"Perico, hoy recibimos tu bandera"

Uno de los momentos más importantes de la ceremonia religiosa lo constituyó la enérgica y firme oratoria de Mario Costa, integrante de Serpaj y uno de los fundadores del hogar La Huella, cuya breve alocución fue cerrada por un atronador y espontáneo aplauso de los presentes en la Iglesia Sagrado Corazón.

Costa dijo que el sacerdote Pérez Aguirre «tuvo gran claridad para identificar las causas de la injusticia en la sociedad, tuvo valor para denunciarlas y fuerza para combatirlas, lo que escandalizó a muchos, muchos de los cuales están acá presentes».

«Hoy aquí quiero dar gracias por 30 años de compañía cercana de Perico, y quisiera dar testimonio de ese compromiso contagioso que él tenía», afirmó. «Comienzo reconociendo que la persona de Perico escandalizó a muchos, y a muchos de los que están acá presentes. Encaró, sin ingenuidad, el problema de la injusticia en la sociedad. Tuvo claridad para identificar las causas, tuvo valor para denunciarlas, tuvo fuerza para combatir esas causas y molestó a muchos», manifestó Costa.

«Nos trasmitió, como educador y compañero, una muy particular sensibilidad ante el dolor humano, especialmente de los más pequeños», añadió. «Desde la década del 70 trabajó atendiendo la falta de vivienda de las familias más pobres. A partir de 1975, ante la situación de tantos chicos a los que les faltaba la familia. Y después, en 1981, desde el Servicio de Paz y Justicia encaró a la dictadura, luchando por libertades fundamentales. Y eso no fue gratis», recordó Costa.

«En democracia, luchó hasta su muerte por la plena vigencia de los derechos humanos de todos». «Perico, hoy recibimos tu bandera, y nos comprometemos a mantenerla en alto. Perico, presente».

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