A los indecisos. "Acuérdense cómo estábamos, vean cómo estamos y voten al lema, voten al FA"

Mujica: "El FA es la única garantía de estabilidad y de acuerdos nacionales"

Habrían pasado unos 20 minutos de las 10 de la mañana de ayer, hora pactada con LA REPUBLICA para la entrevista con el candidato presidencial. Veloz al volante del viejo «escarabajo», Mujica llegó levantando polvo por el camino de gravilla, en Rincón del Cerro.

Apenas siete horas antes había llegado de la ciudad de Salto, donde protagonizó un acto con diez mil personas. Al mediodía iría a la sede del Poder Legislativo para anunciar las cuatro áreas estratégicas en las que el Frente Amplio pretende lograr acuerdos con todos los partidos con representación parlamentaria.

Sin tiempo para perder, bajaron las compras. Los perros corrían alrededor. En breve tendrían que preparar un almuerzo. Las preguntas a micrófono abierto debían ser directas y concisas. Escaseaban los minutos. Sentado en un sillón, rodeado por unas pocas fotos y banderas, las más queridas, siempre ladeado por su perra «Manuela», Mujica miró al equipo de LA REPUBLICA, suspiró, dijo «venga» y comenzó a responder.

«Vamos a ganar», fue su primer anuncio. En cinco horas y media comenzaría el multitudinario acto sobre la Avenida 18 de Julio que marcaría el cierre de la campaña electoral del Frente Amplio. «Que piensen como estábamos, que valoren como estamos y voten al lema», alentó Mujica para resolver la incertidumbre de los indecisos.

 

­La campaña electoral ha sido intensa, usted ha recorrido el país entero ¿Cuál es su principal conclusión, a modo de balance, a tres días de la elección?

­La principal conclusión es que vamos a ganar, en primer lugar y en gran medida, como consecuencia de la obra realizada por este gobierno de Tabaré y del Frente Amplio. En segundo lugar porque el Partido Nacional anunció una renovación durante diez años y ahora está en el mismo punto después de dar un giro de 360º grados.

Y en tercer lugar, porque hemos hecho una campaña muy intensa, particularmente en el Interior, que los montevideanos no miran. Buena parte de la politología capitalina no se ha dado cuenta de los cambios sociológicos que se produjeron en el Interior. Va a ganar el Frente: no el Pepe; va a ganar el Frente que, más que nada, es un colectivo. Creo que hay que defender el concepto de una dirección colectiva y de un partido que deberá renovarse porque los medios actuales de comunicación trajeron formas nuevas de movilización como el banderazo, la convocatoria en la rambla. La caravana del fin de semana pasado se debe, en gran medida, a los mensajes de texto por teléfono celular. La gran prensa es capaz de decir cualquier bolazo, pero hay otros mecanismos de comunicación que están operando en nuestra sociedad, y que cada vez adquieren más importancia. Las formas organizativas de la política del futuro tendrán que tener en cuenta esta nueva realidad, entre ellas el Frente Amplio.

 

­La movilización de los frenteamplistas ha sido un factor distintivo en esta campaña. ¿Será un factor importante para usted si accede al gobierno?

­El concepto de movilización es variable según la coyuntura. Pueden ser manifestaciones con carteles. Pero en el contexto de un gobierno del Frente Amplio significaría, entre otras cosas, ocupar espacios en la construcción social y en la atención de problemas sociales desde las comisiones de fomento de las escuelas a las problemáticas de los barrios carenciados. El Frente Amplio tiene una herramienta popular que debe trascender los comités tradicionales y, en mi humilde opinión, debe tratar de motorizar que el pueblo uruguayo empiece a participar para influir en las decisiones que afectan a la sociedad, sin dejar que esa tarea sea sólo de la burocracia del Estado, a la que la sociedad le tendría que respirar un poco en la nuca.

 

­¿Esa participación que usted plantea implica articular desde el Estado un voluntariado social?

­Implica participar en el voluntariado social, que debe ser de todo el pueblo y no sólo del Frente Amplio. Servirá para inventar recursos donde no los hay, para elevar la calidad de vida de la propia sociedad. Tenemos una sociedad demandante: nos tenemos que acercar a ser una sociedad que se haga responsable.

 

­Además de este énfasis en la participación ciudadana. ¿Cuáles son los elementos centrales de la propuesta programática del FA para un segundo gobierno?

­Más sopa, dos platos. Más de lo mismo. El programa fundamental del Frente Amplio es darle continuidad a todo lo que se ha hecho y tornarlo irreversible. Es un programa que debe profundizar, por ejemplo, en la reforma de la enseñanza mediante la extensión del Plan Ceibal a la educación secundaria y en llevar al Interior a la ex UTU y a la Universidad, o a las universidades. Pero es algo que se debe proponer sin pasar por arriba a los actores sociales; lo ideal es hacer esta transformación con la propia Universidad. No queremos establecer un proyecto: queremos discutirlo con la gente. Lo que no es negociable es el rumbo: vamos para el Interior con la enseñanza. El cómo y las formas que nos damos, es todo negociable. Pero autonomía no es equivalente a soberanía.

 

Acuerdos nacionales

en temas clave

­Eso que usted acaba de formular; «no es negociable el rumbo pero si el cómo y las formas»: ¿Puede ser una definición de filosofía general de gobierno?

­Hay una serie de temas en los que si no se logran los consensos hay que buscar la mayor apoyatura nacional que se pueda. Esto tiene que ser independiente de que tengas o no tengas mayorías parlamentarias. La mayoría política circunstancial no es equivalente a una mayoría social. Hay cosas como esto de la transformación de la enseñanza que las puede iniciar el próximo gobierno, pero tiene que ser necesariamente un proceso a largo plazo con acuerdos que la sustenten, políticos y sociales. Si no, no hay arreglo. Esa es una fruta que demora mucho. Es como el olivo, demora mucho en dar cosechas importantes, pero hay que plantarlo.

 

­¿En eso se inscribe la política de acuerdos nacionales que usted ha planteado?

­El Frente Amplio va a anunciar hoy (por ayer) que independientemente de que tenga mayoría parlamentaria, va a impulsar acuerdos nacionales con todos los partidos sobre cuatro temas básicos: educación, preservación del medio ambiente, política energética y seguridad pública. Ese es el estilo, mano tendida, diálogo, negociación como debe ser.

La garantía real de que se logren esos acuerdos nacionales es el Frente Amplio, es su peso en la sociedad, es su voluntad política.

Yo soy hincha del Parlamento. Con todos los defectos que tiene yo soy hincha del Parlamento. Es la institución que por naturaleza representa al país y hay que atenderla en todos los aspectos. En todos los casos que se puede hay que evitar enviar las cosas en términos de tómalo o déjalo. El Ejecutivo por supuesto tiene que tener iniciativas y debe defenderlas, pero debe de procurar respetar siempre al Parlamento. Es mejor que trate de lograr el máximo de consenso posible aunque demore un poco más. Por eso soy hincha del Parlamento, porque es el lugar natural de la negociación, por naturaleza. El Poder Ejecutivo tiene una dirección, un rumbo. El Parlamento tiende a representar a todo el país. El Parlamento es el ámbito de negociación por excelencia.

 

­Lacalle ha dicho que si resulta electo y el FA tiene mayoría parlamentaria, gobernaría por decreto. Usted maneja acuerdos nacionales. Sin embargo, es usted el acusado de tendencias autoritarias. ¿A qué atribuye esto?

­En la sociedad uruguaya se crean estereotipos y la gente reacciona por estereotipos. No se puede decir que un tipo es maoísta un día y al otro día que es anarquista (en referencia a señalamientos de Luis Alberto Lacalle sobre su persona). Eso es una falta de seriedad teórica, son diferencias abis
males. Pero esas reacciones no son por falta de inteligencia, es razonar por estereotipo.

Pero bueno, hay que tratar de mantener las mejores relaciones posibles.

El Uruguay tiene su peculiaridad, tiene su propia historia, su modo de ser, no creo que el prepo funcione para nada, tampoco llevarse a la gente por delante. Para lo único que sirve es para multiplicar los obstáculos y terminar caminando más lento de lo que había que ir. No veo que el Uruguay, por sus tradiciones, por su conformación etárea, tenga otra posibilidad para resolver las cosas que buscar el camino de la negociación. Si no puedo conseguir 100, conseguimos 50 o 40.

 

Tabaré, Danilo y

el Frente Amplio

­La oposición ha hecho centro en las diferencias de personalidades y estilos entre usted y Tabaré Vázquez. Lo ha hecho formalmente, en discursos e informalmente en volantes sin firma. Usted ha señalado que habrá diferencias, pero también continuidad. ¿Cómo se va a expresar esa continuidad?

La continuidad va a ser clara. Un gobierno progresista debe de juzgarse por los resultados. Los resultados son los que son de izquierda. Los caminos pueden ser cuestionables, pueden ser demasiado pa´acá, demasiado pa´allá; pero el problema son los resultados. Los resultados de este gobierno de Tabaré y del Frente Amplio son buenos y son de izquierda. Nosotros, entonces, tenemos que promover que marche la economía, a cara de perro, con todas las reglas que tiene la economía. Pero a su vez que no nos transformemos solamente en promover crecimiento sino desarrollo. ¿Qué quiero decir? Que de la mano del crecimiento tiene que ir una política de distribución. El Estado tiene que intervenir para que se distribuya, porque si se deja librado al mercado, está visto que el mercado no distribuye en la medida que crece la economía. Para mí está probado que puede crecer la economía, las cifras macroeconómicas, aumenta la riqueza global y, sin embargo, hay cada vez más pobres. La tarea de distribución tiene mucho que ver con el papel del Estado, es el que debe obligar a que los mecanismos de distribución funcionen. El arte de la política implica definir cual es la medida de eso, porque no puedo repartir lo que no tengo. No se puede repartir al extremo de paralizar el crecimiento de la economía, porque al final, por repartir más reparto menos. Ese es el límite. Y eso siempre ha sido un problema para la izquierda.

 

­Una de las incógnitas planteadas desde la derecha y también desde sectores de la izquierda, sobre todo poselecciones internas, era y es la relación entre tres de los principales referentes de la izquierda: Tabaré Vázquez, usted y Danilo Astori. ¿Cómo está la relación actualmente y cómo se proyecta hacia un segundo gobierno del FA?

­Los tres estamos bien. Somos compañeros, somos del Frente Amplio. Nos une la fidelidad a los sueños de la gente y sobre todo, nos une el Frente. El Frente Amplio es la garantía, no nosotros tres. Tabaré es lo que es y en mi caso y el de Danilo ahora somos los candidatos. Somos compañeros, nos unen muchas cosas. La derecha no lo puede entender, pero la gente sí, cuando le digo que la garantía no somos nosotros, es el Frente.

 

­Y con Astori específicamente, ¿cómo se sienten trabajando en equipo? Usted ha apostado muy fuerte al papel de Astori en un próximo gobierno.

­Anda macanudo, nosotros estamos aprendiendo mucho con Astori y creo que en materia de movilización, Astori está aprendiendo cosas que nunca había visto. Nos complementamos fenómeno. Sobre la capacidad de Danilo no voy a abundar, está fuera de discusión, además es un gran compañero, una garantía.

 

El FA garantía de estabilidad

­Usted ha insistido mucho en la campaña electoral sobre el papel del Frente Amplio como tal. ¿En qué sustenta esa preeminencia?

­El Frente Amplio, más allá de estos tres personajes, ha demostrado y ahora con hechos, que tiene una enorme madurez para la conducción política. En cada uno de los capítulos importantes por los que atravesó este gobierno contó siempre con el respaldo político necesario. Yo no me acuerdo ­y soy bastante veterano­ que ningún gobierno, blanco o colorado, haya tenido una congruencia tan grande en el campo de las decisiones en sus propias filas.

Eso no quiere decir que no tengamos matices o diferencias. Esto quiere decir que las negociamos y que acatamos y cumplimos con la decisión de la mayoría. Esto tiene un enorme valor en política. Tiene un enorme mérito acatar cosas con las que uno no está de acuerdo. Porque ¡qué joder!, hablar de unidad cuando estamos todos de acuerdo, es un boleto. El problema es sostener la unidad cuando tenemos diferencias. Desde ese punto de vista ninguna fuerza política ofrece la estabilidad política que ofrece el Frente Amplio. Acá se habla mucho de estabilidad jurídica y de muchas cosas, ahora la verdad es que si no empezás por la estabilidad política, todas las demás son papel pintado.

De la otra que no se habla es de la estabilidad financiera y monetaria que unos buenos puntos del PBI nos ha costado en la historia del Uruguay. 12 puntos y pico en la última crisis y corrida bancaria, 12 puntos y pico, años de trabajo sepultamos. Y en la de la tablita otro tanto. Sería bueno tener memoria de lo que significó eso, porque son varios planes Ceibal y varios Planes de Emergencia. Pero de eso nadie se acuerda y nadie es responsable.

 

­Es claro el papel que usted atribuye a la fuerza política como tal, pero también influyen las personas, los referentes. Usted tiene un innegable impacto en la gente. ¿Cómo maneja eso?

­Esa es la otra parte del asunto. La mayoría de la gente, cuando vota, lo hace para vivir un poco mejor. El grueso de la gente no sintetiza en programas racionales. Expresa el programa de las apetencias en ciertas figuras. Sería bueno que las figuras no se coman la pastilla y no se les suban los berretines a la cabeza. En realidad es una forma primitiva de resolver. Es Alberdi viejo que escribe sus ensayos criticando a Alberdi joven. Hablaba de los caudillos en las luchas de la organización civil y de la independencia. Alberdi se critica a sí mismo y dice: «yo no los comprendí». Hablaba de Artigas y de Facundo Quiroga, por ejemplo. Dice Alberdi, «yo no los comprendí, eran vástagos de una democracia primitiva». ¿Cómo se iba a nuclear la gente? Se nucleaba en torno a personalidad y más o menos rumbeaba. En la conducta humana siguen existiendo parte de esos factores. A quién le toque transcurrir esto tiene que darse cuenta que es una necesidad de la gente y no chuparse ellos de que son los muchachitos de la película.

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