"Con Mujica podremos obtener mejores resultados sociales"
El candidato a la presidencia por el FA José Mujica dijo en una entrevista radial en El Espectador que uno de sus consejeros económicos es usted. ¿Eso es así?
–Para mí es un gran honor que Mujica me haya mencionado en ese papel. Como es sabido adherí públicamente a su candidatura por considerar que es el mejor postulante del Frente para ganar las elecciones, para gobernar y para profundizar los cambios. A partir de allí, el senador Couriel me invitó a una reunión en la cual Mujica me aclaró que él no estaba formando un grupo de asesores porque su equipo es el de todo el FA. Cualquiera sea el candidato que gane va a tener que gobernar con todo el FA. No se puede preanunciar equipos cuando aún no está el resultado de la interna y sobre todo de las elecciones nacionales. Doy por descartado que el FA va a ganar en primera vuelta y que Mujica va a ganar la interna.
–¿Usted no piensa que las últimas discusiones sobre el secreto bancario pueden haber afectado la imagen de Mujica?
–Yo creo que la han mejorado. Espero los resultados de las encuestas que comprendan los últimos días de marzo y los primeros de abril ( *), período en el cual Mujica comienza a hacer referencia al secreto bancario y luego responde a los agravios anteriormente lanzados por De Posadas, en reiteradas oportunidades, insultos de todo calibre, y Bordaberry. Ahí fue que Mujica respondió en ese terreno. Eso está bien visto por los uruguayos que, en nuestra amplia mayoría, tenemos una filosofía de vida futbolística. Entramos a una cancha de fútbol a jugar al fútbol. Ahora, si el contrario nos mete una plancha en la rodilla, como uruguayos no acostumbramos a decirle «pero señor, usted se está apartando del reglamento de la FIFA y no está cumpliendo con las normas del fairplay». Esperamos la oportunidad adecuada para meterle una piña en la nuca o un codazo en la boca. Esa es la filosofía del fútbol uruguayo. Para mí el modelo y quien era un maestro, un ídolo era Ildo Maneiro, al que la hinchada le decía «el Profesor» por la inteligencia con que jugaba la pelota, pero cuando le metían una plancha la devolvía. (Esta entrevista fue realizada antes de la difusión de los resultados de la encuesta de Cifra).
–Hay diferencias entre la posición de Mujica y la de Astori, sobre todo en aspectos económicos. ¿Hacia dónde apunta el perfil de Mujica?
–Las internas tienen una particularidad muy importante que diferencian al FA de los otros dos partidos y es que el FA tiene un programa único. Lo que elegimos es la persona que consideramos en mejores condiciones para ganar la elección y para gobernar. En los partidos Nacional y Colorado es totalmente distinto el proyecto según gane Larrañaga o Lacalle, o que gane Bordaberry o Lamas. Entonces, en los partidos tradicionales se elige un candidato y un programa. En el FA el programa ya lo resolvió el Congreso y cualquiera sea el candidato lo va a tener que implementar como guía. Los matices son sobre todo personales. Después de la interna viene una segunda etapa en que hay que definir un programa electoral, más concreto, más limitado, más relacionado con la ejecución, dentro de ese marco. Un programa que no es socializante, no es de transición al socialismo, como podríamos caracterizar el programa de 1971, que no es estatizante, sino que busca incorporar la iniciativa privada y los capitales privados en la medida que sean compatibles con objetivos estratégicos nacionales prioritarios. El matiz entre los dos candidatos está en la preocupación por consolidar los cambios, o sea creer que lo que se ha hecho es lo más importante, entonces el mejor candidato es Astori y su equipo, que han tenido la principal responsabilidad en el plano económico. Si lo que aspiramos es a profundizar los cambios, entonces tendría también que cambiar el elenco, no una continuidad. Por eso apoyo a Mujica, para profundizar los cambios. Sin desconocer los múltiples logros que ha tenido este gobierno, con una situación actual mucho mejor que al inicio del gobierno del FA, el matiz que yo tengo con el equipo económico es que yo creo que no llegamos a lo máximo que se podía lograr. Todo anda bien pero podría andar mejor, en particular en el plano social. Me preocupa que hay una brecha muy grande entre el nivel de actividad económica, medida por el Producto Bruto Interno, por el Ingreso Nacional Bruto disponible y la masa salarial y el número de personas que están por debajo de la línea de pobreza. Hoy la masa salarial ha crecido, el número de personas que están por debajo de la línea de pobreza es menor que la del 2005, pero con lo que ha generado la economía de valor en una mejor distribución, se podía haber logrado que los asalariados tuvieran mayores ingresos y que el número de pobres fuera mucho menor. No pretendo tener más razón que el equipo económico, con el respaldo del Presidente Vázquez, pero, al mismo tiempo estamos en un Frente en el que convergen distintos puntos de vista, donde se aceptan los matices, el pluralismo. Por ello me permito, modestamente desde mi humilde ubicación de investigador del Instituto de Economía y de investigador nivel uno del Sistema Nacional de Investigadores con argumentos académicos y no políticos, demostrar que con algunos pequeños cambios en distintos instrumentos de política se podían haber logrado mejores resultados sociales. En ese sentido Mujica nos da una esperanza de que se pueda reabrir ese debate, mientras que Astori y su equipo que, sin duda tienen mucho mérito, dan ese debate por clausurado.
Pobre por decreto
–¿Qué instrumentos se podían haber manejado?
–Lo que voy a decir puede considerarse como inflacionario, lo acepto. Ahora, ¿era tan importante una meta de reducir la inflación para llegar en el año 2007-2008 a un 4%? Los hechos demostraron que no. El Uruguay con una inflación que se salió de la banda, que superó los pronósticos del equipo económico, que se acercó al 10% y solamente se bajó para que no se dispararan los aumentos salariales. La economía, con esa inflación, más del doble de las metas establecidas siguió creciendo en inversión, el producto bruto, las exportaciones y el empleo. Entonces, una inflación del 4% no era tan importante. Aceptando una mayor inflación como meta anual era posible una política salarial mayor. En vez de aumentar los salarios en función del Índice de Precios al Consumo (IPC) más 2 o 3%, cada uno de los años se podía haber otorgado un mayor aumento. Para el período próximo podríamos discutir algún criterio sectorial de indexar los salarios a una fórmula que tuviera en cuenta el crecimiento del producto sectorial, que marca si hay algo para repartir y la inflación, que marca la pérdida o ganancia del poder de compra de los salarios. La política de salarios mínimos podía haber sido distinta, acelerando los aumentos. Ahora se da la paradoja de que el gobierno por decreto fijó el salario mínimo en $ 4.441 y la línea de pobreza está en $ 5.700. Es decir que una persona que trabaja 40 a 48 horas semanales, registrada en el BPS, con derecho a licencia y jubilación, etc., y todos los requisitos formales, por decreto es una persona pobre.
–¿Eso no levantaría polvareda en los sectores empresariales?
–Claro, pero a esos sectores habría que hacerles una estimación muy sencilla, sobre las ganancias que han tenido en estos años de gobierno del FA, como lo he demostrado en trabajos que están en la web del Instituto de Economía, que los ingresos del capital nunca han sido tan altos como ahora. Coincidieron dos cosas, las condiciones internacionales favorables y una política económica que no les recortó los ingresos en proporción al crecimiento que tenían. El sistema de remuneraciones aporta más a los trabajadores más calificados, les permite a las empresas tener mejor productividad, mayor competitividad y desquitar, con reducción de costos por unidad de producto, esos mayores salarios. La empresa que pague más va a tener a los mejores trabajadores, a los más eficientes
, a los más calificados, va a tener mayor productividad, mayor competitividad, menores costos unitarios, va a exportar mejor, va a ganar partes del mercado interno y, en general, los empresarios uruguayos, no digo todos pero sí muchos, perciben el salario como un costo y cuánto más bajos sean ellos más van a ganar. Están en una concepción del siglo XIX y no del siglo XXI.
(*) Esta entrevista se realizó antes de conocerse, anoche, el resultado de la última encuesta de Cifra en la que Mujica mejoró su caudal electoral.
«EL SALARIO NO ES SOLO UN COSTO»
«Los sectores empresariales deliran con el liberalismo de Lacalle o la seguridad de Bordaberry, como antes deliraban con Jorge Batlle y que los dejó quebrados a muchos. Aún no han entendido un concepto básico, como sí lo hicieron las transnacionales más importantes de todo el mundo y es que el salario no se puede ver solamente como un costo, sino que hay que verlo como un instrumento con el cual se logra aumentar la eficiencia, la productividad, la calidad de los trabajadores, su dedicación, su esfuerzo».
Compartí tu opinión con toda la comunidad