país, y para que comprenda que al Partido Nacional no lo puede llevar de la rienda. Así de claro.
— ¿Quién da ese paso para convencerlo?
— El paso lo tiene que dar todo el partido, que tiene que condicionar su participación en el gabinete. No estoy hablando de abandonar la coalición, sino de redefinir el papel del partido en la coalición. Así de claro. Hay que barajar y dar de nuevo.
— ¿El país está sin un mensaje claro?
— En el país no vemos la luz, no vemos el horizonte, no sabemos hacia dónde vamos. Seguimos aferrados a la contención de los parámetros económicos: de que no se dispare la inflación, de salvar el déficit fiscal enorme que nos comimos de la anterior administración. Con recortes de inversión, con recortes de gastos, sin estimular el desarrollo, el país no sale, no salimos.
— A usted no lo dejó conforme la ponencia del ministro Bensión durante la interpelación que le realizó el senador Astori…
— Yo voté con mi partido, pero también voté con el Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio.
— ¿Qué fue lo que menos le convenció?
— Fue cuando confesó que no estaba dispuesto a revisar nada, que la decisión estaba tomada. Nos dijo que los senadores podemos hablar todo lo que querramos, pero más allá de las razones, no estaba dispuesto a revisar nada. Esa fue una posición altanera del señor ministro, quizás fruto del nerviosismo que genera, muchas veces, una interpelación. Pero esa parte de la intervención no nos pareció feliz. Por otra parte la suba del combustible fue totalmetne inoportuna, porque va a generar un impacto negativo en la producción, en los servicios y en la gente. Es un impacto negativo. En una economía en recesión como la nuestra, el incremento de los combustibles supone 82 millones de dólares de impuestos y de incrementos por precio, que va a pagar la población. El precio del petróleo está bajando. Ya estamos reclamando que se tome el 1º de marzo como fecha de comienzo de los sesenta días que anunció el ministro para que, si baja el petróleo en el porcentaje que se expresó, también baje el combustible. Queremos que a partir del 1º de mayo ya baje el combustible.
— Puede pasar que le digan, en esa fecha, que es imposible bajar el precio del combustible porque el Estado tiene compromisos generados porque el Partido nacional exigió mucho en el Presupuesto…
— No, eso no es así. Eso no es correcto, no es justo y encierra un razonamiento profundamente equivocado, porque habla del déficit bueno y del déficit malo. El bueno es el del gobierno, bueno es el déficit que nos dejó el anterior gobierno –ese es bueno–, pero el incremento de gastos que pidió el Partido Nacional es malo. No. Esto no es aceptable desde ningún punto de vista. Además el partido reclamó aumentos en áreas vitales: Interior, a través de las intendencias, Poder Judicial y la enseñanza. Si el país no invierte en enseñanza, en qué va a invertir.
— ¿Háblenos de su futuro político?
— Estoy trabajando por el Partido Nacional, como siempre. Y voy a seguir trabajando por la renovación de dirigentes y de propuestas dentro del partido, buscando construir una nueva mayoría wilsonista, por un Partido Nacional que recupere la mística que ha perdido, que recupere el orgullo y la satisfacción de ser creíble frente a la población. Este es el proyecto político de Alianza Nacional. Estamos convencidos que el partido va a llegar al próximo proceso electoral en mejores condiciones a las que llegó en 1999. Vamos a tener una nueva postulación política para el año 2004. Sin lugar a dudas, el pueblo nacionalista lo va a consagrar en las urnas y nos va a pasar por encima de los dirigentes.
— ¿Me está diciendo que Lacalle no es el próximo candidato a la Presidencia?
— Sin duda, estoy convencido que va a haber una nueva postulación política dentro del Partido Nacional. También queda claro que nosotros no vamos a estar apoyando la candidatura del doctor Lacalle en ningún escenario hacia la elección interna de 2004. Bajo ningún punto de vista lo vamos a apoyar.
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