Combinación. El IDH combina indicadores en materia de educación, salud y acceso a los recursos

Desarrollo humano: fundamental mejorar el acceso a los recursos

Para medir los logros de una sociedad se estableció el IDH que busca cuantificar y combinar los logros promedios que alcanza un país para alcanzar una vida larga y saludable (salud), adquirir conocimientos útiles (educación) y contar con los recursos para disfrutar de un nivel de vida decoroso (acceso a recursos).

Así se informa en el más reciente trabajo hecho en la materia en nuestro país ­»Política, políticas y desarrollo humano»­ que será presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) este jueves en el edificio Libertad.

Para la presentación de este trabajo está anunciada la presencia del vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, del director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Enrique Rubio, del rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena, de la coordinadora general del informe, Constanza Moreira, y el representante residente del PNUD en Montevideo, Pablo Mendeville.

El trabajo está fechado en 2008, y continúa la serie iniciada en 1999 («Desarrollo humano en Uruguay») y seguida en 2001 («Inserción internacional, empleo y desarrollo humano») y en 2005 («Uruguay hacia una estrategia de desarrollo basada en el conocimiento»).

Pese a ser considerado todavía como un país de alto IDH, Uruguay enfrenta problemas como el deterioro de sus niveles de bienestar y creciente insatisfacción de las expectativas.

Los datos permiten comprobar las diferencias que expresa cada una de las tres dimensiones medidas, y si bien en materia de educación y salud «los indicadores resultan elevados en relación a su nivel de producto por habitante (…), desde la primera medición en 1990 hasta hoy, Uruguay ha perdido posiciones y el crecimiento de su desarrollo humano prácticamente se ha estancado».

El trabajo explica que «los logros más destacados en Uruguay se registran en la esfera de la educación, mientras que las mayores dificultades se concentran en el acceso a recursos, representado mediante a PIB per cápita».

En materia educativa, surgen «resultados dispares» pese a fortalezas como la educación de adultos, y el aumento de la asistencia a la educación inicial, aunque en la enseñanza media sigue siendo central el problema de la retención de estudiantes, y donde tampoco se disminuyeron las brechas por quintiles.

En materia de salud el informe da cuenta de la coexistencia del sistema público con el mutual, constata que en los últimos 15 la cobertura cayó del 6% a menos del 3%, pero recoge los impactos de la crisis de 2002, que generó un fuerte aumento de la demanda de servicios públicos y «reforzó las brechas en la calidad de atención de los dos subsistemas».

En materia de acceso a recursos, «la pauta de crecimiento no ha estado orientada a mejorar la situación de los más pobres, en términos de acortar la brecha de desigualdad entre los sectores de ingresos», dice el estudio, que destaca que «los ingresos de los más pobres han estado sujetos a las fluctuaciones de los ciclos de crecimiento».

Plantea que «la mejora en el acceso a recursos es indispensable para que Uruguay mejore su ubicación en el ranking global» y dice estudiar «el abanico de políticas» definidas por el gobierno, entre las que se cuentan «viejos dispositivos del Estado de bienestar batllista» y otros nuevos, «propios de las políticas y los planes asistenciales para las poblaciones de menores recursos».

Revela entonces que el patrón de crecimiento implementado desde la segunda mitad de los ’80 condujo a la concentración del ingreso y resultó insuficiente para combatir la pobreza. Y eso fue así por el tipo de desarrollo que adoptó el sector servicios, creando empleos de baja productividad; el crecimiento del sector agropecuario que «benefició a los capitalistas, pero no goteó hacia abajo» y «la reestructuración del sector industrial que permanece en niveles de producción inferiores al de 1987″.

En consecuencia el trabajo destaca que «la masa de ingresos laborales pasó del 54% del PIB en 1991 al 44% en 2006, mientras que el excedente de exportación pasó de 36,8% a 43,3% en el mismo periodo», lo que revela «una concentración del capital, producida por la naturaleza de las actividades económicas».

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