Reconocimiento de Tabaré al papel jugado por Lula
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, tenía confirmada para hoy una reunión bilateral con el presidente Lula, de Brasil.
La proximidad y el reconocimiento explicitados ayer por el presidente uruguayo habilitan a pensar, sin embargo, que las relaciones con el vecino del norte experimentan un momento de singular aproximación.
Otro tanto puede decirse respecto a Paraguay, cuyas demandas recibieron particular comprensión de parte de Itamaraty, repartición aparentemente dispuesta a acortar distancias con los dos «socios menores» del proyecto regional.
Según confiaron a LA REPUBLICA fuentes del gobierno, fueron especialmente destacadas las muestras de afecto y reconocimiento mútuo cruzadas por el presidente uruguayo con sus colegas Lula, Raúl Castro (Cuba) y Fernando Lugo (Paraguay).
Vázquez participó ayer de tres reuniones al máximo nivel.
En primer lugar, Vázquez participó de la XXXVI Cumbre del Mercosur, único de los ámbitos de deliberación en el que hizo uso de la palabra.
El mandatario uruguayo destacó enfáticamente la labor de la presidencia pro témpore del bloque, orientada por el presidente Lula. En la oportunidad, Vázquez se refirió a «la activa presencia en los foros internacionales, llevando la voz del Mercosur e interpretando el sentimiento y las demandas de nuestros pueblos».
Valoró además la «actitud integracionista» y la firme posición para enfrentar las «asimetrías y el impulso a la promoción de la inversión y la implementación de los fondos de convergencia estructural».
Por otro lado, expresó su «máxima confianza» en la capacidad del presidente Lugo, de Paraguay, próximo presidente pro témpore del Mercosur.
Este público respaldo de Vázquez a Lula, tiene que ver, según las fuentes gubernamentales, con «la actitud de Brasil favorable a reducir las asimetrías» y también la decisión de ampliar su contribución a los fondos de desarrollo de infraestructura aún ante los impactos de la crisis.
Posteriormente, Vázquez participó en la cumbre de Unasur (ver nota aparte).
Y finalmente en la Cumbre de América Latina y Caribe (CALC), clausurada con una declaración conjunta firmada por los 33 países de ese conglomerado.
El acontecimiento tiene características históricas en la medida en que se constituyó en la primera oportunidad en que todas esas naciones se convocan sin participación de los Estados Unidos, o de representantes de la Unión Europea.
La declaración reclamó «una nueva arquitectura financiera internacional», especialmente orientada a asegurar la transparencia en las tratativas y que «fortalezca los mecanismos de regulación».
En la oportunidad los países del espacio latinoamericano y caribeño establecieron el compromiso de «construir una posición común» para hacer frente a los embates de la crisis global y llevar esa postura a la Conferencia de Alto Nivel, de Naciones Unidas, que se ocupará de ese asunto.
Compartí tu opinión con toda la comunidad