Segunda Terminal. Recibió la sanción del Senado sólo con los votos del oficialismo

Terminal: ardua y extensa polémica

Como era previsible –por haber sido largamente anunciado– las bancadas opositoras no acompañaron el proyecto que resultó finalmente aprobado por los 16 senadores frentistas presentes en sala (Mujica estaba ausente al momento de votar).

El debate, originado en el tratamiento del asunto concreto de la concesión de una segunda terminal de contenedores en el puerto capitalino, derivó hacia cuestiones más generales vinculadas con el tema. Es así que estuvieron presentes el neoliberalismo, el socialismo, el estatismo, las críticas y reproches recíprocos entre oficialismo y oposición, la hidrovía, las relaciones internacionales, la integración regional, etcétera. Víctor Vaillant abrió el fuego. Con su voz grave y su dicción clara, el líder rojiclavelino expuso todo el abanico de argumentos a favor del proyecto e hizo un resumen del articulado. Habló de la imperiosa necesidad de que el puerto cuente con una segunda terminal de contenedores de modo de modernizar la actividad portuaria y tornarla más eficiente aún. Reveló que en los últimos años se ha verificado un notorio incremento del movimiento de contenedores en las terminales portuarias a nivel global, y que en Montevideo el crecimiento de dicha actividad había sido permanente y sostenido, y se ubicaba en un 15 por ciento acumulativo por año.

Ese crecimiento, explicó Vaillant, implica que dentro de pocos años (hacia 2013 ó 2015) la capacidad actual del puerto estará superada, circunstancia que exige no demorar más el comienzo de las obras. Esa urgencia explica, a su vez, la urgencia exhibida por el gobierno y la premura con que, después de siete meses de haber sido remitido al Senado y de haber sido analizado en la Comisión respectiva, la bancada oficialista se propuso llevar el proyecto de ley al plenario.

Señaló Vaillant que en rigor el gobierno podría haber resuelto la construcción de la nueva terminal sin necesidad de aprobación legislativa pues la legislación vigente lo habilita a ello, pero se había considerado importante que esta concesión fuera el resultado de un profundo debate de todo el sistema político. Reconoció que en la interna frenteamplista el tema generó un debate a fondo pues había posiciones encontradas, del mismo modo que también se había discutido en el seno de la Comisión de Transporte y Obras Públicas, ámbito al que concurrieron a exponer su punto de vista el MTOP, la ANP, los sindicatos respectivos y las empresas interesadas. A continuación, don Víctor resumió el articulado del proyecto explicando los puntos más engorrosos (Ver nota aparte).

Concluido el extenso informe, el ex intendente coloniense doctor Carlos Moreira se lanzó de lleno a cuestionar y criticar no sólo el proyecto en sí sino, también, el tratamiento que había tenido en Comisión y la manera en que la fuerza política de gobierno había abordado el asunto.

Empezó su alocución expresando su coincidencia y acuerdo en cuanto a la necesidad de una nueva terminal de contenedores pero inmediatamente pasó al ataque. Como no podía ser de otra manera, no desperdició la bolada para recordar el fervor con que el Frente Amplio se había opuesto en 2001 a la Ley de Puertos que habilitó la construcción y el funcionamiento de la terminal que hoy opera en el puerto de Montevideo. «Nos complace comprobar cómo el Frente ha cambiado de opinión», expresó don Carlos con su sonrisa característica. A continuación, criticó las marchas y contramarchas que había sufrido el proyecto, los vaivenes del gobierno, el camino sinuoso que llevó a defender cosas que después desechaba. Según Moreira, esas contradicciones impidieron llegar a un consenso. Por ejemplo, advirtió que en el texto enviado por el Ejecutivo, se excluía a Terminal Cuenca del Plata de la posibilidad de presentarse, pero luego, probablemente por temor a un juicio contra el Estado, se eliminó esa exclusión. También fue duramente cuestionado el hecho de establecer el canon por medio de una ley, ya que todo eso es resorte de una reglamentación administrativa. Aseveró Moreira que no hay seguridades en cuanto a la transparencia del proceso ni certeza de que la subasta se realice en condiciones de igualdad. Isaac Alfie anunció el voto contrario de su Partido en razón de que no hay condiciones razonables de igualdad ni garantía de que se genere competencia.

«Nuestro Partido lamenta profundamente no votar esta ley, nos cuesta mucho votar en contra», aseguró Alfie, «porque somos partidarios de la modernidad, de la eficiencia y de la libre competencia, pero el texto genera dudas». Abreu y Antía abundaron en argumentos similares a los de Moreira y Alfie, y también destacaron las contradicciones del FA. Hacia el final, intervinieron Gargano, Mónica Xavier (que cuestionó duramente afirmaciones de Antía), Vaillant, el Ñato, Lorier y Heber.

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