Habla la madre de Oscar, María Mendieta Camacho, de 98 años de edad

"¡Ahora debe hacerse justicia!"

María Mendieta Camacho tiene 98 años y no dudó en afirmar «¡Ahora debe hacerse justicia!» cuando LA REPUBLICA le informó del testimonio que dio un ex soldado que identificó a los responsables de la muerte de su hijo Oscar Felipe. En su casa de Montevideo, «Maruja», como le dicen, abraza el retrato de su hijo muerto y habla del único de los hermanos que no llevaba el nombre de la virgen.

Tuvo cinco hijos: José María, Oscar Felipe, Carlos María, María Alicia y Luis María… «A Oscar le puse Felipe, porque alguien tenía que llevar el nombre del padre. Somos de raíz católica, por los Mendieta y por los Camacho. Los Fernández no. El abuelo era colorado y en una batalla encontró en un arroyo como una virgen acuñada en piedra. Juro que si volvía la llevaba para la casa y así lo hizo… Una vez al año, hacía una ceremonia con la virgen…», narra.

«Oscar era muy justo y muy franco. El decía las cosas como eran y no faltaba a la verdad… En eso era como los Mendieta. De una palabra sola, de poca conversación. En casa no existía la mentira. Oscar dejó el seminario porque le preguntó a las tías, que eran muy católicas, cómo ayudaba más a la familia, si siguiendo en el Seminario o viniendo a trabajar la tierra. Y vino a la tierra», dice.

José María es un año y medio mayor que Oscar. «Nosotros estuvimos juntos de muy chicos. Oscar luego se fue a estudiar de cura y por cuatro años nos veíamos solo cuando nos visitaba… ¿De qué cuadro? (sonríe)… Se le ocurrió ser hincha de Cerro. Todos decíamos Nacional o Peñarol, pero él se hizo de Cerro. Ibamos a colegio católico. Un día, en misa, nos preguntaron si queríamos estudiar en el seminario. Cuando a mí me apuraron dije que no, pero él, igual de rápido, dijo que sí, y se fue a Paso de los Toros».

Cuando dejó el Seminario en 1967, Oscar se puso a trabajar la tierra. Primero en un establecimiento llamado La Pequeña y luego en una chacra, donde lo detuvieron. «Hacía la huerta a pala. No había herramientas. Después, se dedicó a plantar semilleros de trébol. Se casó con Araceli tres meses antes de que lo mataran. Ella estaba embarazada de dos meses. Tuvo una nena, se llama América Sol, vive en Londres con la madre y estamos en contacto», dice.

Fernández Mendieta pertenecía al entonces legal Partido Comunista Revolucionario (PCR) que en Durazno tenía un coordinador en apoyo al periódico «Causa del Pueblo», que se vendía públicamente en los quioscos de Montevideo. El 24 de mayo de 1973 a las 16.00 horas lo detuvieron en la chacra donde vivía. Al día siguiente por la mañana, un vehículo militar fue a buscar a sus padres a 70 kilómetros de Durazno para comunicarles que había muerto.

«Durante la dictadura nos dijeron que lo que le había pasado a Oscar lo tenía un juzgado militar. Hubo una abogada en el tema, pero nunca supimos nada. Después no se presentó denuncia. Yo tenía los papeles de la defunción que habían hecho los médicos. Los doctores Eduardo Pastor, Edison Scaffo y Carlos Schettini se la jugaron y vieron el cuerpo aunque habían prohibido abrir el cajón. Hicieron un acta que dice todo», explica José María. «Yo había perdido las esperanzas, pero con esto, ahora, nos vamos a presentar ante la Justicia…».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje