Candidatos renunciantes al balotaje: casos de Argentina, Perú y Zimbabwe
Nuestro matutino publicó ayer un informe dando cuenta de que la Constitución de la República no prevé en Uruguay un mecanismo para solucionar el vacío legal que provocaría la eventual renuncia de uno de los candidatos a participar en el balotaje.
La Carta Magna establece que, en caso de que en las elecciones de este domingo ninguno de los candidatos obtenga la mayoría absoluta del 50% de los votos emitidos más uno, la Corte Electoral deberá convocar a una segunda vuelta electoral para el último domingo de noviembre, en la que participarán los dos candidatos más votados.
De acuerdo a la consulta realizada por LA REPUBLICA, ante la hipótesis de que uno de los candidatos renuncie por cualquier motivo, debería ser la Corte Electoral la encargada de estudiar una solución que no está prevista en la Constitución, según señalaron altas fuentes del organismo.
Por el contrario, de acuerdo a lo publicado ayer, para el constitucionalista José Korzeniak no hay tal vacío legal, ya que «si hay un candidato cuyo partido decide no presentarse en la elección, los comicios deben hacerse de todas formas y gana aquel que obtenga más votos, no importa si son cinco o diez sufragios los que obtiene».
Korzeniak también explicó que «en la segunda vuelta sólo participan los dos candidatos más votados de los partidos más votados, no pudiendo participar otro, si falta uno de los dos, entonces no puede presentarse el representante de otra colectividad, porque no sería el más votado».
Los antecedentes
Nuestro matutino hurgó en la historia para conocer si existen antecedentes de renuncias de candidatos a la segunda vuelta en comicios celebrados en distintas partes del mundo.
El sistema de balotaje o segunda vuelta es un sistema que se introdujo en Francia, luego de la revolución francesa. Sin embargo, es un mecanismo que ha sido incorporado más bien en los últimos tiempos en las elecciones de los distintos países.
Una de las primeras renuncias registradas tuvo lugar en Perú en 1985. En las elecciones nacionales celebradas en esa instancia, los dos partidos más votados fueron el Partido Aprista Peruano, con la candidatura de Alan García, que obtuvo 45,74% de los sufragios, y en segundo lugar la Alianza Electoral Izquierda Unida, de Alfonso Barrantes Lingán, que logró el 21,26%.
Los dos partidos debían comparecer en una segunda vuelta. Sin embargo, el día 26 de abril el candidato de la Alianza Electoral Izquierda Unida, Alfonso Barrantes Lingán, presentó renuncia al balotaje, al ver la cantidad de votos que le llevaba su contrincante. Las autoridades electorales decidieron que no debía procederse a realizar la segunda votación, proclamando como presidente y vicepresidente a la fórmula del Partido Aprista Peruano, encabezada por Alan García.
El otro antecendente es bastante más conocido para nuestra ciudadanía, debido a la cercanía geográfica, ya que se dio en Argentina en el año 2003 y tuvo como protagonistas a Carlos Menem y Néstor Kirchner.
El 27 de abril de 2003 se realizaron las elecciones nacionales en el vecino país, con la participación de 19 candidatos, incluyendo a tres peronistas, ya que el partido se dividió en tres facciones.
En los comicios, el candidato de la Alianza «Frente por la Lealtad-Ucede», el ex presidente Carlos Saúl Menem se ubicó en primer lugar con 24,25% de los votos. La segunda ubicación fue para Néstor Kirchner del «Frente para la Victoria», con 22,24%. Ambos candidatos debían concurrir a un balotaje a celebrarse el 18 de mayo.
Pero al verse abrumado por la ventaja que, según las encuestas le llevaba su rival, Menem decidió renunciar a su candidatura para la segunda vuelta. Por aplicación del Código Electoral Nacional argentino, Ley Nº19.945, Artículo 155, que establece que «en caso de renuncia de los dos candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más votadas en primera vuelta, se proclamará electa a la otra». En consecuencia, a raíz de la renuncia de la fórmula Carlos Menem-Juan Carlos Romero, se nombró oficialmente a Néstor Kirchner y Daniel Scioli, como presidente y vicepresidente, respectivamente. El caso de Menem se clasifica como uno de los pocos, sino el único en el mundo, en que se produce la renuncia del candidato con más votos.
Otros casos
El 21 de junio del año pasado, el líder de la oposición en Zimbabwe, Morgan Tsvangirai, se retiró de la segunda vuelta a las elecciones presidenciales, al estimar que la violencia instalada en el país imposibilitaba la realización de comicios justos. Esta renuncia tuvo como consecuencia inmediata la reelección del veterano presidente Robert Mugabe, que el 29 de junio de 2008 fue elegido por sexta vez como primer mandatario.
En aquella oportunidad, el líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, dijo que no le podía pedir a los electores que concurrieran a las elecciones del 27 de junio, porque ese voto podría «costarles la vida». «No seguiremos participando de la farsa violenta e ilegítima de este proceso electoral», declaró Tsvangirai en ese momento.
Mugabe y Tsvangirai debían disputar la segunda vuelta a las presidenciales, tres meses después de celebrada la primera vuelta. El candidato opositor había obtenido el 47,9% de los votos y el presidente Mugabe 43,2%.
La campaña electoral había estado teñida de sangre por la muerte de unos 70 militantes opositores, según el MDC, y un clima de violencia acuciante. El partido opositor se había enfrentado a grandes obstáculos durante la campaña. Tsvangirai fue detenido cinco veces y su número dos, Tendai Biti, se encontraba encarcelado por subversión.
En la actualidad, Morgan Tsvangirai es el primer ministro de Zimbabwe, integrando un gobierno de unidad nacional con el presidente Mugabe.
Habrá segunda vuelta
En estos días se está registrando un caso distinto en Afganistán. El actual presidente Hamid Karzai obtuvo el 54,6% de los votos en las elecciones presidenciales celebradas el pasado 20 de agosto, accediendo nuevamente a la primera magistratura. Sin embargo, en las últimas horas la Comisión de Reclamos Electorales de ese país llegó a la conclusión de que el mandatario recibió menos del 50% de los votos y deberá convocar a un balotaje. Su rival político será Abdulá Abdulá.
La comisión realizó una investigación por presunto fraude electoral en el marco de la cual invalidó los votos de 210 mesas electorales, tras haber hallado «pruebas claras y convincentes de fraude». Los funcionarios encargados de la investigación invalidaron 1,3 millones de votos, por lo que el presidente Karzai pasó del 54,6% de los sufragios al 48%, cifra insuficiente para imponerse en la primera vuelta. Su rival aumentó del 27,8% al 32%.
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