También se sancionó ley interpretativa
La sesión extraordinaria de ayer fue fructífera en resultados. Además de discutirse con altura y argumentos sólidos sobre el pedido de juicio político al intendente De los Santos, la Cámara Alta tuvo tiempo para tratar algunos otros asuntos de no menor importancia ingresados fuera de hora y considerados graves y urgentes.
Por ejemplo, se decretó feriado no laborable para Florida y los floridenses con motivo de cumplirse el bicentenario de la fundación de la ciudad de donde son oriundos don Justo Amaro y don Eduardo Lorier, dos senadores que dejan de lado sus diferencias cuando de hablar de Florida se trata.
También se votó la autorización para la salida al exterior de algunos navíos de la Armada que remontarán el Paraná hasta Paraguay con el objeto de participar en los actos de conmemoración de la independencia de aquel país.
Pero lo más trascendente de los asuntos entrados fuera de hora fue el proyecto de ley interpretativa que aclara el alcance, el espíritu y ciertos aspectos de la Ley aprobada hace poco tiempo por la cual se establece lo que ha dado en llamarse la «cuota femenina», esto es, la ley que obliga a confeccionar las hojas de votación poniendo una persona de diferente sexo por cada terna de candidatos, de modo de asegurar la participación de al menos un tercio de féminas en las listas electorales.
Como se recordará, la Corte Electoral advirtió que, tal como estaba redactada, la norma podía prestarse a maniobras o interpretaciones que torcieran el espíritu con que la misma había sido elaborada. Por ello, las senadoras y los senadores frentistas (menos mal que este adjetivo es tanto masculino como femenino, porque si no, algún varón enojado podría exigir que se hablara de los senadores frentistos) elaboraron una ley interpretativa que aventa toda duda al respecto.
Informó Mónica Xavier, y Gallinal y Larrañaga manifestaron su acuerdo con la ley interpretativa. 24 en 24 presentes fue el resultado de la votación, y ahora la ley pasa a Diputados.
Olvidaba contarles, amigos lectores que, cuando Moreira se aprestaba a hablar, Mujica debió ausentarse momentáneamente. No hallándose en sala Rafael Michelini, primer vicepresidente, era el propio Carlos Moreira quien debía presidir. Casi implorante, el ex intendente coloniense se excusó pues no quería verse imposibilitado de exponer; todos miraron, entonces, hacia la banca de Isaac Alfie, tercer vicepresidente, pero éste tampoco estaba en sala, de modo que fue designado don Alberto Couriel, quien ejerció el cargo con sobriedad.
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