Hija de militante del PCU Olveira presentó una denuncia penal por "homicidio político"
La hija del militante del Partido Comunista (PCU) Bonifacio Olveira presentó una denuncia penal por «el homicidio político» de su padre, en febrero de 1976, tras ser herido de bala por un cabo, durante su detención en el Cuartel de La Paloma, un reconocido centro de tortura de la última dictadura cívico-militar.
La denuncia fue presentada ante la jueza Penal de 7º Turno, Mariana Mota, en el marco de la causa «Organización de derechos Humanos», ficha 2-21986/ 2006, anexa al expediente judicial por el cual el ex dictador Juan María Bordaberry fue procesado como «coautor» de 10 «delitos de homicidio muy especialmente agravados en reiteración real».
Obrero metalúrgico de la empresa Cinoca y activo militante del PCU, Olveira fue detenido en dos oportunidades por el régimen dictatorial, «constándole la última, severas torturas y su muerte», según expresa el escrito interpuesto ante la Justicia, por la abogada María del Pilar Elhordoy.
La primera detención se produjo el 13 de mayo de 1975, «denunciado por la propia empresa por integrar el sindicato de la misma», permaneciendo detenido en el Departamento Nº 6 de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII). Fue liberado el 4 de julio de ese año.
Sin embargo, la madrugada del 16 de diciembre, «un grupo de 20 o 30 personas, pertenecientes a las fuerzas conjuntas», ingresaron en el domicilio familiar y procedieron a su detención. «Cuando es llevado, antes de ser colocado en la camioneta, lo desmayan de un culatazo en la nuca», expresa el escrito al cual accedió LA REPUBLICA.
Los compañeros de Olveira recuerdan que permaneció detenido en el Batallón Nº 13, para luego ser trasladado al Cuartel de La Paloma, donde, el 17 de febrero «es herido de bala, según relatos de sus compañeros, por un cabo de custodia», señala el escrito.
Derivado al Hospital Militar, fallece el 27/2/1976 por una «hemorragia interna» en plena sala de operaciones, mientras era intervenido por su herida. La familia no fue comunicada de su deceso hasta el otro día. «Se nos entrega el cuerpo con cajón abierto, con una delgadez extrema, llevaba en sus labios una sonrisa, muchos me han dicho que esto les sucede a personas que han sufrido mucho», narró su hija.
«Tanto su velorio como entierro, fue celosamente custodiado (….) Allí apareció quien sería el responsable del cuartel en esas momentos, parado, cruzado de brazos, con aquella prepotencia que los caracterizó siempre….» , finaliza el relato.
El homicidio de Bonifacio Olivera, por tanto, «es atribuible a los mandos de la época. Fue cometido en territorio nacional y por agentes del Estado dentro de un plan de exterminio de opositores políticos», por lo cual se solicita investigarlo en el marco del proceso contra el ex dictador, culmina la denuncia.
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