Caso Tutzó-Alonso. Identificó a quien le levantó la capucha mientras era torturado durante la dictadura

Ex militante comunista precisó versión sobre sesión de tortura

El testimonio de Romero fue pausado, con muchos silencios y alguna lágrima. El juez penal de 10º Turno, Rolando Vomero, pretendía escuchar su versión sobre un incidente acaecido durante la audiencia judicial del 31 de octubre en el proceso contra el periodista Alvaro Alfonso.

Ese día el agente de segunda Zapicán Sánchez declaró ante el juez Vomero que Romero mantuvo un altercado con Elisardo Iglesias, ex militante del PCU y testigo en la causa por la defensa. «¿Qué mirás?», le increpó Iglesias. «Vos me torturaste», contestó Romero, según el testimonio del agente Sánchez ante la Sede.

«Quiero hacer algunas precisiones», dijo ayer Romero al ser consultado sobre ese incidente. «Ese día estaba en el corredor y vi una persona que venía con un funcionario policial atrás. Lo miré sorprendido y él me increpó a mí: ‘¿Qué me miras, hijo de puta?'».

Romero narró que conoció a Iglesias en 1972 «en una tarea de militancia para el PCU. Fue mi contacto con el PCU en la clandestinidad. El me indicó que por orden del PCU debía ingresar a la Policía y siguió siendo siempre mi contacto». Iglesias era «la única persona» que recepcionaba la información trasmitida por Romero, según el testimonio.

El ex militante y ex policía había sido detenido en la puerta de Jefatura y derivado al Departamento VI de Inteligencia. La fecha de mi detención dice 8 de febrero de 1976 «pero tengo idea que fue antes». En la DNII «me interrogaron y torturaron» policías. «Incluso me dijeron que habían tratado de ayudarme», expresó.

«Me dieron pase al Ejército. Un día cambió el olor de la capucha, tenía olor a lona y orín de caballo» (hace un silencio y llora). Romero fue trasladado «a un lugar que ellos llamaban Lima Zulú». «En un momento en que era torturado e interrogado, y ante la insistencia de reconocer y dar ese nombre, una persona me saca la capucha y me dice: ‘Vas a decir que no me conocés'», relató.

«Fueron unos segundos», pero ese tiempo le sirvió para recordar la fisonomía del lugar. «Me saca la capucha de frente, lo empujaron y me pone la capucha». «No tengo más pruebas que mi testimonio. Las sesiones de tortura, lo que sufrí, las bestialidades que me hicieron».

«Todo lo que me preguntaron había una sola persona que lo sabía. No sabía cómo era su apellido hasta hace unos días. Su alias era ‘José’, pero por razones de seguridad evité siempre durante la clandestinidad conocer más de él», expresó Romero.

«La persona frente a mí cuando me levantaron la capucha creo que era Iglesias por el tono de su voz y su rostro (pausa). Fue un momento muy difícil y no tengo pruebas materiales que puedan asegurarlo más que mi convencimiento», dijo Romero.

El abogado Gustavo Salle interpuso una acción de nulidad del acto procesal del testimonio de Romero y recurso de reposición y apelación a la negativa de la Sede de adoptarla en forma completa. Tras una nueva negativa, el abogado presentó un recurso de queja por negativa de apelación, lo cual postergó los interrogatorios y careos pautados para ayer. El juez Vomero no fijó una nueva audiencia por este hecho.

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