Hace un año quería limitar gastos
La regulación de la publicidad electoral y el hecho de que ésta fuera gratuita no es un tema nuevo en nuestro país. Y menos propiedad exclusiva del Frente Amplio, que ya anunció su intención de que se vote una norma antes de las elecciones nacionales de octubre.
En 2008, cuando aún los vientos electorales estaban calmos y no movían una papeleta, Luis Alberto Lacalle anunció que tenía en carpeta un proyecto «que limitará la propaganda electoral a los programas de gobierno», con el fin de disminuir el costo de las campañas y la dependencia económica de los partidos.
Lacalle confesaba estar harto de la publicidad política que «llena las pantallas de televisión con niños de túnica inmaculada, tractores infatigables, soles que siempre amanecen y, finalmente, la cara maquillada del candidato de turno». Propuso prohibirla y sustituirla por espacios en ondas del Estado. El ex presidente decía en una conferencia dictada en el Ateneo de Montevideo que los partidos políticos «tienen cuatro desafíos: mejorar sus conexiones y conocimiento de la sociedad, mejorar la cultura política ciudadana fuera de lo electoral, disminuir los mecanismos de democracia directa y ajustar sus finanzas».
Con relación a los espacios gratuitos de televisión en tiempos electorales, Lacalle recordaba que tras la última elección, en 1999, los tres candidatos presidenciales declararon haber gastado US$ 2 millones cada uno. Lacalle ya afirmaba que «si analizamos el costo creciente de las campañas y la superficialidad de las propuestas, vamos a terminar confundiendo a los candidatos con un detergente, porque se venden igual». Por eso, iba a proponer la obligación a los partidos de que dieran a conocer sus programas y recordaba con placer que en Inglaterra la propaganda política televisiva está prohibida. A esta propuesta le siguieron comentarios de profesionales de la publicidad.
Pablo Marques, de Punto Ogilvy, señalaba que a través de la TV un candidato no puede trasmitir todas sus ideas y que una campaña en TV es un complemento. Alexis Jano Ros, de Da Vinci, respondía que la campaña publicitaria a través de la televisión es muy importante, sobre todo para candidatos que tienen menor acceso a los medios. En 1986 el ya senador Reinaldo Gargano presentaba también un proyecto que regulaba la publicidad electoral, e incluso fue apoyado por Lacalle.
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