EL PROBLEMA AGRARIO

Desde su juventud, Raúl Sendic se sintió inclinado por los temas agropecuarios.

Nació y se crió en el campo, mantuvo las clásicas características del hombre rural, y la consigna «Por la tierra y con Sendic» se hizo famosa. En el capítulo dedicado a este tema apunta directamente a lo difícil que fue para las revoluciones «socialistas» resolver el problema agrario.

Sin embargo, Sendic afirma que mucho más lo fue para el capitalismo: «Su historia está llena de hambrunas rurales, de levantamientos campesinos y, en el mejor de los casos, de emigración masiva de la población».

Para el fundador del MLN, «el problema tiene solución distinta para cada país, ya que algunos parten de más del 90% de población campesina y otros del 10%».

En la época de las primeras marchas de los cañeros de Bella Unión, Wilson Ferreira era el ministro de Agricultura. Ambos líderes conocieron sus proyectos de reforma agraria, ambos se vieron frustrados, ambos coincidían en la necesidad de tomar medidas expropiatorias sobre los predios mayores a 2.500 hectáreas y en otras medidas. Wilson defendía su propio proyecto, entre sus compañeros hasta llegó a usar el argumento de que el propio Sendic estaba de acuerdo. Sendic reconoció públicamente el carácter progresista del proyecto de Wilson, el cual había estudiado y cuyos apuntes de análisis perdió al descender de una avioneta en Melilla, perseguido por la policía.

Sendic era partidario de un régimen mixto en cuanto a la propiedad de las tierras y en sus Apuntes estableció «pautas para una política agraria».

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