Estudios. Deberán ser realizados antes del tercer mes de vida

Exámenes auditivos a recién nacidos serán obligatorios

Y paradójicamente sobre ese tema se sumergieron por ratos en un diálogo de sordos y se discutió hasta del sexo de los ángeles.

El proyecto fue aprobado por todas las bancadas y ayer mismo pasó al Senado con la intención de que se sancione rápida y definitivamente y el Poder Ejecutivo la promulgue lo antes posible. La norma en cuestión se refiere a la necesidad de detectar tempranamente problemas auditivos y, llegado el caso, aplicarle al lactante el tratamiento médico adecuado. Los estudios deberán ser realizados antes del tercer mes de vida, tanto en dependencias públicas como privadas. Todos estarán obligados. Los estudios deberán ser realizados «por otorrinolaringólogos, licenciados en fonoaudiología o en enfermería debidamente capacitados, conforme al avance de la ciencia y la tecnología para la detección temprana de la hipocausia», agrega el proyecto aprobado. El tratamiento que tuvo el articulado en el plenario no despertaba sospechas de debate político. Vamos, que se trata de la salud auditiva de los futuros uruguayos. Sin embargo -siempre hay un pero-, hubo tiempo para polemizar sobre el contenido de algunos de los artículos de la ley. El diputado Miguel Asqueta (Alianza Nacional), el informante del proyecto, propuso en determinado momento y cuando ya no era hora para nada, eliminar la palabra «niños» de un artículo porque ya se entendía que se estaba hablando de ellos. «Declárese que todos los niños recién nacidos tienen derecho a que se investiguen las enfermedades neonatales», decía originalmente el texto y obviamente había un alarde de claridad textual: si son «niños» y encima «neonatales», son recién nacidos.

Pero no. La propuesta de Asqueta encendió la polémica entre algunos legisladores, como el colorado Tabaré Hackenbruch , en la aparente búsqueda diáfana del lenguaje.

Gustavo Bernini (Partido Socialista) quiso mediar en el debate y con espíritu salomónico recomendó sustituir «niños» por «personas» recién nacidas. No tuvo éxito.

«¿De qué estamos hablando entonces, de perros recién nacidos?», gritó por lo bajo (porque no tenía prendido el micrófono) la diputada Daniela Payssé (Asamblea Uruguay).

«¡No hablamos de perros, sino de personas!», quiso aportar aunque infructuosamente Alvaro Vega (MPP) que al ostentar además su condición de médico pensó que tenía más autoridad profesional para hablar del tema.

Luis Gallo Imperiale (Asamblea Uruguay), también médico, apeló al aggiornado discurso políticamente correcto de incluir los dos géneros: «¡pongamos niños y niñas entonces!». Algunos de sus colegas que se encontraban a sus espaldas se rieron por lo bajo. Obvio: idea eliminada. A esa altura, el presidente de la cámara, Roque Arregui, ya no tenía voz para pedir calma. Sólo se le escuchó rogar para que se pusieran de acuerdo «de una buena vez y para siempre». Hasta que pidió la palabra Jorge Orrico (Asamblea Uruguay) y una luz desde el cielo, blanca y diáfana, lo iluminó. O algo así. «Acá estamos discutiendo el sexo de los ángeles y quiero poner fin a esta discusión disparatada», gritó. Su pedido sonó como un lamento y la cordura por fin llegó. La palabra «niños» se borró del texto. Semproni (609) solicitó eliminar la lectura de los artículos «porque si no vamos a discutir hasta las comas», dijo. Fin del acto. Se cierra el telón y mutis por el foro.

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