Senado sancionará el martes la ley del aborto sin su artículo segundo
Los senadores votarán el próximo miércoles el proyecto de despenalización del aborto que ayer a la madrugada los diputados sancionaron y modificaron en su contenido y que por esa última razón debió retornar a la Cámara alta.
Los representantes no aprobaron el artículo 2 de la ley, el que alude que los derechos sexuales y reproductivos «son Derechos Humanos universales, intransferibles e inalienables». Los senadores aprobarán el proyecto tal cual se modificó en Diputados para que no se accionen otros mecanismos como la Asamblea General, que lo único que provocarían sería una andanada de artilugios parlamentarios engorrosos y demorando su salida del ámbito legislativo, evaluó a este diario la senadora Susana Dalmás (Asamblea Uruguay). El proyecto con el desaparecido artículo 2 ingresará el martes al Senado y de allí irá a la Comisión de Salud que el mismo día por la tarde lo recibirá. En la sesión matinal del miércoles 12 se estará aprobando y posteriormente remitiendo al Poder Ejecutivo que finalmente lo vetará. El Poder Ejecutivo cuenta con diez días para vetar el proyecto una vez aprobado por el Senado, aunque para ello necesita el acuerdo de los ministros de las carteras vinculadas con el tema del proyecto, como los de Salud Pública e Interior, o de lo contrario una votación de acuerdos en el seno del Consejo de Ministros. En la impensable posibilidad de que el proyecto de ley prosperase –el Presidente Vázquez había anunciado a poco de asumir en el año 2005 que vetaría cualquier iniciativa que despenalizara el aborto–, Uruguay se convertiría en el primer país de la región en no castigar judicialmente la interrupción voluntaria del embarazo. Para acceder al derecho del aborto, la mujer alegará situaciones de penuria económica, sociales, familiares o etarias y deberá encontrarse en la decimosegunda semana de gravidez. El médico deberá informarle detalladamente antes, durante y después de adoptar la decisión y el acto médico será considerado «sin valor comercial» abarcando a todos los servicios médicos, tanto públicos como privados. La legislación vigente en Uruguay que data del año 1938 sólo tolera y no sanciona penalmente la interrupción de la gravidez en casos de violación sexual o riesgo de vida de la madre, mientras que prevé penas de prisión para los autores de abortos, consentidos o no. Según cifras vertidas en la sesión de diputados del martes y miércoles pasado, en el país se realizan anualmente 33.000 abortos, cifra que incluso podría aumentar si se considerasen aquellos que se efectúan en clínicas clandestinas.
Cambios de posturas
Durante las 15 horas de debate que entre el martes y miércoles pasado se desarrolló en Diputados para finalmente aprobar la norma, los diferentes sectores del Frente Amplio dejaron de manifiesto disímiles posiciones políticas y sociales sobre la despenalización del aborto. El Espacio 609 fue el único sector que dejó a sus integrantes en libertad de acción sobre el tema y ante ello, los representantes Ivonne Passada y Alvaro Vega fueron quienes, al momento de votar, torcieron la suerte del proyecto. Vega dijo a este diario que el proyecto de Salud Sexual y Reproductiva «fue puesto a consideración del Parlamento para ganar algunos votos». Las críticas del Espacio 609 sobre la forma en que se trató la ley caen por estas horas sobre las cabezas de los coordinadores de la bancada frentista «que desoyeron las recomendaciones del Espacio para no tratar el proyecto» en este momento. Desde Asamblea Uruguay se había propuesto hace más de un año cuando el proyecto estaba redactándose que se incluyera un artículo en donde se sentenciara que la ley estaría vigente «a partir del 1º de marzo del año 2010″, cuando ya Tabaré Vázquez no fuera presidente y estuviera lejos del alcance del veto. El retiro de sala de Carlos Maseda (Frente Amplio) y Washington Abdala (Partido Colorado) posibilitó incluso que la ley fuera aprobada en general por 49 a favor y 48 en contra (los 36 diputados nacionalistas, los 9 colorados, 1 del Partido Independiente y los dos votos en contra de los frentistas Juan Andrés Roballo y Víctor Semproni).
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