Homenaje a "Perico" en la Junta Departamental de Canelones
La Junta Departamental de Canelones homenajeó ayer al fallecido sacerdote y fundador del Servicio Paz y Justicia (Serpaj), Luis Pérez Aguirre, quien murió a fines de enero en un accidente de tránsito en el balneario Costa Azul. Recuerdos de su incansable lucha por los derechos humanos y sus acciones a favor de los desvalidos pautaron las intervenciones de los curules de todas las bancadas.
En representación del Encuentro Progresista – Frente Amplio (EP-FA), el edil Ruben Suárez leyó íntegramente el artículo publicado en marzo de 1982 por el extinto religioso en la revista La Plaza de Las Piedras, donde planteaba la necesidad de una amnistía. Esa actitud, recordó el curul, determinó que las Fuerzas Armadas decretaran su procesamiento por «ataque moral» a dicha institución.
«¿Cómo se educa al guerrero para que se dedique a construir la paz? ¿Cómo se cambia un corazón entrenado para la guerra en un corazón pacífico? ¿Cómo se debe enfrentar el constructor de la paz con quien se formó en el ‘esquema’ de la Doctrina de la Seguridad Nacional, que nos divide a todos en amigos o enemigos? ¿Cómo hablar de paz y reconciliación a quien asumió el oficio de prepararse para la guerra?, preguntaba Pérez Aguirre en el artículo, titulado «El guerrero y la paz».
«No es fácil para quien vive entrenándose para la guerra y manipulando armas, instrumentos de muerte de todo tipo, adquirir hábitos y actitudes de construcción de la paz», afirmaba.
Sostenía que «la reconciliación es un requisito para la paz», y, en su carácter de cristiano, opinaba que «la raíz de la opresión y de la violencia en todas sus formas, de las divisiones y del odio (que exige reconciliación) es la misma: el pecado», el cual, subrayaba, «se encarna también en formas históricas, sociales y políticas». Remarcaba que la «más significativa» de esas formas «es la violencia», y apuntaba que «este sistema económico es injusto, no trae ni puede traer la paz».
«No hay paz social sin que los poderes sociales y políticos lleguen a este perdón, en forma de amnistía política. La misma falta de esta amnistía es una de las formas más evidentes de que todavía tenemos el pecado incrustado en nuestra sociedad y en el poder», escribía Pérez Aguirre, y agregaba: «El poder del vencedor, salvo ejemplos excepcionales, parece incapaz de misericordia».
Hombre de paz
En tanto, la edila del Foro Batllista Mónica Fratti destacó que Pérez Aguirre fue un «hombre de paz», y remarcó que durante su vida desarrolló «una activa labor social en sectores carenciados y marginados». Anunció además el «reconocimiento» de la bancada de ediles del Foro Batllista a la Comisión Para la Paz –uno de cuyos integrantes era Pérez Aguirre– por su tarea y remarcó que «el espíritu de conciliación y concordia jamás debe ir por caminos separados». Por su parte, el edil nacionalista Diego Varela dijo que conoció al sacerdote «en la dictadura, cuando teníamos un grupo de estudio que solía reunirse en el Hogar La Huella», fundado por Pérez Aguirre en Las Piedras. Elogió sus acciones a favor de las personas perseguidas por el régimen dictatorial, resaltando que «cultivó valores esenciales».
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