CARTAS DE LOS LECTORES A BENEDETTI

A nuestro Marito

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Físicamente, nunca tuve la grata oportunidad de conocerte, y aún así, te considero un amigo, un muy buen amigo del alma. Aconsejaste, por medio de tu singular y emotiva literatura, a más de un desdichado, dentro de los cuales me incluyo. Eres grande, pero tu magnanimidad no se reduce a esas palabras consoladoras. Fuiste siempre un espíritu sincero, y esa cualidad no la perciben nuestros ojos, la experimentamos, no sé cómo, pero la experimentamos. Dejaste tu ánima al desnudo únicamente para abrigar a otras, más tristes, más alegres… más solas. Y nunca, repito, nunca inhalaste el humo de la grandeza, teniendo en todo momento los pulmones puros de humildad. Recuerdo un relato tuyo, «La juguetería», y pienso en el niño que, hasta el último minuto, fuiste, compañero. Recuerdo también la moraleja implícita, y trato de reflexionar (verbo que, actualmente, parece pertenecer a las reliquias del pasado) sobre mis acciones. Sabes, ahora comprendo tu mensaje, y resulta hermoso dialogar con el lenguaje del corazón. Gracias por escucharnos, simplemente gracias. Es maravilloso saber que los seres humanos podemos aspirar a la eternidad, y tú eres ejemplo de ello. Tu obra, grávida de sentimiento, será el oído de generaciones presentes y futuras; ese, mi amigo, es el logro más sublime, y que a un escritor llena de regocijo. Pero no es necesario que te lo explique: ya conoces ese efecto. Cierta vez, escuché a un ex prisionero de las FARC comentar que tus poemas habían salvado su vida. Eres grande Mario, y siempre lo serás. Por eso el 18 de mayo de 2009, todos los uruguayos, con profunda tristeza, despedimos tu cuerpo, tu nombre… pero jamás, escucha, jamás sepultaremos las memorias de tu alma. Y mientras un joven lea algún poema tuyo seguirá encendida la antorcha del recuerdo.

En nombre de todos los jóvenes, soñadores, utopistas y enamorados, te saludo desde el corazón.

RODRIGO EUGUI

 

Carta 2

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Amigos: simplemente queremos, desde Argentina, compartir el dolor por la muerte de Mario Benedetti.

Pero también deseamos decir el amor que sentimos por él.

ARQ. NESTOR MONTES

ARQ. SUSANA AGUIAR

 

¿Qué hacemos ahora sin vos?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

¿Cómo se te dio por hacernos esto? Sabías perfectamente que tu palabra, tu letra, vos mismo estabas en cada página del «dietario nuestro» de cada mínimo-máximo de ese imprescindible espacio cultural que nos toca (o debe tocar).

Esta me la cobro Mario… ¡te lo prometo! Nos vamos a reencontrar y ajustaremos cuentas y te ¡»faltaré el respeto»!

Me acuerdo que una de las veces que te llemé a Madrid por tu aniversario hablando de edades me preguntaste: ¿»Cuántos tenés vos?», te di fechas y sentenciaste: «Me tenés que respetar… ¡te llevo 13!».

Me duele doblemente que te fueras porque vos sos de esas personas (poquísimas) que una está segura que no nos dejarán nunca… porque no, porque valen para siempre… días, meses, años… por los siglos de los siglos. Pero vos no… «ya es el momento de reencontrarme con Luz, y de seguir una larga charla poética con Hernández, Machado, Neruda, Idea… hasta luego!».

Pero no te salió del todo bien Mario… nos quedan tus libros, tu verso verdad, tu letra valiente, tu recuerdo Mario… tu recuerdo que ha entrado por la puerta grande de la memoria imborrable, eterna testigo de tu paso digno y bello.

Hasta siempre Mario… Hasta luego…

MARTA NELLY

 

Homenaje al maestro Mario Benedetti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Tu legado

 

Escribiste en nuestra piel

con prodigiosa pluma de oro

para la eternidad.

 

Tus poemas enjugaron nuestros ojos

adhiriéndose a una esperanza

que voló libre cual libélula.

 

Hiciste parte de nuestro ayer

sembrando para hoy

floreciente mies inmortal

para el mañana.

 

Nos prestaste tus ojos

para mirar al cielo y a la tierra

velando nuestros sueños,

sentándote en la cabecera de la cama.

 

Siempre estabas allí,

como el padre que cuida a su crío

arrullando en un susurro.

Fuiste savia, esencia,

manantial blanco.

 

Nos dijiste: «Te quiero»,

«No te salves».

Nos hablaste de tus tristezas,

tristezas que eran las nuestras.

 

Con tu soledad tan concurrida

Tan llena de nostalgias.

Hiciste un inventario.

Congelando para nosotros la luna

 

Y así te vas

soñador, soñando!

libre, sin sobresaltos.

De la mano de tus musas

con el canto de los ángeles.

Libre, sin sobresaltos

soñador, soñando!

NORMA LUCIA CAMACHO REYES – POETA COLOMBIANA

 

Despedida a Benedetti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Las palabras para algunos son solo palabras, pero para otros son un legado cuando vienen de alguien como él.

Benedetti fue el alma de los uruguayos que amarán sus obras por siempre.

Sus palabras son la cultura de los uruguayos, duermen en algún rincón y despertarán al recordar a hombres como él.

Atte una admiradora

D.B.

 

Hasta siempre, Don Mario

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Adiós Mario, cercano, amigo, compañero, hermano, maestro espiritual en tu poesía, en tu mirada, en tu actitud.

Millones de estrellas te dieron ayer su bienvenida y su luz se reflejó acá en la Tierra. Millones de seres, a los que con tu maestría les iluminaste el camino, hoy te despedimos y te decimos hasta siempre, quizás como testimonio de esos momentos de eternidad compartidos.

España entera te saluda, no en las páginas necrológicas, sino en primera plana de la pequeña y gran prensa. El poder se ha rendido ante ti, ese mismo poder al que supiste decirle: «No, no paso por el aro».

Los que vivimos el exilio te vivimos más de cerca, te compartimos, fuiste nuestro bálsamo y maestro, nuestro hermano.

Nos enseñaste lo que solo los grandes, los plenos, los íntegros, los iluminados, solo saben enseñar, a pensar con el corazón y sentir con la cabeza.

Recuerdo aquel 12 de octubre de 1992 en Castelldefels, Barcelona, cuando comenzaste tu mensaje y en primera línea estaba el socialismo real del que tanto hablabas, como el capitalismo real y después de saludar respetuosamente al público presente dijiste con esa dulzura firme: «Bueno, hoy no tenemos nada que celebrar, pues para nuestros pueblos latinoamericanos, ha comenzado la segunda conquista». ¡Qué par de huevos!, me dije a mí mismo, tiene Mario al decir en la cara a toda esta plana mayor del PSUC, los socialistas catalanes. Bueno, te sentí enorme, me hiciste sentir enorme, engrandeciste a nuestros pueblos.

Eran momentos en que Felipe González y el socialismo español le comenzaba a dar la espalda a nuestro continente sangrante. Recuerdo como bien decís, hago lo que se me sale de las pelotas, e inmediatamente dejaste de ser colaborador de aquel entonces referente de la prensa de izquierda, El País de Madrid.

Siempre me sentí orgulloso de ti y lo que sí sé es que aprendí mucho contigo.

Siento alegría de los millones de españoles, del pueblo español, y del catalán, del gallego, del vasco, del canario, que hoy te despiden, te recuerdan y te agradecen.

Y no hablo de mayores solamente, hablo de muchísima gente joven
, treintañera, que te lee, que te reconoce como un maestro, que te canta, que te siente cercano y cálido en la búsqueda de un sentido en su vida, en el amor, en el compromiso, en la humildad y la justicia

Gracias por el Fuego, Mario.

GUSTAVO ALEJANDRO  – VAZQUEZ GARCIA

 

Benedetti, un hombre humilde, sencillo, discreto; gigante como su legado

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

No soy precisamente yo quien haga una semblanza de Mario. Solamente quiero compartir con amigos y compañeros un par de intercambios, que, como todo lo vinculado al legado de semejante figura, no debemos guardarlo para nosotros.

Cuando repatriamos los restos de Helios (ferviente lector suyo como la mayoría de nuestros mártires) pudimos hacerle llegar la propuesta de acompañarnos. Nos contestó, excusándose por la enfermedad en ese momento de su hermano, frente a nosotros y a los compañeros con palabras propias de él, cariñosas, sencillas, motivantes, compañeras.

Veinte días después, participando en la Coordinadora para la anulación de la Ley de Caducidad, recibimos a su secretario, Ariel Silva, trayendo como colaboración para la causa de quitar la impunidad de nuestra tierra y despejarles el futuro a las nuevas generaciones, la mitad del dinero del premio por la Orden Bolivariana, que le había sido otorgada por Chávez, en su última aparición pública. La otra mitad tuvo un destino similar y muy bien elegido…entregó todo…

Una vez alcanzadas las firmas para plebiscitar y anular la norma en las próximas elecciones, un día de satisfacción, abro mi bandeja de entrada y lo recibo… feliz, reenviando la convocatoria para la entrega de las firmas en el Parlamento, y a su vez, un festejo y movida juvenil en 18 de Julio. Casi siempre escribía su secretario por él, ya muy enfermo, pero acá, en este mail, el secretario era el primer destinatario. Fui agregado en su lista de contactos pocos días antes de ser internado… por un momento sentí que algo había hecho bien en la vida para recibir este trato, ¡la puta madre! (se los confío para que se visualice su estado de ánimo por el logro del pueblo movilizado…)

(Nada más, dos o tres gestos, que desnudan a una persona fraterna, cariñosa, sensible, con ese datito del que pidió estricta reserva en vida, y que, hoy, creo que debe conocerse. Así como sus pasiones hasta el último suspiro, porfiando por el futuro de las nuevas generaciones. Mencionar aquí la palabra generosidad resulta poco.)

Saludar al hombre de carne y hueso que se va físicamente; el hombre lúcido, cargado de utopías, de emociones y sensaciones para compartir, el revolucionario comprometido, el de la imagen de un abuelo campechano que nos hablaba con una sonrisa, y no se doblegaba… nunca se doblegaba…

Me incluyó en su lista de contactos días antes de ser internado, para esto no tengo palabras de agradecimiento, ni forma de resistir la emoción por quien nos diera tanto, tanto…

Este desenlace va a servir para que las nuevas generaciones que no lo conocen se acerquen a su obra, y dentro de poco tiempo pase a ser uno de los uruguayos más queridos de la historia, estoy seguro.

Un hasta todas las horas al escritor inmortal. Al más emocionante poeta hispanoamericano para los jóvenes, desde Alberti para acá. Hasta… ¡cada lectura!

Mario compañero, Gracias por el Fuego.

ARIEL SERRA

 

A Mario Benedetti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Mi querido Mario, hace ya 44 años que nos conocimos, jugando al ping-pong en un hotel en La Habana. Durante este largo tiempo anduvimos juntos, como tu editor en Argentina, en México y en España, luego como tu agente, y siempre como lector y como tu amigo.

¡Cómo extrañaré los 14 de setiembre de cada año, el día en que jugábamos a ver quién era el primero en llamar al otro para desearle feliz cumpleaños!

Tu vida ha sido una enseñanza de amistad y de ética; tu invariable posición frente a la vida y a la política ha sido un modelo para mí y para cientos de miles de lectores, que te seguimos queriendo, te seguimos leyendo y para quienes seguirás siendo siempre un ejemplo de humildad y coherencia intelectual.

Me siento tan orgulloso de la amistad y la confianza que me otorgaste… Mario, ¡cómo te echaré de menos! El mundo, hoy más que nunca, necesita de gente como ti. Desde ahora, todos estaremos mucho más huérfanos. Con todo mi cariño y mucha tristeza, te despido con un gran abrazo.

WILLIE SCHAVELZON, BARCELONA

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