Nota del Director
Totalmente de acuerdo con usted en la esencia de su queja.
En el día de ayer me encontraba en el exterior celebrando los 91 años de mi madre y por ende no pude leer todo el material impreso de la edición. Las numerosas llamadas telefónicas sobre la edición con los responsables a cargo no incluyeron la lectura de ese desafortunado recuadro donde LA REPUBLICA fue utilizada para atacar por encargo de fuente anónima a un luchador de la izquierda uruguaya, como Reinaldo Gargano, portador de una ética insobornable, que siempre va de frente, incapaz de recurrir a miserables recursos contra sus propios compañeros, como afirma la fuente anónima señalada en la crónica de marras. El periodista que la redactó, es un profesional que me merece la suficiente confianza para no dudar de la existencia de la fuente indicada. Obviamente, a partir de hoy dudo de su criterio para discernir que una cosa es publicar una información confirmada y otra ubicar al diario en el intersticio de una interna política, dándole voz a quienes no tuvieron la valentía de dar la cara para lanzar una aseveración sin consecuencias para el denunciante y sí para el medio ingenuo que violó la ética que practicó desde su fundación. Sobre la interpretación del cronista en torno al rechazo o no de la propuesta de Gargano, el tema es opinable y no me expido. Sólo aclaro que esa crónica opinable debió ir firmada y no lo fue por razones que investigaré a mi retorno en el día de hoy. Porque entendámonos, si la fuente admitía su identificación, la noticia podía ser publicada, porque era cierto, no lo que decía, sino que alguien de relevancia lo decía. LA REPUBLICA jamás publicó un ataque interpartidario, sea del partido que fuere, cuando proviene de fuente anónima, que además no prueba su acusación. En esta oportunidad, una regla de oro del periodismo que practicamos ha sido violada. Los responsables de la edición por numerosas razones técnicas y horarias que se coaligaron contra la oportunidad de detectar el error, no leyeron el texto cuestionado y por lo tanto no me lo pudieron advertir en el exterior, donde me encontraba. De todos modos, asumo la responsabilidad que me corresponde como director de LA REPUBLICA, ofrezco mis disculpas al senador Gargano, hombre imprescindible de la izquierda uruguaya, al Partido Socialista, ariete casi centenario de las transformaciones sociales y políticas de nuestro país, de cuyas filas salió el primer Presidente socialista en la historia de nuestra Nación, y a nuestros sorprendidos lectores que conocen nuestro código deontológico desde hace más de 20 años.
Federico Fasano Mertens Director
Compartí tu opinión con toda la comunidad