Diversidad, energía y cinturas
La media hora previa de Diputados reserva sorpresas. Para salir enseguida de cuestiones frívolas, debo decir que Beatriz Argimón (Alianza Nacional) se presentó con tan novedosa vestimenta que fue imposible describirla. En cambio, se advirtió a otras legisladoras que recordaban aquella vez que Inodoro Pereyra le preguntó a Mendieta si el ser humano puede desaparecer «de a pedazos»: «Porque a la Eulogia le desapareció la cintura de repente». Yendo a lo importante, Javier García (Alianza Nacional) se indignó por lo ocurrido en la cancha de Danubio y, en un finteo velocísimo, urdió una crítica a Daisy Tourné: «Estamos en crisis de inseguridad y de autoridad y a la ministra sólo se le ocurre decir que la seguridad de los espectáculos públicos debe estar a cargo de privados. ¿Qué propone, patovicas?». Fue un verbo interruptus porque el presidente Uberfil Hernández le cortó el micrófono al terminar el tiempo disponible; García bufó y lo acusó de discriminación, pero Uberfil miró hacia la lejanía con esa indiferencia que a veces ilumina a Homero Simpson. Horacio Yanes (Nuevo Espacio) argumentó contra la proliferación de nuevos proyectos de grandes superficies comerciales, denunciando falta de protección para los pequeños emprendedores. Su voz se asemejó a un ruego. Gonzalo Novales (Alianza Nacional) pintó un negro panorama para la agricultura de la zona suroeste del país, debido a la sequía. En este caso, su verba pareció un argumento más: se oyó seca, rajada. Y Alfredo Asti, a grito pelado, dio seguridades acerca de que el gobierno ya tomó, al asumir en 2005, medidas que hoy permiten enfrentar mejor la crisis global. No perdió la oportunidad de decir que lo primero fue resolver las vulnerabilidades causadas por los gobiernos anteriores. Desde las bancas de la oposición lo fulminaron miradas asesinas. El, chocho, bajó la cabeza y se reintrodujo en su computadora.
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