Lombardo revela los interiores del FMI y por qué se agotó su modelo
Para explicar el por qué del libro «Club de ricos – El ocaso del orden económico internacional», que se presenta hoy en Montevideo, hay que tener en cuenta dos cosas en relación a su autor: una de ellas, Ricardo Lombardo es economista; la otra, Ricardo Lombardo es periodista.
Así surge en la dinámica de una entrevista en la que el mismo Lombardo apuntala esa doble condición, y más todavía, en algún momento llega a decir que «fui periodista-periodista», para enfatizar en que formó parte de las huestes que cargan con el apuro de los cierres, con la búsqueda de las fuentes ilocalizables, y les toca estar en primera fila en los sucesos más angustiosos.
Esa dedicación empezó a los 16 años, en El Día, y antes del golpe de Estado, de cuya cobertura tuvo que hacerse cargo. Después terminaría su carrera en Ciencias Económicas, se iniciaría en la actividad política y con la llegada de la democracia, la participación en los puestos de gobierno.
Quiere decir que con el economista vinculado al manejo de las cuestiones de Estado y de los grandes números, en 1988 desembarcaba también en Washington DC un periodista inquieto, lleno de curiosidades y rebeldías. Con una carga de «por qué» que, como él mismo reconoce, «los llevo debajo de la piel».
«Es consecuencia de un proceso de elaboración profundo, interno, con cosas muy complicadas de combinar», dice, y explica que «desde el punto de vista técnico, mi idea fue la de escribir una novela histórica, que resultara entendible para todo el mundo».
«Ahora bien, desde el punto de vista argumental, lo que quise hacer fue basarme en hechos reales, para explicar de manera sencilla, fácil de entender, cómo son los mecanismos de funcionamiento del FMI».
«El contexto histórico resultó una motivación muy especial; durante mi desempeño en Washington se sucedieron la caída del comunismo en la Unión Soviética y los países bajo su influencia, la caída del muro de Berlín, la reunificación de las Alemanias, la implementación de las reformas económicas en China y la conversión de los países socialistas en capitalistas, de lo que no había ninguna experiencia en la materia; la había, abundante, en el otro sentido».
Explica que si bien «hechos y circunstancias son reales», optó por «cambiar los nombres auténticos de los directores del FMI que aparecen en el libro» y que «en algunos casos me pareció importante exagerar determinadas situaciones, o bien resumirlas en otras, para dar más claridad».
En ese esquema narrativo, Lombardo introduce un personaje: Magnus, totalmente de ficción, pero que es a quien hace jugar el papel central en el desarrollo de la novela. Se trata de un individuo que por razones fortuitas llega a estar en contacto con los directores del FMI, y que desde su ignorancia más absoluta pregunta y repregunta, convirtiéndose en eficaz aliado del sector, interesado en conocer los mecanismos de funcionamiento de la institución.
Un poco más: su área de desempeño no sólo se reduce a la sala del directorio del organismo, sino que por momentos se encarga de relatar «conversaciones de pasillo» que muchas veces terminan en grandes decisiones.
«Estoy dando una visión del FMI para que la gente lo pueda entender; se trata de cosas que por supuesto son verdad, pero que explican muchas cosas: en definitiva son sólo siete los países que tienen el control de los votos, por eso hablo de un club de ricos».
Añade que la suma de observaciones y conclusiones que realizó a lo largo de su gestión le llevó a plantearse la necesidad de escribir un libro, y explica: «Se trata de un aporte volcado más que nada a echar luz sobre lo que es el FMI como eje del orden económico internacional», al tiempo que destaca que el organismo «nació en 1944 y desde mi punto de vista hoy está en el ocaso».
Esas conclusiones son consecuencia del «proceso de elaboración» que acompañó la dinámica a la que tuvo que someterse durante sus años en Washington: «Me exigía todo el día, tenía reuniones de directorio tres veces por semana, era una enormidad lo que tenía que leer, documentos, informes, presentaciones, discursos y discusiones».
«Todo eso es lo que recojo en el libro, la forma cómo se vivían esos tiempos tan intensos, de qué asuntos se hablaba y cómo se hablaba. Más todavía, de asuntos que en aquel momento podían pensarse como totalmente secundarias, pero que terminaron teniendo gran influencia», relata. «Hubo por ejemplo una reunión en Berlín que terminó siendo muy, pero muy importante», evoca, y explica que «en el libro está recogida en forma más o menos novelada, pero el episodio es bien real».
La estructura de novela «permite cambiar los nombres de algunos individuos o encubrir determinadas situaciones. Como es una novela, también me quedo a cubierto respecto de alguna situación sobre la que me pueda fallar la memoria, pero lo concreto es que todo lo que escribí está basado en documentos y datos reales».
Si bien el libro será presentado oficialmente en esta jornada, también es cierto que estuvo pronto hace ya unos meses, a mediados del año pasado. Fue la oportunidad de pedir la opinión de familiares y amigos más cercanos y la reacción fue que «quedaron fascinados, sobre todo con algunas anécdotas que yo ni siquiera había revelado, ni siquiera en mi casa».
En referencia a alguno de esos episodios comenta que una de las situaciones más fuertes que le tocó enfrentar fue cuando lo llamó el presidente de Perú Alan García, igual que hoy «para decirme que no iban a pagar la deuda externa». Cabe destacar que hay situaciones en las que el asiento en el directorio del FMI se adjudica a varios países, que se lo van repartiendo, y en este caso Lombardo estaba también en representación de Perú.
Lo más llamativo respecto a las reacciones que pudo medir entre su círculo más próximo es que «les di a leer el libro antes de que estallara la crisis», que allí mismo se anuncia, «de manera que poco después los que la leyeron no me podían creer y si lo publicaba unos meses antes me hubieran dicho que estaba loco».
Consultado entonces acerca de los elementos que manejaba a efectos de poder sostener hoy que las políticas del FMI eran erradas y que la crisis de hoy es consecuencia de aquellos yerros, Lombardo asegura que «en aquellos años se empiezan a producir los problemas que van derivando en la crisis actual».
En términos concretos explica que «todo tiene que ver con un cambio de roles que se produjo en aquel momento en que los Estados Unidos dejaron de ser los acreedores del mundo y pasaron a ser deudores; paralelamente, el crecimiento de la economía mundial se sustentaba en el consumo de los Estados Unidos».
Recuerda Lombardo que ante la consolidación de esa estrategia, «éramos muchos los que en el FMI decíamos que los capitales del mundo no podían ir a financiar el consumo de los Estados Unidos, que era mucho mejor que parte de esos recursos se derivara a financiar el desarrollo en otras regiones».
«Estábamos viendo que íbamos a entrar en una espiral, en la medida en que financiábamos el consumo de los Estados Unidos, que no ahorraba, y mientras que las economías mundiales se desarrollaban en base a sus exportaciones a ese mercado, había que pensar que ese esquema, en algún momento, se iba a venir abajo».
«Hasta ahora China, Japón y Europa exportaban a los Estados Unidos y también invertían en bonos del tesoro de ese país, pero nosotros teníamos los elementos como para pensar que todo eso iba a colapsar y fue lo que pasó, por eso esta recesión mundial».
En otro momento de la entrevista, Lombardo recuerda que «en este momento estamos a 20 años de lo que fue el «Caracazo». Evidentemente, en la perspectiva histórica, esa protesta social se origina en un grave error del Fondo Monetario Internacional, que exigió determinadas políticas económicas».
No entra en detalles de aquella receta, aunque recuerda que «estaba entre los que en el directorio nos opusimos a esa p
olítica, era insostenible que Venezuela hiciera eso», pero agrega que «a dos años del ‘Caracazo’ tiene lugar el intento de golpe de Estado de Hugo Chávez, así que puede decirse que la irrupción de Chávez es producto de un grave error del FMI».
Consultado en referencia a las conclusiones que pueden sacarse de su conclusión de que el FMI está agotado, de si esa constatación justifica consignas y panfletos acumulados en décadas, Lombardo dijo que a la luz de la situación actual, «es el fin» y que «hay que armar otro» mecanismo de esas características.
«Hoy estamos viviendo una realidad internacional multipolar, ese organismo no puede estar exclusivamente centrado en los Estados Unidos», agregó, y también que «me sentiría satisfecho si eso se concreta, porque este es el momento de construir un nuevo orden económico internacional».
Es que «cuando uno no conoce cómo funciona el sistema, ve que hay países poderosos que están fuera de ese club de los ricos», lo que sucede es que ahora «hay que darles entrada».
«Son países como Brasil, China, India, con un potencial de crecimiento de consumo que tiene que ser contemplado por ese nuevo orden económico internacional», y lo más terminante es que «si el sistema sigue concentrado en los Estados Unidos, ya sabemos qué pasó».
«Con mucho de oficio periodístico»
«Esta novela es eso: un personaje de ficción que va descubriendo secretos en forma permanente y con mucha ingenuidad y que está elaborado con mucho de oficio periodístico, que permite ir relatando qué pasa en el directorio del FMI», indica Ricardo Lombardo.
Subraya que «el trabajo en el directorio del organismo es tremendamente exigente y desgastante, pero como en todas las situaciones humanas, hay margen para un proceso de elaboración personal». Allí radica el estímulo para haberse puesto a escribir este libro.
En cuanto a su forma de interpretar el mundo como periodista, reconoce que «es curiosa esa forma de ver las cosas», pero destaca «es toda una estructura profesional que se pone de manifiesto en la manera de entender el funcionamiento de las cosas, las relaciones que éstas tienen entre sí y eso va generando un hábito, de ir siempre a buscar lo esencial, lo más relevante, y también a buscar explicaciones de por qué es así».
«Es curiosa esa forma de ver las cosas, pero responde a toda una estructura profesional que permite explicar la manera de entender el funcionamiento de las cosas y las relaciones que éstas tienen entre sí, además del hábito que se va generando en uno de ir siempre a buscar lo esencial».
Lacalle y Guzmán presentan el libro
Los doctores Luis Alberto Lacalle y Leonardo Guzmán serán los encargados de presentar, hoy a la hora 9, en el hotel Four Points de Montevideo, Ejido 1257, el libro de Lombardo.
Explica el autor que «si bien fui nombrado en un gobierno colorado, fue el doctor Lacalle quien me ratificó en el cargo» y destaca que Guzmán fue su director cuando empezó a trabajar en El Día, además de que la invitación «es una reivindicación» por la deportación de la que fue objeto en 1977.
Lombardo ya publicó «Unificación o caos» (1993), una evaluación de teorías científicas con teorías económicas y sociales, y que fue presentado por Claudio Williman y Alberto Couriel.
También escribió «Adiós a los dinosaurios» (2002), título que presentaron Carlos Maggi y Gerardo Caetano.
El FMI : ¿Qué es?y ¿de qué se trata?
La iniciativa de crear el FMI fue planteada el 22 de julio de 1944, durante una convención de Naciones Unidas en Bretton Woods (New Hampshire, Estados Unidos) y su creación se produjo en 1945.
Forma parte de los organismos especializados de las Naciones Unidas, y hoy es una organización intergubernamental de 185 miembros.
Sus orígenes se remontan a la gran depresión de la década de 1930. La decadencia no se limitó a la economía visible, sino que se extendió a las finanzas internacionales y a los mercados de cambios. La falta de confianza en el papel moneda suscitó tal demanda de oro que no era posible cubrirla con los tesoros nacionales.
Se necesitaba cooperación de todas las naciones a una escala sin precedente para establecer un nuevo sistema monetario. Harry White en EEUU y John Maynard Keynes en el Reino Unido coincidieron en proponer, a principios de los años cuarenta, el plan de un sistema de esa índole. Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.
Compartí tu opinión con toda la comunidad