Sin el batllismo no hay futuro para el Partido Colorado
El Uruguay es un portentoso constructor de mitos erróneos. En esta elección interna, por ejemplo, con los resultados claros a la vista, que dicen lo contrario, se han construido dos mitos falsos. Que las encuestadoras acertaron los resultados y que el Partido Colorado mejoró su posición.
Este artículo demostrará que las dos cosas son falsas. Luego intentará una breve explicación de la situación del Partido Colorado.
El Partido Colorado y la verdad
Cuadro 1
Según surge del cuadro 1, es claro que el Partido Colorado tuvo casi 31.000 votos menos en la elección interna reciente respecto a la anterior -de junio de 2004- pese a que ahora hay 90.000 votantes inscriptos más. Así obtiene, en la elección de junio del 2009, el 12% de los votos, mientras había obtenido el 15% de los votos en la elección interna de junio de 2004, cuando también había un claro favorito, Guillermo Stirling. El 15% de las elecciones internas cayó luego al 10.36% en las elecciones nacionales de octubre de 2004 probablemente por efecto del «voto útil» que quiere elegir entre los candidatos con real chance de ser presidentes. Es decir, la gente quería elegir entre Vázquez y Larrañaga y no consideraba «útil», en esa polarización, votar a Stirling.
El Partido Colorado ahora no sólo no ha crecido sino que ha decrecido con respecto a la elección interna anterior, en la que había menos competencia interna todavía que la última (Bordaberry tuvo el 72% del Partido y Stirling tuvo el 91%). Es decir, no sólo no recupera después de 5 años sino que retrocede (cuadro 2) y enfrenta una inmediata y futura elección nacional en la que tampoco contará con el voto útil, ahora en octubre de 2009. De hecho la elección entre Lacalle y Mujica será más pareja que la presidencial de 2004, lo que la polariza más y fortalece el argumento del voto útil contra el Partido Colorado. El pésimo resultado colorado de 2004 dejó, ahora peor en 2009, de ser un accidente derivado de la crisis económica como se leyó durante estos años sino que instaló al Partido Colorado en guarismos establemente bajos. Esto es partidariamente gravísimo. El riesgo de instalarnos en la pequeñez es alto. Porque lo que ha pasado el 28 de junio es que lo que fue una crisis coyuntural de junio de 2004 (la crisis económica, el aumento de la pobreza, las estafas bancarias) ahora es una crisis estructural del Partido Colorado. Eso es incontrovertible.
Cuadro 2
El viejo orden se cae. Desaparece el Foro y la 15. La vieja 15 de 62 años de vida se hunde. Y al candidato de la misma sólo se le ocurre alegrarse porque le ganó a Hierro por 3.000 votos (más o menos los que obtiene Signorelli apoyando a Amorín, suspendido por la Convención del Partido) y desliza que tuvo más votos adentro de la 15 que Batlle, que no fue candidato, en los sublemas de su candidatura. El Foro y la 15 la aplanadora de los años 90 sumados, tuvieron la tercera parte que la votación de la CBI en 1984 y, también sumados, más o menos lo que la CBI obtuvo en la última y dramática elección nacional a la que se presentó (1989).
El Frente Amplio (cuadro 3) tuvo 9.000 votos menos en junio de 2009 que en junio de 2004 y el Partido Nacional tuvo 51.000 votos más en junio de 2009 que en junio de 2004.
Cuadro 3
Se ha instalado, sin embargo, la idea de que el Partido Colorado mejoró su votación en la elección reciente. Ello, más allá de lo que dicen los datos, porque las encuestas durante meses le daban al Partido Colorado entre el 7 y el 8%. Al final, cuando las encuestas adjudican los indecisos y hacen las verdaderas predicciones, Cifra y Factum le dieron al Partido Colorado 10%. Se obtuvo 12%. 3% menos que en la elección interna de hace 5 años y 1,64% más que en la elección nacional de 2004. No da para otra cosa que para preocuparse mucho y preguntarse por qué el Partido Colorado sigue sin conectar con la ciudadanía uruguaya. Toda otra reflexión optimista es autopiedad. Le hemos pedido un par de páginas al director de este medio para plantear, la semana que viene, el camino que tiene el Partido Colorado, republicano radical y socialdemócrata en nuestra opinión. Cómo debe plantear el «pequeño país modelo» que decía Batlle y Ordóñez, pero para el segundo centenario, no para el primero que ya fue.
Porque a nuestro juicio está absolutamente claro que la renovación batllista que no bordaberrysta no viene por el lado de amalgamar al Foro y a la 15, última brillantez cupular y más de los mismo en un nuevo envase, sino por un nuevo planteo socialdemócrata y republicano
Las encuestas macaneando
Las encuestas erraron muy feo en cosas fundamentales. Le erraron todas en un promedio de casi 10% a la cantidad de votantes que concurriría a votar (cuadro 4). (Seguimos la información sobre las últimas encuestas preelectorales disponibles de Boidi y Queirolo)
Fueron 1.157.00 personas a votar y yo oí a Factum anunciando por tele 1.500.000, tres días antes (era posible la concurrencia del 58%). Es mucha diferencia ¿no?
Cuadro 4
También se equivocaron en el orden en que iban a resultar los votos por los partidos vaya detalle dando todas al Frente Amplio con una ventaja promedio de 10,1% cuando en realidad perdió por 4,75% (cuadro 5). Es decir se equivocaron por casi 15%, si uno suma lo que le dieron a favor del Frente Amplio y la ventaja que en realidad obtuvo el Partido Nacional.
Cuadro 5
A estos graves errores se los intenta disimular diciendo que acertaron en lo fundamental, en saber quiénes eran los candidatos que iban a ganar. El dato no lo produjeron ellas, las encuestas, si no que lo produjeron los partidos políticos al darse la situación de clara ventaja de un candidato en cada colectividad. No se precisaban encuestas para saber qué candidatos ganaban. En todo lo demás se equivocaron. Y las cosas que no previeron, como que los blancos votaran más que el Frente, han cambiado el escenario político actual. Se saltearon bruta novedad.
Dijeron todas, por ejemplo que, promedialmente, la diferencia de Mujica sobre Astori era de 21,4%. Le erraron por 9 puntos, pues Astori perdió por 12,4%, según se ve en el cuadro 6. Esto es particularmente grave. Porque si tomamos en cuenta que las encuestas instalaron la idea de que Mujica «arrasaba» a Astori, concluimos que ello actuó, evidentemente, como un desestímulo a votar inútilmente por Astori, quién perdía tan claramente. Resulta que sin ese desestímulo, y sin la candidatura de Carámbula (que por algo apareció), Astori tenía muchas chances. Muchas. Y probablemente con Astori el Frente tendría más chances en octubre (por lo menos esa es la opinión de Vázquez). Y los uruguayos no lo supimos por obra de las encuestas que nos dijeron lo contrario. No informaron la realidad sino que la deformaron. Yo, lo último que haría en mi vida sería votar por Astori, pero no estoy de acuerdo que se le hayan cercenado oportunidades cívicas. Probablemente le sacaron la Presidencia del buche. Porque lo que verdaderamente hacen las encuestas durante meses es formar opinión y luego, al final, tratar de acertar, sin mucho tino, los resultados. Lo que ofrecen ellas, en realidad, es la formación de opinión. Luego, si los pronósticos son buenos o malos, la gente se olvida. Ya con que sólo Astori hubiere tenido 4 o 5 puntos más y Mujica 4 o 5 menos que es lo menos que afectaron las encuestas el escenario de hoy sería totalmente diferente y hubiesen empatado.
Cuadro 6
El escenario colorado
De las 5 elecciones presidenciales que hubo después de la dictadura, el Partido Colorado ganó 3 con un tercio de los votos en cada una. En la última bajó al 10%, es decir perdió más del 20% de los votos del país, perdió el doble de los votos que quedaron. El gran desafío era recuperarlos. Bueno, al cabo de las elecciones internas, se comprueba que no se tomó el camino de la recupe
ración.
De inmediato, entonces, surgen varias comprobaciones.
1.- La resolución del soberano. El soberano no eligió meramente que el Dr. Bordaberry fuera el candidato del Partido Colorado. Antes, el soberano resolvió, el pasado 28 de junio, que el Partido Colorado no tuviera candidato real a la presidencia en las elecciones nacionales, candidato con posibilidades de ser presidente. Resolvió que el Partido tuviera un candidato meramente formal, virtual, de ficción, que no compitiera por el premio mayor. El propio Bordaberry admite eso cuando en la campaña dijo que el Partido Colorado puede llegar al 20% en octubre.
En realidad, el candidato puede ser Pirulo, porque se sabe que es nominal, y como me dijo un dirigente del interior del país, se lo puede poner en letra bien chiquita en la lista porque nadie va a resolver votar al Partido Colorado para que el candidato pueda ser efectivamente presidente. Nadie le puede preguntar a uno seriamente si está proponiendo a Bordaberry como presidente, porque todos sabemos que no tiene chance real.
2.- Qué significa octubre para los colorados. Cancelada la posibilidad de disputar la presidencia de la República, para el Partido Colorado entonces las elecciones de octubre son elecciones parlamentarias. Habrá un ala conservadora, otra que junta lo que queda de la 15 y del Foro y de su crisis y tendrá que armarse otra. Importa que el Partido Colorado tenga más presencia para que haya más controles y que tenga más batllismo para que haya mejor partido.
3.- El papel del Partido Colorado. El Partido Colorado no tenía papel en la obra que había hasta el 28 de junio. Ahora puede tener un papel, si quiere y si sabe. Antes de las internas, estaba claro que en la interna colorada no se elegía presidente. Mientras entre los blancos y los frentistas había sí esa chance. Luego, desde el principio se supo que no había ninguna competencia en el Partido Colorado y que entonces la elección no tenía el atractivo para el votante de resolver ninguna incertidumbre. Se fue a votar sabiendo el resultado de antemano y sabiendo que no se resolvía nada sobre el diseño presidencial de octubre.
Ahora es otro cantar. El papel colorado es el del decisor. No habrá mayorías parlamentarias absolutas, es decir ningún partido ganará en primera vuelta, de modo que los eventuales 12 diputados y los 3 senadores colorados de acuerdo a lo que se votó en junio o aún menos o aún más, son decisivos para formar gobierno con apoyo parlamentario. Todos saben que, por ejemplo, si se quiere que el Frente no sea gobierno, lo que se precisa una vez que los blancos han dado todo de sí es que los colorados pasen el 15%. O, se puede hacer el mismo razonamiento si no se quiere que el presidente sea Lacalle. El Partido Colorado, de no tener papel en la obra, ahora será uno de los protagonistas.
4.- Por dónde crece el Partido Colorado. Claro, para hacer eso, no se trata sólo de tener un papel sino de actuarlo bien. El Partido Colorado ha tenido siempre un ala progresista y un ala conservadora. Es muy claro que el predominio del ala conservadora no lo va a dejar crecer. Lo declaré hace dos años en este diario: en la medida que Bordaberry crezca, el Partido Colorado no crecerá. El Partido Colorado sólo puede crecer por el batllismo. Marco esta discrepancia política con respeto personal, como respeto a todos, pero lo señalo en especial en este caso de Bordaberry porque se le han querido imputar los errores del padre al hijo y eso me parece muy desleal. Bordaberry es un candidato que emergió de los elencos de la cúpula y que, como cualquier candidato colorado que no asuma el republicanismo como convicción, discurso y propuesta, va a ser un candidato más que no le brinde levadura al partido.
5.- El batllismo está al final de una fase de crisis. El batllismo está viviendo la última etapa de una crisis que se origina con Batlle y Sanguinetti y que se acentúa con el modo como ellos trataron de incidir en su sucesión: la propuesta de los clones. Más allá de que sea cierto o no, que estrictamente no lo es, los candidatos del Foro y de la 15, luego de tantos años de identificación con sus líderes históricos tienden a ser leídos como prolongaciones de ellos. Salvo que los precandidatos hubieren asumido un fuerte discurso de renovación de ideas, cosa que no sucedió ni por asomo. De ahí la debilidad del batllismo el pasado 28 de junio. El seguidismo político que fue rentable practicar al interior del partido, en la larga época cupular a la que me resistí en todo momento, pese a estar siempre invitado a sentarme en la mesa y compartir el festín produce esterilidad ideológica en el momento de la renovación: la retrasa. Eso le pasó al batllismo. Seguidismo, clonación y desastre. Acaba de ocurrir.
6.- La renovación de la propuesta batllista. Es evidente que sólo un batllismo renovado en sus ideas, republicano radical y socialdemócrata puede darle fuerza al Partido Colorado. Sobre los contenidos de esa propuesta vamos a escribir en la próxima nota, porque sabemos el camino. Pero a cuenta de ella adelantemos el siguiente concepto. Si Bordaberry no se pone el sobretodo de Batlle y Ordóñez y logra que le quede bien el Partido Colorado inexorablemente se divide en el mediano plazo. No es viable un Partido Colorado sin ideas batllistas. La sola idea de imaginárselo, desnaturalizando al batllismo, nos trajo hasta el punto actual en que al país le falta República. Si me cuesta pensar cómo lo concibieron en el pasado, más me cuesta pensar cómo alguien lo puede pensar para el futuro.
* Ex senador, director de Jaque y de Posdata
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