Comisión Permanente. Consideró "seria y profunda" la información aportada por el ministro

Apoyo a Agazzi y solidaridad con quienes padecen la sequía

El pronunciamiento fue votado por los legisladores Mónica Xavier, Rafael Michelini, Javier Salsamendi, Silvana Charlone, Alfredo Asti, y Esteban Pérez.

No prosperó una moción nacionalista que estimaba que las medidas adoptadas «no son suficiente respuesta a la crisis». En el pronunciamiento aprobado se señala que «la Comisión Permanente entiende que en este tema no debemos caer en especulaciones partidarias reñidas con la responsabilidad que, como sociedad toda, tenemos frente a las graves consecuencias de la sequía, y expresa asimismo su solidaridad con quienes la sufren». Por tanto, «esta situación ha llevado a sus dos Cámaras a actuar rápidamente a efectos de realizar todos los esfuerzos necesarios para que, en el ámbito de su competencia, atender la globalidad de la situación planteada». En consecuencia, «entendemos que el Cuerpo ha sido exhaustivamente informado».

 

Gran hinchada

Pocas veces se había visto una interpelación con tanta hinchada para el interpelado. El titular del MGAP, el flaco Ernesto Agazzi, recibió el aliento (silencioso, eso sí) de sus compañeros de gabinete, de varios dirigentes y del propio presidente del FA Jorge Brovetto; allí estaban, en el palco o en la barra, María Julia Muñoz, Daniel Martínez, Alvaro García, Carlos Colacce, María Simon, Luis Oliver, Pepe Mujica, Ñato Huidobro, Toto Rossi. Bajo la presidencia de Rafael Michelini, y luego que ingresaran a Sala el ministro, el vice y dos asesores, empezó la sesión. El encargado de romper el fuego fue el diputado Sergio Botana, hombre de tierra adentro, ducho en cuestiones agrarias en general y en sequías en particular. Con voz clara, el representante blanco por Cerro Largo comenzó por resaltar la función de control inherente al Parlamento y explicó que el propósito del llamado a Sala no era otro que evaluar lo actuado por esa cartera en ocasión de la sequía, aseverando que no estaba movido por ningún espurio interés político-electoral. Todo su extenso y vibrante alegato se centró en resaltar la falta de previsión, la improvisación y la ligereza con que, según él, había actuado el ministerio en la crisis por la seca, y en destacar que había sido merced a la gestión de Larrañaga y Bruno que el país se había enfrentado a la realidad de la sequía. No sin cierta dosis de ironía, Botana ­apoyando su discurso en didácticos cuadros estadísticos, gráficas y otros elementos visuales proyectados en grandes pantallas­ no desperdició la oportunidad para mostrar que el FA se comporta de una manera cuando está en el gobierno y de otra cuando es oposición. Pero según Botana, el Partido Nacional reclama medidas al tiempo que ofrece sus votos para resolver los problemas del país. En las pantallas podía leerse «El Partido de la Patria estará siempre al servicio de la Patria». Al acusar al ministro de haber negado la gravedad de la sequía, proyectaba imágenes patéticas de vacas esqueléticas sobre una pradera sin hierba. No obstante, aclaró que no era su propósito «cortarle la cabeza al ministro» sino que lo quería «a la cabeza de las soluciones». A continuación, se dedicó a exhibir gráficas y mapas que mostraban la notable merma del caudal de precipitaciones en los últimos meses, así como los efectos devastadores del fenómeno meteorológico; como dato ilustrativo, mencionó que en 2008 cayeron del cielo 690 milímetros menos que en 2007, y que el pasado mes de noviembre fue el noviembre más caluroso (dos grados por encima de la media) de toda la historia, y criticó ácidamente que no se hubieran tomado previsiones a tiempo. Mientras lanzaba miradas hacia la barra (quizá buscando aprobación), afirmó que toda la producción agropecuaria ha caído en porcentajes que van desde 20% hasta 80%, y que el panorama para el futuro es negro. Vinieron luego las propuestas para enfrentar, paliar, mitigar, revertir y corregir definitivamente la política agropecuaria. Entre el cúmulo de medidas sugeridas, destacó las siguientes: asegurar mercados externos, rebajar costos industriales, faenar animales sin terminar, instrumentar una gran operación forraje con mucha efectividad y poca burocracia, exonerar de aportes al BPS y de tributos, prorrogar otros compromisos, bajar el IVA a la electricidad, eliminar el atraso cambiario, integrar fondos para emergencias, bajar el gasto público y, como broche de oro, «sacarse el balde ideológico y firmar un TLC con EEUU; Chávez no tiene ese prejuicio», sentenció sonriendo. Finalmente, y luego de informar que las pérdidas por la sequía se elevan a 525 millones de dólares, sintetizó sus críticas al gobierno señalando la improvisación, la falta de previsión, de compromiso, de sensibilidad, de humildad. «Hay que andar de orejas abiertas y no con dedo acusador, porque lo que usted hizo (dirigiéndose a Agazzi) fue tardío e insuficiente». Terminó su larguísima intervención sugiriendo al ministro que deje el cargo. «La decisión es suya».

 

Puentes

Pancho Gallinal tomó la palabra mientras Moreira y otros correligionarios felicitaban efusivamente a Botana. Aseguró que los productores se hallaban desconcertados ante la falta de respuestas del gobierno, que no sabían a ciencia cierta qué medidas se pensaban implementar para paliar los efectos de la sequía que afectan a toda la sociedad en su conjunto. Comparó la actitud del gobierno ante la sequía con la observada respecto de la inseguridad; dijo que al principio se decía que era una «sensación térmica» pero ahora deben reconocer la realidad. «Cuando empezó la sequía, el ministro diagnosticó un estado gripal y ahora estamos al borde de la pulmonía», afirmó Gallinal, quien pidió al ministro que se rectifique. Sin embargo, la segunda parte de su elocución lo mostró tendiendo puentes y lanzando apelaciones a la unidad de todos los partidos frente a las calamidades. «Tenemos que ponernos todos del mismo lado para revertir la situación y levantar el ánimo de los productores agropecuarios, del país productivo y de toda la sociedad». Reclamó voluntad de diálogo, capacidad de negociación, y la conformación de una mesa de negociación donde se sienten representantes del sistema político y los productores.

 

Conducir el barco

Oídos los dos interpelantes, fue el turno del interpelado. Con su estilo sencillo, Agazzi explicó y refutó uno a uno los cuestionamientos de la oposición, aunque, lo primero que expresó fue su voluntad de tener en cuenta las medidas sugeridas por los legisladores blancos. Explicó que el clima del Río de la Plata es impredecible y es enemigo del agricultor, que lo anormal es lo normal, que ya en 1799 el Cabildo debió enfrentar una situación de sequía para lo cual no halló mejor remedio que encomendarse a la Divina Providencia, y reveló que durante el siglo XX hubo ocho períodos de seca. Remarcó luego la intensa tarea desarrollada desde el Ministerio durante la actual administración, recordando que desde 2005 se fueron implementando medidas progresivas y graduales tendientes a enfrentar situaciones difíciles; al respecto, se refirió a la instrumentación de seguros previstos para proteger a los productores de situaciones adversas como la sequía, las heladas, el granizo. Pero aclaró que todas las medidas tendientes a proteger al productor tienden a generar sistemas de autoayuda y evitar los subsidios del gobierno; son medidas tomadas gracias al trabajo conjunto de gobierno y gremiales agropecuarias. Al aludir a esto, señaló que muchas de las medidas reclamadas por la oposición habían sido implementadas desde el comienzo. Como respuesta a las críticas de la oposición, recordó que al asumir en 2005, cuando Mujica era el titular del MGAP, y hubo un primer episodio de seca, «nos encontramos con que los gobiernos anteriores no habían instrumentado ninguna medida para enfrentar la sequía». Negó enfáticamente que se hubiera minimizado el problema, pero aclaró que «el ministro debe conducir el barco y no ponerse a vociferar». Reiterando su compromiso de tener en cuenta las propue
stas blancas, el ministro expuso detalladamente las medidas adoptadas por el gobierno actual con miras a llenar el vacío existente en materia de prevención de fenómenos meteorológicos y especialmente las sequías. Son un total de 27 medidas imposibles de enumerar exhaustivamente en esta breve crónica, pero que se pueden sintetizar en varias grandes áreas: medidas preventivas (por ejemplo, apoyo financiero para obras de riego del orden de 2,5 millones de dólares aportados por el gobierno); medidas económicas (estímulos tributarios); normativas (fondos de emergencia); medidas de mitigación (importación de forraje, subsidio por litro de leche). La réplica de Gallinal no se hizo esperar. Reiteró la disposición de su partido de apoyar las medidas necesarias para enfrentar la crisis, dio la bienvenida al planteo ministerial, y aclaró que al ministro no le falta el apoyo de su partido ni del PN, sino que le falta el apoyo del gobierno y particularmente del ministro de Economía. Visto el clima de armonía parlamentaria que se había creado, Mónica Xavier propuso que se votara por unanimidad una moción de apoyo al ministro y de satisfacción por las explicaciones brindadas, propuesta que levantó la oposición del diputado Pablo Abdala.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje