Cinco días. Relator de ONU culminó misión en Uruguay

Nowak criticó sistema carcelario y sugirió cambios a Justicia penal

Calificó a los militares presos de «privilegiados» aunque a ellos no los visitó porque «tenía otras prioridades».

Manfred Nowak dijo sentirse muy cómodo en los cinco días que duró su visita a Uruguay. Y eso que en ese tiempo visitó 15 lugares de reclusión y se reunió con 15 personas vinculadas al gobierno, con decenas de reclusos, con funcionarios policiales y con autoridades y médicos de centros psiquiátricos. También recibió a organizaciones no gubernamentales vinculadas a la lucha contra la discriminación. Cuando la edición de este diario esté en la calle, el relator especial de la ONU sobre tortura y otros malos tratos ya estará en viaje rumbo a Nueva York, seguramente. No irá sólo. Su maletín desbordará de relatos, experiencias, recomendaciones y exhortos; observaciones sobre el sistema penitenciario en particular y de centros de reclusión de personas en general. Un informe con un contenido lacerante que desnuda la situación en la que se encuentran las personas privadas de libertad y las internadas en nosocomios psiquiátricos. Un material que línea a línea fue confeccionando en cinco días, del 22 al 27 de marzo, y que algunos funcionarios del gobierno le prometieron que lo iban a estudiar a fondo.

En entrevista exclusiva con este diario, de 20 minutos de duración, en un despacho con vista a la rambla donde funcionan las dependencias del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Nowak confió que se preparó durante muchísimo tiempo para venir a Uruguay y observar la situación social de la que él es especialista. Sin embargo entiende que «el gobierno ya conoce» el escenario de las cárceles pero «aún sabiendo cuál es la situación me gustaría saber cuántos ministros del gobierno han visitado `las latas´. Sé que sólo una persona del Poder Ejecutivo estuvo allí en ese lugar, percibiendo los olores, viendo en que situación se encuentran los presos. Es ­sentenció­ uno de los peores lugares que he visto en mi vida». Nowak, con un poder de observación envidiable le llama «las latas» a los módulos metálicos instalados al costado del Penal de Libertad; aquellos módulos carcelarios que fueron anunciados en forma rimbombante por el entonces ministro del Interior, Guillermo Stilirng, en el pasado gobierno colorado como la mejor solución al congestionamiento carcelario. En aquellos tiempos, desde el poder se aseguraba que eran inviolables y que estaban construidos con acero inoxidable. El observador de la ONU lo llama «las latas». A pesar de la realidad estampada en el informe del observador internacional, dice que «es difícil comparar» lo que ha visto en Uruguay con otros escenarios de otros países. «Uruguay es un país desarrollado y democrático, con larga tradición en el respeto de los Derechos Humanos. No es pobre. Por eso me chocó fuertemente ver la situación de los presos y la infraestructura que existe en el Penal de Libertad. Una de los peores cárceles que he visto en el mundo». Así como lo dijo, lo escribió en el reporte. Aseguró que le pidió al gobierno (en realidad le exhortó) «tirar abajo, hacer desaparecer de la faz de la tierra a `las latas´. Eso lo tendrían que hacer ya, en forma inmediata». Verificó que no hay casos de torturas en nuestro país «aunque pudo haberse dado» pero no es lo corriente. Las golpizas y los malos tratos sí son normales, dijo. Quizá por eso que la situación carcelaria comparada con la de otros países «es relativamente buena». Nowak criticó «los largos procesos judiciales» y sugirió «un cambio en la Justicia penal» porque los largos períodos en las cárceles «hace crecer la criminalidad y en la reclusión «se preparan criminales». Uruguay tiene índices delictivos similares a los de Chile o Costa Rica. Pero, comparado con su población «es el primero en criminalidad» porcentualmente hablando.

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