Frustración: la mayoría no alcanzó
Por alguna extraña razón, que por fortuna ignoro, el frustrado plenario de Diputados de ayer, previsto para levantar el receso parlamentario, trajo a mi memoria nada menos que a Kurosawa.
Dijo el genio japonés: «En el cine, la realidad se encuentra y se expresa mirando en primer lugar hacia adentro. Nosotros somos la medida y el rostro de la realidad».
¿Y en la Cámara de Representantes?
A la hora fijada para iniciar la sesión las cuatro de la tarde- en sala sólo estaba el diputado Uberfil Hernández (Espacio 609), entrañable hombre puntual y devoto del ejercicio de la responsabilidad.
El resto eran funcionarios y taquígrafos.
El presidente de la Mesa, Alberto Perdomo (Alianza Nacional), irrumpió a las 16.35. Minutos después dio el puntapié inicial: se necesitaban cincuenta votos la mayoría oficialista tiene cincuenta y dos- para levantar el receso.
Pero, ¡vaya curiosidad!, tal vez alguna escalera demasiado empinada o alguna alfombra excesivamente mullida hicieron que varios legisladores del Frente Amplio demoraran su ingreso.
Al momento de la votación sólo se alzaron las manos de cuarenta y siete parlamentarios en cincuenta y cuatro presentes.
No infligiré al lector la tortura de describir el gran guiñol de enojados, desconcertados y distraídos que se desató, ni las corridas, amontonamientos y gritos que siguieron a la decisión de levantar la sesión, no el receso.
Perdomo, que tomó el reglamento cual una delicada Biblia, aunque sin cara de católico, se fue al vestuario como Prudente.
No sé. Quizás en las próximas horas lo intenten otra vez.
Piensen en Kurosawa, señores de la bancada oficialista: «Nosotros somos la medida y el rostro de la realidad».
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