Saltaron chispas pero no hubo fuego
Al final de la discusión del proyecto de ley de abreviación de los juicios laborales, cuando se sucedían réplicas de un senador a otro en un clima de serenidad y de respeto, la convivencia civilizada se vio bruscamente alterada por una salida extemporánea del doctor Carlos Ramela, supliendo a Isaac Alfie.
Gargano había insistido en el carácter tuitivo del Derecho Laboral y había explicado el significado de tal adjetivo explicando que se aplica a lo que ampara y defiende al más débil. Pidió la palabra Ramela, y con tono suave le endilgó al senador socialista un «espíritu totalitario» (?) afirmando que su colega no era digno de estar en el recinto (!).
Como es de imaginar, la sorpresa fue general; se elevó en toda la sala un murmullo de desaprobación al tiempo que, fuera de micrófono, varios senadores frentistas reaccionaron airadamente. Sin embargo, el senador socialista mantuvo la calma y, con todo aplomo respondió: «No estoy dispuesto a responder a provocaciones; no voy a reaccionar insultando porque eso sería ponerme a la altura de quien insulta».
Por suerte la cosa no pasó de ahí.
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