Energía

Denuncia por sobreprecio en Argentina

El diputado Juan Carlos Morán (Coalición Cívica-Buenos Aires) denunció y el diario «Clarín» publicó el domingo pasado que a fines de 2007 el gobierno adjudicó la instalación de la central a carbón a un precio final que fue un 174% más caro que el pagado en Chile por una usina térmica de similares características que había sido contratada en la misma época. La importancia de la noticia radica en que una de las empresas que directa y/o indirectamente están vinculadas a esta engorrosa situación es Foster Wheeler, una de las 9 empresas que se presentaron a la licitación para asesoramiento técnico sobre la planta regasificadora en nuestro país, licitación de la cual en los próximos días se dará a conocer el nombre del adjudicatario.

La denuncia que Morán presentará en la Justicia sostiene que mientras el costo por megavatio en Chile es de US$ 1,26 millones, en Argentina alcanzará a US$ 3,45 millones. La central se está construyendo en Río Turbio, provincia de Santa Cruz.

Además de la diferencia de precio, la denuncia advierte que el presupuesto original, que era de 1.500 millones de pesos, registró un aumento del 73% y alcanzó los $ 2.600 millones al firmarse el contrato definitivo de las obras.

«El valor internacional por cada MW de este tipo de usinas promedia US$ 1,2 millones pero con la central santacruceña las autoridades nacionales han convalidado un precio que es casi tres veces superior, sin ninguna razón que justifique semejante desfasaje», destacó Morán.

A mediados de 2006 el gobierno llamó a licitación, a la que se presentaron seis grupos de empresas. Sólo dos oferentes lograron llegar a la instancia final: la española Isolux y la sociedad Roggio-Skoda.

Por puntaje y mejor cotización, el negocio quedó en manos de Isolux, que a su vez procedió a abrir el paquete de suministros y obras.

Para poder cumplir con la entrega de la central «llave en mano», Isolux contrató a la alemana Siemens para la provisión de las turbinas; a la norteamericana Foster Wheeler para el suministro de las calderas y a una decena de empresas santacruceñas para la realización de las obras civiles.

Los contratos con Siemens y Foster Wheeler representan casi 60% de la obra, que había arrancado en 2006 con un presupuesto de US$ 500 millones y terminó adjudicándose a fines de 2007 por US$ 828 millones.

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