Acuerdo. El primer paso de la fotografía juntos abrió el espacio de la negociación

Lacalle-Larrañaga deberán quitarle peso a las mochilas de las diferencias

A partir de ese primer paso, tanto Lacalle, pero fundamentalmente Larrañaga, deberán empezar a quitarle peso a la mochila que cargan de una intensa campaña no exenta de algunos sinsabores internos.

«Lacalle es la derecha, el centro soy yo», había expresado Larrañaga el 20 de abril en Tacuarembó, en uno de los puntos más álgidos de la contienda. Y cómo, ¿no era que Lacalle es la derecha?, se pregunta hoy más de un militante de Alianza Nacional desilusionado con la inmediata y sorpresiva respuesta favorable a completar la fórmula con el titular de Unidad Nacional. Pero había dicho más Larrañaga, y no sólo como crítica elíptica: que no sería él quien lanzaría los cuestionamientos sobre corrupción en el pasado. También en Tacuarembó expresó que «el Partido Nacional está unido, pero ahora estamos en una puja electoral interna y tenemos propuestas de país diferentes». La ubicación en la derecha o en el centro no es el único escollo a «desandar». Luego de afirmar que Lacalle «no habla de equipo» porque «no lo tiene», Larrañaga debe negociar en minoría en varias de sus propuestas, por cierto muy disímiles con Lacalle, a través de sus técnicos de la Fundación Wilson Ferreira Aldunate, junto con los técnicos del Instituto Manuel Oribe (IMO), y contemplando naturalmente propuestas de Correntada Wilsonista (Instituto Aporte) y de Soplan Vientos Nuevos. El coordinador de dicha labor, designado por Lacalle, será el ex subsecretario de Relaciones Exteriores Eduardo Mezzera. En el terreno, así como en lo conceptual, las diferencias son varias (ver nota aparte): desde la seguridad, política de subsidios, la corrupción, las prioridades en la educación, la reivindicación de Wilson Ferreira Aldunate, en donde se encuentran las políticas de cambio, el papel del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y hasta la creación de una oficina de asuntos religiosos.

 

En lo partidario

En lo partidario interno, Larrañaga reivindicó haber levantado al Partido Nacional cuando salió tercero «con el 22% de los votos y lo llevamos al 35%» y que «sacamos más votos en 2004 con un solo candidato y perdiendo, que en 1989 con tres candidatos y ganando». Ese dardo fue respondido por Lacalle, que evitó las fricciones en casi la totalidad de la campaña, pero en esa ocasión no lo toleró y le espetó: «Larrañaga también perdió con el Frente Amplio». El líder de Alianza nacional también había intentado despegarse de Lacalle en función de los casi 70 años del ex presidente: «la edad es un hándicap a mi favor sobre Lacalle y Mujica», había dicho en entrevista con LA REPUBLICA.

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