En ADM. Realizará "fortísima apuesta" a la soberanía alimentaria, que estimula la agricultura familiar

Carámbula planteó creación de una agenda de desarrollo con ocho ejes

Carámbula fue el disertante ayer, en el ciclo de desayunos con los precandidatos, organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).

El jefe comunal canario comenzó destacando que, en estos cuatro años de gobierno progresista, «se han echado los cimientos como para diseñar una propuesta hacia el siglo XXI, por un Uruguay moderno, democrático, incluyente y de esperanzas».

En este marco, propuso la búsqueda de «un acuerdo nacional, social, político, democrático, igualitario, solidario, esperanzador y que convoque».

«Para eso planteamos la necesidad de formular una agenda nacional de desarrollo que apunte, precisamente, a las grandes líneas de desarrollo del país mediante políticas activas para el desarrollo productivo».

El precandidato destacó lo que ha venido haciendo la actual administración en materia de políticas de innovación, competitividad, calidad de empleo, mejora de productos y procesos en toda la economía.

Su propuesta apunta al rol del Estado, como política activa de estímulo para el desarrollo productivo de las grandes cadenas centrales, que deben ser el sustento del crecimiento y desarrollo del Uruguay del futuro.

Carámbula dijo que la agenda nacional de desarrollo debe tener, como uno de sus principales objetivos, el fortalecimiento de los grandes complejos productivos centrales, para los cuales propuso ocho objetivos prioritarios.

En primer lugar, apuntando a las grandes cadenas agroindustriales ya instaladas en el país, pertenecientes a los sectores cárnico, lácteo, arrocero, cerealero, forestal y maderero, apostando a su crecimiento con «innovación y conocimiento».

En segundo lugar, propuso la necesidad de desarrollar «el Uruguay del conocimiento», apostando al desarrollo de las tecnologías, el software, la producción por medios audiovisuales y la comunicación en general. En este rubro, destacó la ejecución del Plan Ceibal, como una gran apuesta al futuro, a lo que se sumará el Plan Cardales y el desarrollo de la comunicación a distancia.

En tercer lugar, planteó la capacidad demostrada hasta el momento en el crecimiento y perspectivas de la biotecnología y la industria famacéutica, lo que ha permitido un aumento de colocaciones de nuestros productos en los mercados tradicionales y no tradicionales. «Nuestro país está situado como para que éste sea uno de los puntos centrales de nuestro desarrollo», afirmó.

En cuarto lugar, hizo hincapié en la necesidad de apoyar el desarrollo del turismo que, a pesar de todas las dificultades, no ha parado de crecer. Se debe apostar a la infraestructura, la inversión y la formación de los recursos humanos específicos en este rubro.

En quinto lugar, propone el desarrollo de la infraestructura general y logística del país. Nuestro país ha invertido en puertos, aeropuertos y caminería, «además de esto, es necesario una fuerte apuesta al restablecimiento de la conexión ferroviaria», desde el ámbito público y privado, como forma de complementar nuestra ubicación estratégica en la región.

En sexto lugar, propuso continuar explorando el camino de la minería, recurso que, a su entender, tradicionalmente no ha sido explotado desde el Estado con políticas activas para su estímulo.

En séptimo lugar, planteó la necesidad de apoyar la industria naviera, buscando desarrollar, también desde el ámbito público y privado, el objetivo de tener una importante flota mercante propia, jugando un rol activo de cara a la región y a la hidrovía.

Como octavo punto, planteó realizar una «fortísima apuesta» a la soberanía alimentaria, estimulando la pequeña y mediana agricultura familiar, la producción de alimentos con una concepción agroecológica, respetando el objetivo de imponer al Uruguay como país natural en la producción de alimentos.

 

REGLAS CLARAS

Carámbula dijo que, una propuesta de este tipo, tiene que tener sustentabilidad en varios pilares. En este sentido, apuntó a las políticas activas del Estado habilitando la sociedad entre los sectores público y privado, con reglas claras y transparentes, y al mismo tiempo fortaleciendo esas potencialidades.

Apostó a «un Estado amigable, cercano, con un gobierno que facilite y que no sea obstáculo, sino que, por el contrario, estimule esta sociedad».

También consideró fundamental apoyar al Uruguay en su conjunto, pero pensando en las potencialidades de cada región. «No hay desarrollo si no pensamos el país regionalizado», apoyando los distintos puntos del territorio.

También formuló planteos en materia de recursos energéticos, formación de recursos humanos a través de los distintos niveles educativos, desarrollo de la pequeña, mediana y micro empresa, así como medidas para continuar la política del gobierno en relación al cambio climático.

Finalmente, dijo que debe continuar avanzando la reforma del Estado, iniciada por la actual administración, buscando un «Estado de cercanía con el ciudadano, el empresario y el industrial, facilitando los trámites y tratando de superar los trancazos del sistema burocrático».

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