Acuerdo. El líder de AN le planteó que no haya "caza de dirigentes" y rol del Parlamento

Lacalle y Larrañaga ajustan estrategia y convocan a Convención para aprobar vice

La dupla integrada por Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga no tuvo descanso.

Y si bien ya comienzan a conversar sobre formas de funcionamiento, la discusión de asuntos programáticos, y la forma sobre cómo instrumentarán la campaña, en primer lugar quieren cumplir con los aspectos constitucionales y de respeto a la operativa partidaria interna: la convocatoria a la Convención del Partido Nacional que instalará los nuevos convencionales y que aprobará la propuesta de Larrañaga como candidato a la vicepresidencia de la República, posiblemente el 11 o 18 de julio. Para ello se aguardan los resultados definitivos de la Corte Electoral que tiene que proclamar a los Convencionales.

Seguramente, a partir de la proclamación oficial, Lacalle y Larrañaga comenzarán su salida a los medios de comunicación, y la campaña en recorridas por el país, definiendo si lo harán en forma conjunta o separada o un sistema mixto, con salidas particulares en algún caso y juntos en otro.

En un principio estaba prevista una conferencia de prensa para esta jornada pero se prefirió postergarla. Inclusive, el propio Lacalle no saldría públicamente a la prensa en las próximas dos semanas.

«La idea es pegar juntos y en el mismo clavo», se graficó. Probablemente, desde el jueves o viernes hasta el domingo, Lacalle destine esos días para un breve descanso.

¿Condiciones?

Durante su discurso del domingo a la noche, al aceptar ser el candidato a la vicepresidencia, Larrañaga en forma simbólica dijo que la única condición, si se quiere simbólica, fue «que se sepa en todos los rincones de la República que la revolución recién empieza y que vamos a ganar».

No obstante, según pudo saber LA REPUBLICA a través de una fuente consultada, fundamentalmente y conceptualmente, fueron dos las condiciones esgrimidas por el líder de Alianza Nacional: que no haya un avasallamiento de los dirigentes, es decir, que no se toquen los dirigentes que le pertenecen en lo que en la jerga política se conoce como «salir a la caza» de los exponentes del otro.

Se reconoce que éste es un tema complejo porque a nadie se le pondrá un revólver en el pecho para que no se cambie de sector, máxime atendiendo las realidades departamentales, pero quedó en claro el espíritu de no salir a robar dirigentes lo que perturbaría el relacionamiento interno.

La otra condición es que en el eventual papel de vicepresidente de la República, Larrañaga estima que el Parlamento debe poseer una vida propia de debate y discusión y no ser parte de un mero trámite en función de los intereses del Poder Ejecutivo.

Ambos asuntos fueron tratados en la breve reunión que Lacalle y Larrañaga mantuvieron en las oficinas de Impetu Publicidad en la Galería del Libertador.

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