La historia

Armando Da Silva Tavares, ex diputado por el Partido Colorado se instaló en Miami en el año 2001, donde había montado una oficina que se dedicaba al asesoramiento financiero.

En esa tarea, en junio de 2003, lo contactó Juan Borrell, un empresario panameño que pretendía acceder a un préstamo de 3 millones de dólares para la construcción de un complejo hotelero en la provincia de Bocas del Toro, próximo al Canal.

El ex legislador, conectó a Borrell con la firma Sacher-Zelman ­que en EEUU maneja las cuentas de IBM, General Motors, Toyota, entre otras­ mediante la cual, el empresario panameño lograría al préstamo para realizar el proyecto por el que se había comunicado con Da Silva Tavares.

Juan Borrell viajó a Miami y se entrevistó con el ex diputado uruguayo y ambos acordaron que el empresario debía depositar 350 mil dólares en la cuenta de Sacher-Zelman, para luego firmar el compromiso de préstamo por 3 millones de dólares, lo cual ocurrió en setiembre de ese año.

Sin embargo, 2 meses más tarde, se le solicitó a Borrell una suma adicional, por concepto de garantía. Entonces, el empresario panameño decidió poner fin al vínculo con la firma e inició una acción civil en EEUU contra Sacher-Zelman, aunque en esa denuncia no menciona a Da Silva Tavares.

En julio de 2005, el ex legislador viajó a Panamá por otros asuntos. En ese momento, Borrell radicó una denuncia penal en su contra por el «delito contra el patrimonio en su modalidad de estafa», según la acusación fiscal. Desde entonces, Da Silva Tavares permanece detenido con prisión preventiva en ese país, sin una condena formal en su contra.

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