Sin fusta y esposado

El ex dictador Gregorio «Goyo» Álvarez es recordado por varias actitudes como comandante de la 4º División y como comandante en Jefe del Ejército. Graduado como oficial de Caballería, se lo recuerda con la tradicional indumentaria del arma: las botas de caña larga y fusta.

El militar retirado apelaba al «fustazo correctivo», para dar gala de su autoridad con sus subordinados e incluso con altas figuras gubernamentales civiles de la época dictatorial como el vicecanciller Guido Salomón Michelin.

El empache de poder lo hacía sentirse impune y lo demostraba, en cada salida de ira.

Sin la fusta y esposado Álvarez arribó al Juzgado para prestar declaración en la causa por la muerte del militante del MLN-T, Roberto Luzardo. Sin embargo, el ex dictador demostró una actitud provocativa, agresiva e irónica en sus declaraciones.

Así se mostró ayer en el juzgado.

El poder de antaño ya no está de su lado y el ex dictador lo sabe.

Una muestra fue su arribo a la Sede, su sonrisa de anteriores ocasiones, dejó lugar al gesto adusto y preocupado de ayer. Alvarez, de 84 años, está detenido en la prisión especial de Domingo Arenas, especialmente construida para alberga a los represores de la dictadura.

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