Plenario. Diputados confundidos

Un clima tenso para abundantes asuntos

Todo comenzó con la modificación de dos artículos de la Declaración judicial de concurso y reorganización empresarial, título propicio para inducir a un incordio vascular. Comenzó a tratarse al inicio de la sesión y fue resuelto horas después.

No tuvo un largo debate. El plenario subió al gusano loco. Al margen de una taquígrafa que lució una flor encima de su cabeza ­cuyo nombre, el de esa flor, fue objeto de inferencias que no puedo reproducir­, se aprobaron normas legales que amparan, a fines de su inserción laboral, a personas con «enanismo», habilitando franquicias tributarias a las empresas que les den trabajo; la regulación de la cantidad de tripulantes uruguayos en buques de bandera nacional; una declaración de solidaridad con el pueblo y el gobierno de España por los atentados perpetrados por ETA los días 21 y 22 de setiembre pasado; y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Expresado así, queda una impresión de cierta normalidad. Pero no.

El primer asunto se suspendió al momento de aprobarse, luego de dos pedidos de cuarto intermedio, para dar entrada a una cuestión política planteada por Washington Abdala (Foro Batllista) de la que se da cuenta en nota aparte. Luego, al menos en dos ocasiones, cuando pretendió volver al orden del día, el presidente Uberfil Hernández ­reconocido de modo unánime por su paciencia franciscana­ pareció un ciclista cansado intentando superar un repecho inesperado. Nada tuvo que ver que a Víctor Semproni (Congreso Frenteamplista) se le viera con cara de «no entendieron lo que dije», ni que Carlos Baráibar (Asamblea Uruguay) echara un sueñito antes de pelarse como un ajo. Tampoco que Alberto Perdomo, que habría asumido compromisos no parlamentarios para ayer, iniciara la sesión con una llamativa remera y a los veinte segundos le hiciera una seña a Uberfil, vestido como corresponde a un presidente de Mesa, para que lo sustituyera (una especie de tirón administrativo de abductores, para la tribuna). Creo que la tracamundana fue una factura del agobiante plenario anterior.

Al fin, se aprobaron las modificaciones a la «Declaración jurada de concurso y reorganización empresarial» que regirán desde los diez días de su promulgación, aplicables a los concursos promovidos desde esa fecha, y se derogan tres artículos de su texto. Según Alvaro Lorenzo (Alianza Nacional), esa derogación «puede deformar el régimen de responsabilidades civiles y penales de los directores de sociedades anónimas que procesen liquidaciones en base al régimen vigente». Ah, que nadie pregunte cómo lucía Paola Pamparatto (Foro Batllista). ¡No insistan! Llevaré esa imagen a un poema, algún día.

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