"A ella también la torturaron…"

En la ciudad de Durazno, todavía vive Carmen Ferreira, cuñada de Oscar Fernández Mendieta, cuya viuda, Graciela Araceli, está radicada en Londres. Carmen recuerda lo ocurrido en 1973, y muestra indignación porque hoy le niegan que su hermana haya estado presa. Carmen habla de corrido y cuenta, sin interrupción, lo que no pudo decir durante 35 años…

«Mi hermana repartía un diario. Ellos ya se habían casado. Yo los iba a visitar y ellos a mí. Un día viene mi hermana, cruza un campito que había por la calle Charrúa, en el barrio Tabaré. La veo muy pálida. ¿Qué te pasa, qué te pasa?, le dije. «Me mataron a Oscar», me dijo. ¿Cómo?, le pregunte pensando en un accidente. «Me lo mataron en el cuartel», dijo. ¿Cómo te lo van a matar en el cuartel?, pregunté. «Sí, fueron allá a casa y lo detuvieron, se lo llevaron en un jeep. Todavía la di un bucito por si hacía frío. Fui a la mañana a preguntar si precisaba algo y me dijeron que le llevara calzoncillos. Yo le llevo calzoncillos y le llevo tabaco y ya estaba muerto», dice. Pero yo no te puedo creer ¿qué pasó?, digo. «Lo mataron, lo mataron», dice… Entonces yo fui con ella a la empresa fúnebre. No entendía lo que estaba pasando. Después ella me explicó que lo habían matado y que lo había torturado y que los médicos le estaban haciendo la autopsia. Después fue mi marido y me levantó de allí, porque él estaba en el cuartel, era soldado y me dijo que si yo estaba allí lo comprometía. Y yo le dije que por qué te voy a comprometer a vos. Y me dijo que no fuera más y que no fuera más. Después tuvimos un encuentro familiar y mis padres también dijeron que no fuera porque era cuestión de la subversión. Mi papá era retirado militar, mi hermano era militar y mi marido, militar. Y yo les dije que yo a mi hermana no la pensaba abandonar y que yo iba a ir. A los días vino una señora, vecina, que trajo dulce de membrillo y pan para los chiquilines, y me dijo: «Te vengo a avisar algo, a tu hermana la detuvieron, está en la Base y te vengo a avisar a vos porque lamentablemente sólo los familiares pueden ir»… Estuvo tres meses presa. Ella estaba embarazada. Yo iba y le llevaba tanjerinas, por ejemplo. Cuando llevaba tres meses de matrimonio ya tenía dos de embarazo. Y a ella la torturaban también ahí. Ella me lo decía… Y ahora, cuando voy a hacer un trámite por la ley de reparación para mi hermana, no me quieren dar comprobante de que estuvo presa. Fui a Boiso Lanza y dijeron que me iban a mandar. En la Brigada Aérea II me dieron los papeles en la mano. No estaban en sobre y faltaban hojas. Después las dieron, pero dicen que no estuvo detenida, no hay registro…».

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