El FBI también participó del Plan Cóndor, según el New York Times
La red ilegal montada e instrumentada por los regímenes militares de ultraderecha de Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, se dedicaba a la persecución, tortura, desaparición y asesinato de opositores y militantes políticos, en su mayoría de izquierda.
Según The New York Times, un documento recientemente desclasificado por el Departamento de Estado «demuestra que los militares de América Latina, reunidos en el Operativo Cóndor para sumar los esfuerzos de los gobiernos de ultraderecha de los 70 que buscaban aplastar la oposición de izquierda, emplearon instalaciones de comunicaciones estadounidenses para compartir inteligencia».
«Hay documentación que demuestra que el FBI ayudó en los esfuerzos iniciales del Operativo Cóndor, para la investigación de izquierdistas de América del Sur que fueron arrestados y, al menos en un caso, torturados», dijo el artículo titulado «Nuevos archivos vinculan a Estados Unidos con la muerte de izquierdistas sudamericanos en los 70″.
Se trata de un reconocimiento explícito para los esfuerzos de víctimas e investigadores de la represión del Plan Cóndor, como el doctor Martín Almada, un paraguayo encarcelado y torturado en 1974 por la dictadura de Alfredo Stroessner, y liberado en 1977 por presiones de Amnesty Internacional (AI).
El documento citado por el Times fue descubierto por el profesor Patrice McSherry, de la Universidad de Long Island, junto a miles de documentos desclasificados sobre la estrecha relación de Estados Unidos con las peores dictaduras sudamericanas.
Según el informe, «si los militares latinoamericanos usaron instalaciones de Estados Unidos para transmitir información de inteligencia, esto les proveyó a los funcionarios de Estados Unidos la ocasión de monitorear las actividades del Cóndor».
Un cable enviado al Departamento de Estado en 1978 por el entonces embajador de Estados Unidos en Paraguay, Robert White, cita al general Alejandro Fretes Dávalos, estrecho colaborador del dictador Alfredo Stroessner, según el cual la dependencia de Estados Unidos en la Zona del Canal fue «usada para coordinar información de inteligencia» entre los países sudamericanos.
El cable de White dice: «Obviamente, se trata de la red Cóndor, de la que todos nosotros hemos escuchado durante los últimos años».
White escribió que no había confirmado independientemente la precisión del informe paraguayo, pero que recomendó al secretario de Estado, Cyrus Vance, «revisar este acuerdo para asegurar que su continuación sea en el interés de Estados Unidos».
Según lo que el propio White recientemente dijo saber, la revisión nunca se hizo, pero el cable pareció abrir nuevas vías de investigación sobre el papel de Estados Unidos en el Cóndor. Más aun, para el analista del Archivo de Seguridad Nacional, Peter Kornbluh, «la documentación y ese cable dan cuenta de «conocimiento y supervisión, cooperación y total acceso» a los planes y operaciones del Cóndor.
Agregó que «el grado de conocimiento y el respaldo de Estados Unidos a estas operaciones permaneció secreto hasta ahora (…); las capas de la cebolla también se están quitando aquí».
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