Fue una fiesta

Trabajo para 300 personas

El gran premio José Pedro Ramírez es sin duda el evento hípico del año. El Hipódromo Nacional de Maroñas vivió una fiesta que colmó las expectativas de todo el público, con espacios para el entretenimiento de toda la familia. Castillos inflables, paracaidistas, un espacio con computadoras e Internet, y espectáculos musicales fueron algunos de los condimentos del día. Beatriz Colombino, gerenta de marketing de Maroñas, aseguró a LA REPUBLICA que en esta oportunidad 300 personas trabajaron de forma directa para el hipódromo. La carrera fue transmitida por circuito cerrado a toda América y en directo por la cadena internacional de deportes ESPN. Hace varios años que el premio Ramírez se corre a gatera llena (14 participantes), a pesar de que no cualquier caballo califica, este año se inscribieron 22 postulantes.

Como atractivo en esta nueva edición del Ramírez se distribuyeron 1.000 capelinas y sombreros, que a las cuatro de la tarde ya estaban agotados.

Diez promotoras vestidas de jocketas se encargaron de repartir volantes y recrear las miradas masculinas. Un grupo de mujeres vestidas a la usanza del 1800 pasearon por todo el predio y compartieron la atención del público con un dúo de cuerdas. Además se pudo apreciar una exposición de cachilas y una muestra de fotografías de grandes ganadores.

Colombino indicó a este medio que el 60% de las apuestas se realizó fuera del hipódromo, tanto por vía telefónica como en los locales de apuestas distribuidos en todo el país.

Si bien la seguridad fue uno de los aspectos más cuidados dificultó el trabajo de los cronistas que no pudieron acceder a la capatacía.

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