Un amigo, un transformador
Una llamada telefónica trajo una nube oscura ante mis ojos. Del otro lado de la línea, un amigo me informa de la muerte del periodista y escritor Carlos Núñez. Las manos temblorosas se volcaron de inmediato hacia el teclado de la computadora, mientras centenares de imágenes pasaban frente a mí, como si recorriera parte de esta historia que vivimos.
Carlos Núñez fue de las plumas valientes que acompañó a Prensa Latina (PL) y a la Revolución Cubana desde sus inicios. Para hablar de periodistas «de fuste», como tanto le gusta decir a algunos veteranos, había que hablar de él, había y hay que hablar de Carlos.
Carlos era de los hombres que querían profundizar ante cada hecho. Para conocer la realidad y mostrarla, No se quedó nunca en la primera pintura que aparece a la vista. Su pluma escudriñó los rincones nacionales e internacionales. Nunca bajó la guardia. Era un ejemplo vivo de periodista y transformador. Siento el ardor en la mejilla. La realidad nos golpea, una y otra vez, pero nunca tan duro como con la pérdida de quienes tanta falta hacen a las nuevas generaciones y también a nosotros. Hace falta que el ejemplo de Carlos Núñez recorra las aulas, porque con él también va la vida de la calle. Nosotros, Carlos, seguiremos tecleando, como sea y donde sea, estoy seguro que eso es lo que tú querías. Que no se callen las voces. Que el silencio no sea cómplice. Por vos Carlos, por lo que tanto peleaste, muchos van a seguir andando, y, con ellos, andaras tú.
Osvaldo Burgos (Corresponsal de P. L .en Uruguay)
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