La Columna de Sherlock
Yanes en la Alianza
En viernes en la noche, Sherlock se trasladó a Colonia 1831, en pleno centro de Montevideo, con la intención de observar la reunión de la dirección canaria de la Alianza Progresista.
Antes de subirse a un banquito para mirar por los fondos del local, pasó por un bar a disfrutar de una cerveza bien fría, pero no pudo porque en la zona se habían tomado «hasta la Bidú», como le dijo el propietario del comercio. «Es que el calor nos tiene locos», agregó el hombre, mientras que con un papel se secaba la cara. Una vez en el banquito tuvo un momento de duda, porque creyó que era un local del Nuevo Espacio cuando vio al ex candidato a la IMC de ese partido, Horacio Llanes, hacer uso de la palabra. Pero no, la reunión era de los aliancistas, entre los que se encontraba el diputado Edgar Bellomo. «Al que no veo es al diputado Ricardo Falero», dijo para sus adentros el sabueso, quien recordó que en esa misma sede había estado, en el día de su inauguración, el diputado Felipe Michelini. «Bingo», fue su última expresión, justo cuando uno de los organizadores pareció descubrirlo.
Lara y Larrañaga en el Country Club
Sherlock también recorrió las buenas playas de Atlántida y el sábado visitó el Country Club, lugar con hermosos recuerdos juveniles. Esta vez la visita fue para meterle el ojo a la primera reunión de la Agrupación de Gobierno de Alianza Nacional.
La lluvia generaba un entorno muy especial a todo aquel paisaje de maravilla.
Finalizada la reunión, el diputado Julio Lara optó por descansar un rato en una silla de playa, hasta que lo vio el senador Jorge Larrañaga.
–Qué lindo, qué lindo ¿va a seguir haciendo la revolución sentado en una silla y desde la Costa de Oro?, le lanzó Larrañaga, haciendo referencia a la «negrura» que ha tomado su piel, por el exceso de sol de La Floresta.
–Es que con unas pocas horas me pongo así y no porque me pase de sol, dijo Lara, a quien se le ha visto seguido en el Palacio Legislativo.
De inmediato y como respuesta a la «púa» que sufrió, tomó una libretita y salió a cobrar el almuerzo.
«Que no se me escape ninguno sin pagar», dijo para que Sherlock lo escuchara.
Un buen ejemplo
Sherlock frecuenta casi todas las noches un restaurante de Tres Cruces, donde dos por tres se encuentra con el diseñador del logotipo del FA, pero como estamos en pleno concurso no decimos el nombre.
En una de esas visitas nocturnas, se encontró con un personaje del gobierno que al comienzo no pudo identificar.
–¿Conoce a ese hombre que acaba de sacar pasajes para el Este?, preguntó el investigador al mozo del bar, que con una seña pidió tiempo para hacer las averiguaciones del caso. A los pocos minutos el mozo apareció con cara de cómplice.
–Es Agustín Aguerre, quien fuera subsecretario del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
–Claro, es él, y ahora es presidente de la Administración Nacional de Puertos, acotó Sherlock.
–Un buen ejemplo, porque hay otros gobernantes que se van de veraneo en coche oficial, ¿no?, dijo el mozo con buen tino.
–Es así, hay que destacarlo, concluyó el investigador mientras miraba cómo a lo lejos el diseñador del logotipo del FA dibujaba sobre una servilleta.
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