Lo rodearon al hombre y faltó la foto
En ciertos momentos, Alberto Casas (Herrerismo) de quien se sugirió que en la sesión anterior anduvo a la deriva, solo como Mendieta, buscando dónde recostarse luego de sus cuestionados dichos- fue rodeado más de una vez. Meta sonrisas y abrazos, sin foto para la posteridad y sin medio tanque para el asado, no quedó claro si el apretujamiento al que se le sometió significó respaldo político, solidaridad o qué. Luego, nobleza obliga.: en la crónica de ayer adjudiqué al diputado Carlos Maseda, de Artigas, pertenencia a la Vertiente Artiguista. Lo puedo explicar. Nada dramático ocurrirá.
Pero estuve a un pelo de hacerle papilla la estrategia que con tanto esmero ha armado: Maseda es hombre del Espacio Frenteamplista. ¡Y yo, entre otras cosas, le birlé el candidato, tirándole un Danilito en lugar de un Pepito! Pasó, Carlos, disculpe.
Ah, las exposiciones, David Dotti (Alianza Nacional) se quejó porque el equipo de endotricia intercorpórea me resigno a que se mofen de mí si no entendí el trabalenguas- que estaba en Paysandú fue traslado al Maciel y ahora, cosa que le calienta mucho e infla aún más su prominente abdomen, los sanduceros que lo necesitan deben viajar a Montevideo. Carlos Mazzullo (Correntada Wilsonista), con ganas de embestir a alguien, dijo que varios pueblos de Flores siguen colgados de promesas del presidente del Mevir de construir nuevas viviendas.
José Carlos Cardozo (Herrerismo), enérgico como Aparicio hasta que lo voltearon, habló de otras viviendas, para jubilados, que en Rocha llevan cinco años paradas y al cohete, y de los perjuicios que aún sufren los damnificados por las inundaciones.
Víctor Semproni (Congreso Frenteamplista), que debió ser protegido por el timbrazo intimidante de la Mesa dado el murmullo en sala, recordó un congreso internacional que dio pleno apoyo a la lucha del pueblo palestino.
Destacó que participaron tres rabinos judíos, que criticaron la política de Israel y de Estados Unidos.
Cuando terminó, no sé, me quedó la impresión de que debió sonar otra vez el timbre.
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