Para octubre se arranca de cero
Para Kmaid «hay que barajar y dar de nuevo»; Moreira dijo que sólo basta con comparar lo que sucedió en las internas y las nacionales de 2004; mientras que Canzani consideró equivocado «confundir» estos resultados como un avance para la siguiente instancia.
Gonzalo Kmaid, director de Proyectos de la Consultora Cifra, sostuvo, en primer lugar, que estas elecciones internas «han dejado zanjada la discusión sobre quienes son los candidatos únicos de cada partido y esto se ha hecho con total normalidad e institucionalidad, algo a lo que estamos acostumbrados en el Uruguay, pero no es un dato menor».
«Esta carrera tiene varios mojones, la primera parte ya fue recorrida y se hizo con éxito, en completa armonía y con orden desde el punto de vista institucional», comentó el politólogo a LA REPUBLICA.
«En segundo lugar, tenemos una competencia establecida entre dos candidatos, claramente posicionados para ocupar los dos primeros lugares en octubre, que son Lacalle y Mujica. El tercer candidato, Bordaberry, está suficientemente lejos como para poder pelear por esos dos primeros lugares».
El experto dijo que los comicios del domingo dejaron «una estructuración de sectores en la interna de cada uno de los partidos, aspecto que también es un dato político relevante. Hay mayorías y minorías, de distinto tamaño en cada partido, que cambian la lectura política sobre los partidos mayores que teníamos en el Uruguay».
Acerca de si es importante para la futura competencia, concretar rápidamente las fórmulas presidenciales, como lo hizo el Partido Nacional la misma noche de las elecciones, consideró que hay dos lecturas posibles. «Por un lado, se puede decir que es importante en términos políticos porque permite comenzar la campaña rápido y empezarla ganando momentum de imagen. En ese sentido, es importante y el Partido Nacional, en el punto de partida, empieza con ventaja, porque larga con su fórmula ya cerrada y aprovecha el momentum de ser el partido más votado en la interna. El Frente Amplio tiene que seguir discutiendo eso», señaló.
«Pero eso no quiere decir que podamos aplicar mecánicamente esto para la elección de octubre, como una anticipación, porque básicamente falta que vote el 56% de los uruguayos que el domingo no concurrieron a las urnas. Así que seguimos como en el punto de partida, o sea, faltan cuatro meses de campaña y falta que se dé efectivamente la campaña, para saber qué va a pasar cuando vote el 100% de los uruguayos», indicó.
«Como se dice coloquialmente, ahora hay que barajar y dar de nuevo. Claro está, que los mensajes son distintos. Para el Partido Nacional, la última vez que jugó tenía mejores cartas, porque cerró su fórmula y se ubicó primero en ese punto. Pero ahora hay una nueva mesa de cartas y se empieza desde cero», opinó.
Moreira: «Basta con observar lo de 2004″
La directora del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República, Constanza Moreira, dijo a nuestro matutino que «en las internas del año 2004, el Partido Nacional y el Frente Amplio estuvieron parejos en cuanto a su participación electoral, con el FA con un 42% y el PN con 41%. Pero después, en octubre, el FA obtuvo poco más del 50% y el Partido Nacional 34%, quiere decir que el Partido Nacional tuvo una diferencia negativa de 7 puntos y el Frente Amplio logró 8 puntos positivos».
«Este es un mensaje muy importante, porque quiere decir que el resultado de las elecciones internas, en términos de la participación de cada partido, no debe ser extrapolado a octubre, como si esas fueran las intenciones de voto de cada partido. Incluso, las propias encuestas de intención de voto por partido están indicando un porcentaje muy superior para el FA, en relación al Partido Nacional, de por lo menos 8 puntos porcentuales».
La investigadora explicó que «para hacer un análisis más o menos consistente del comportamiento electoral, hay que mirar el comportamiento hacia atrás y observar lo que indican las encuestas de opinión pública. En función de esa compleja ecuación de números, lo que las encuestas indican hoy es que la intención de voto hacia octubre en el FA es de 43-45%, el Partido Nacional 35-37% y el Partido Colorado 8-10%. Estos números difieren bastante de cómo se votó en esta interna. Además, la participación electoral en las internas depende de otras cosas que no son la preferencia del electorado, como la capacidad de movilizar aparatos militantes, gente que convenza, estructuras de base, entre otras».
Acerca de la baja votación del 44% registrada el domingo, la politóloga recordó que, en las internas de 2004, el porcentaje fue del 46%, por lo tanto, «no estaríamos demasiado por debajo» de la participación de hace 5 años. Además, no se puede desconocer el impacto que podría estar causando un padrón electoral «un poco inflado», por la falta de depuración de defunciones o de quienes viven en el exterior.
Consultada acerca de si constituye una ventaja para los blancos haber confirmado la fórmula presidencial antes que el Frente Amplio, respondió que «el Partido Nacional cerró su fórmula de una manera elegante y eficaz».
Lo de elegante porque fue en el marco de un acto con cánticos, alegría y unidad, la noche misma de las elecciones. Sin embargo, «la fórmula Mujica-Astori está en el aire, pero en el Frente Amplio la decisión tiene que pasar por muchos grupos y ámbitos, ya que los líderes no pueden decidirlo por sí y ante sí».
Canzani: «Cautela»
El investigador de ciencias políticas y director de la Fundación «Líber Seregni», Agustín Canzani, sostuvo que «lo primero que hay que ver es cuánto de estos resultados marcan la cancha para octubre, en términos de votos».
Entrevistado por Sonia Breccia, en el programa «Primera Voz» de 1410 AM LIBRE, Canzani cree que «esa cuestión es más que nada un aspecto de tipo simbólico, en este caso, obviamente muy favorable hacia el Partido Nacional, que aparece, a primera vista, como el partido más votado y, además, soluciona, en un acuerdo muy rápido, su fórmula presidencial».
«¿Ahora, esto significa que el Partido Nacional es más que el Frente Amplio en términos de votos para octubre? Yo creo que es bastante dudoso; probablemente la experiencia sugiere que las cosas pueden cambiar mucho», argumentó.
«El problema es que muchos actores de la sociedad, incluso actores políticos, empiezan a actuar como si el resultado de lo que hizo casi la mitad del electorado en números gruesos puede tener algún tipo de efecto predictor hacia octubre en adelante».
«Me parece importante tener en cuenta que lo que ocurrió el domingo es algo que refiere solamente a una proporción de la población, que está muy afectado por lo que tiene que ver con la competencia y con las características de lo que se estaba juzgando ese domingo; a mi juicio no puede ser considerado como un avance de lo que puede ocurrir en octubre», enfatizó.
«Necesitamos tomar esto con cierta cautela, porque confundir esto con lo que puede ocurrir en términos de comportamiento electoral en octubre, me parece que puede ser un error relativamente importante». «Uno tiene que analizar esto respecto a lo que es en términos simbólicos, pero puede haber una diferencia importante con lo que es en términos reales», advirtió.
Para Canzani, los resultados del domingo «tienen cierto significado, pero la realidad en términos electorales puede ser bastante distinta» para las elecciones nacionales.
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