"Si no reparten la torta no queda nadie en el campo"
«Sé que en el agro puede haber jornadas laborales de 10 o 12 horas pero hay que pagarlas, hermano». Los trabajadores rurales no son de cuarta y si no repartimos un poco la torta, en el campo no va a quedar nadie, dijo ayer en Durazno el presidenciable José Mujica. Al cerrar el ciclo de charlas organizado por la Sociedad Rural, el candidato frenteamplista se refirió a la implementación de las ocho horas en el sector rural, propuesta que levantara polémicas en el empresariado. «Al trabajador rural hay que ampararlo o no va a quedar nadie trabajando la tierra», reiteró ante un auditorio compuesto por productores del centro del país.
Mujica dijo que es un tema que se estudió en profundidad y hay mecanismos de excepcionalidad, recordando que en el país había una visión medieval sobre los derechos de la gente que trabaja la tierra. «La ley de 8 horas se aprobó en el año 1916. Acá hay una lucha de intereses», señaló. El ex ministro de Ganadería tiene en claro que el sistema «recién inaugurado» no se cumple en la mitad de los establecimientos y asegura que las puertas están abiertas para seguir discutiendo e introduciendo mejoras. Admitió que la patronal rural es unos de los sectores en los que más cuesta generar conciencia sobre los derechos de los trabajadores. «Hay una tradición de que también estas cosas no se discuten».
Ojalá no precisemos nunca al Fondo Monetario Internacional, manifestó el presidenciable de izquierda al ser consultado sobre la forma en que un eventual gobierno suyo manejaría el apoyo crediticio. Por aquello de que no le ponen «deberes», al país le conviene contraer deuda soberana, indicó.
Más que a la posibilidad de replantear un tratado de libre comercio con EEUU, Mujica dice aferrarse a «venderle un poco a muchos». Mal podemos cometer el error de venderle mucho a pocos, acotó haciendo referencia a lo mal que la pasó México por estar atado a un mercado que «se engripó». Considera que en la diversificación debe estar el norte, manejando a Corea y Japón como las grandes esperanzas en materia de carne. «Son mejor que EEUU y pagan más. EEUU nos compra a nosotros y le vende a Japón».
Mujica dijo que es un gusto acudir a este tipo de encuentros con la gente de campo. «No sé qué es lo que entendieron por el agrupamiento de los pobres del campo, expresó refiriéndose al planteo por él realizado en ocasión de reunirse con vecinos de Carlos Reyles la pasada semana». «Es una manera de darse estatura; yo les digo la verdad. Hay una revolución en la forma de producir y trabajar que es muy difícil de sobrellevar para un productor mediano. Si se agrupan con otros podrán hacerle frente a la compra de herramientas de uso mutuo o acceder a campos que les permitan terminar los terneros que producen», indicó. «La instrumentación de fondos de ayudas para paliar crisis como la generada por la última sequía, la atención técnica, la descentralización y la adopción de políticas de agua y tierra también» son para Mujica «temas trascendentales» para el futuro del agro.
En el entendido de que el cambio climático vino para quedarse, considera que «las previsiones deben adoptarse en tiempo y forma». En tal sentido, se refirió a la importancia de aprender a utilizar el agua con que se cuenta, tener reservas y aplicar medidas activas. Aun cuando admite que quizá no lo planteó de la mejor forma, recordó haberle propuesto en dos ocasiones a las gremiales agropecuarias la creación de un fondo de ayuda. «Se asustaron», indicó, pero debe haber un mecanismo por fuera del Estado para ayudar a los damnificados a volver a empezar tras desastres como el de la sequía del pasado año, indicó. «Los productores no pueden quedar aislados a su propia suerte», manifestó.
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