PIENSO Y LUEGO ESCRIBO

«Segregan la soberbia como las hormigas sus señales químicas de reconocimiento. Despliegan, en fin, las pautas motoras y sonoras del macho dominante y rico y reclaman, para desinhibirlas, la pose de sumisión de los periféricos, pobres y solteros que no tendrán hembras de riqueza.

Tú, hermano pueblo, calma.

Asume la pose curiosa, maravillada, fáustica y gozosa del antropólogo ante todo relicto primitivo cuasi humano y rico.

Anota y hazte sabio.

Con paciencia, escribirás la historia de cómo De Posadas rindió otra vez la espada a Artigas».

* LA REPUBLICA,  30 de enero de 1994

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