Una postal discepoliana

Seregni, Abel y Marcial

Jorge Brovetto había dicho a este diario que Danilo Astori está «en 3/4 de su capacidad física», y aventuró a señalar que «en la semana que viene estará totalmente recuperado».

Con algo de arrugas en su voz, Danilo Astori rubricó en su discurso de 20 minutos de duración dirigido a un Plenario que aguardaba ­ni más ni menos- el mismo mensaje que dio.

Habló del contenido que tendrá la campaña que ya, hoy mismo, inicia junto a José Mujica por Canelones; destacó la «imperiosa» necesidad de tener «una sola voz, un solo mensaje» en esta etapa electoral, y de «poner lo que hay que poner» en procura de una victoria en octubre.

Y hubo más. Recordó al general Líber Seregni cuando hace exactamente 20 años debió también acompañarlo como vicepresidente en aquella fórmula y que se completaba con Tabaré Vázquez como candidato a la comuna de Montevideo, que por primera vez se ganó en ese reducto departamental. «Seregni es ­dijo- como aquel integrante de la galería de personajes de Discépolo (del tango Cafetín de Buenos Aires); el flaco Abel que se nos fue pero aún me guía».

Astori ni lo sospechó. Pero abajo del escenario también había otros del mismo poema de Discepolín. Como aquel Marcial, que aún cree y espera.

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