De Ripley: apareció el disco duro "desaparecido" del BSE
El BSE hizo que sus técnicos revisen la torre de la computadora del ex subgerente Luis Alberto Mariño –quien sufrió una tentativa de homicidio– y éstos encontraron que el disco duro permanecía dentro de la torre de la máquina, aunque confirman que dicha máquina fue violentada. La Policía había señalado que entre la tarde del sábado 3 y la mañana del domingo 4 de marzo desconocidos habían ingresado al Departamento de Automóviles y Responsabilidad Civil del BSE, sustrayendo el disco duro de la computadora que utilizaba Mariño.
Al no retirar Policía Técnica del lugar la torre de la computadora de Mariño –puesto que ésta ya había sido violentada– se entiende que es muy difícil ahora confirmar si efectivamente estaba o no el disco duro en esa máquina en ese momento. Igualmente, tanto la Policía Técnica como los técnicos del BSE aseguran que existió la tentativa del robo. Una fuente judicial cercana al caso manifestó a LA REPUBLICA que en opinión del juez de la causa fue una muy mala maniobra la realizada, ya que se violentó la oficina después de que se había hecho un respaldo de toda la información que había en la computadora de la misma y además se creó una situación de «conmoción pública». El juez en lo Penal de 8º Turno Pablo Eguren y la fiscal Mirtha Guianze –quienes tienen a su cargo la investigación por el intento de homicidio a Mariño– se habían apersonado en la oficina de éste el pasado 1 de marzo, allí instalados se apoderaron de diferentes expedientes, sacándose respaldo en disquetes de la información contenida en el disco duro de la computadora del ex jerarca del BSE. Tres días después se denunció la violación de la oficina de Mariño, Policía Técnica concurrió al lugar, comprobó el hecho y marcó el robo del disco duro de la torre de la computadora. Al conocer estos hechos, el magistrado Eguren tomó despacho en la misma oficina violentada, ordenando un servicio 222 para el lugar y otras medidas de seguridad. Las autoridades del BSE por su parte, nombraron a Ruben Díaz –quien había sido subgerente del Sanatorio de la institución– como interventor del Departamento de Automóviles, ordenando a su vez medidas especiales de seguridad. Ya intervenido el Departamento de Automóviles fue que los técnicos del BSE revisaron la torre de la computadora de Mariño, indicando que si bien la computadora había sido violentada el disco duro de la misma seguía en su lugar. Mariño –que investigaba presuntas irregularidades en perjuicio del propio BSE cometidas en talleres mecánicos– fue atacado el 22 de noviembre de 2000, recibiendo golpes que le provocaron tres hendiduras de cráneo, debiendo permanecer 21 días en el CTI de una institución mutual. En diciembre de 2000 fueron amenazados de muerte el subgerente general José Mansilla y la subgerenta de Automóviles, Silvia Caprio, quienes no hicieron la denuncia por temor a represalias.
Un caso similar se vivió a principios de la década del 90, cuando el entonces funcionarios de carrera Arturo Chiappone Scarcela fue objeto de un atentado a balazos contra su domicilio.
Chiappone había investigado irregularidades de dos peritos tasadores y un tasador, quienes fueron destituidos. Inmediatamente el Directorio de turno del BSE decidió retomarlos, lo que provocó la renuncia de Chiappone.
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