"2+1". La fórmula que se abre paso: Astori-Mujica y la reelección de Tabaré

Horas decisivas: la suerte del cambio está en juego

Es patético. El crecimiento del movimiento reeleccionista golpea a la cara, pero algunos creen que no existe, que es una «payasada», que está alentado por la prensa de derecha y por algunos que venimos sosteniendo que es una realidad y que se venía y se venía.

Ahora tenemos que la departamental de Canelones del Partido Socialista también promueve la reelección de Tabaré Vázquez y que la 738 dio libertad de acción, por lo que se autoriza a Víctor Rossi y al diputado Pablo Pérez, entre otros, a firmar.

El PS, la VA y el PCU acordaron, en primer lugar, que no deben realizarse elecciones internas y que la fórmula presidencial se tiene que alcanzar por consenso. Dicen, a la vez, que si no hay consenso se debe trabajar por la reelección presidencial o una tercera candidatura que participaría de las internas.

Pero el tema no es si uno quiere una cosa u otra, el asunto es saber detectar a tiempo y con ojo de águila lo que son las expresiones sociales y políticas que pueden manifestarse o no, en determinadas circunstancias.

Desde esta página no promovimos la reelección, sólo dijimos que, en determinado momento, era posible que esta idea cobrara fuerza. Hoy, con la secuencia de hechos a la vista que confirman nuestra tesis, reafirmamos que el agua que se ha venido calentando lentamente, está por transformarse en vapor (¿recuerdan aquello del pasaje de lo cuantitativo a lo cualitativo?).

Claro que, en determinado momento, se puede bajar la temperatura del agua y el vapor (la campaña por la reelección) no surja nunca, pero la llave del primus la tiene Tabaré Vázquez. Si quiere le mete más fuego y la campaña toma fuerza, pero también, si quiere, la apaga en un instante con solo levantar un teléfono y decirle a un amigo reeleccionista «basta, no va más».

La reelección camina y por dos razones: a) porque la gente apoya y quiere a Tabaré; b) por la incapacidad que ha tenido la dirigencia del Frente Amplio para lograr una fórmula de consenso.

Hay gente que dice que la reelección llegó tarde y puede ser, pero también hay que reconocer que llegó en el momento oportuno y fue cuando el Frente Amplio se trancó e incluso hasta se polarizó entre dos grandes dirigentes como son José Mujica y Danilo Astori.

 

Aguante la angustia

Cuando se llega a situaciones críticas, es recomendable volver al origen. En los comienzos de este año dijimos que el segundo triunfo de la izquierda pasaba ­entre otros factores, como el programa­ por la necesidad de que Tabaré, Astori y Mujica llegaran juntos a las elecciones para ganar y construir un gobierno estable y de cambio para los próximos cinco años.

Esta idea debe ser el eje conductor de cualquier negociación para construir la fórmula presidencial y así salir a conquistar el gobierno nacional por segunda vez y así provocar el cambio histórico que soñaron las generaciones fundadoras del Frente Amplio.

Vázquez jugó limpio y transparentó que la fórmula fuera Astori-Mujica. Esto está fuera de discusión. Astori, por razones gubernamentales demoró más en expedirse y aún no lo ha hecho con toda la firmeza necesaria: sigue diciendo que no es precandidato. Mujica fue mucho menos claro y es innecesario volver a repetir las idas y venidas que ha tenido el ex ministro de Ganadería. Contradicciones que no hay que verlas como una opción táctica, de tipo electoral, sino que es comprensible que Mujica sufra entre los que le recomiendan que sea el segundo de la lista y la «barra» que lo quiere en Casa de Gobierno con la banda al pecho.

Astori, después de Tabaré, aparece con mayor experiencia para encabezar el nuevo gobierno; para otros, es Mujica por su popularidad y corrientes afectivas que establece con las multitudes y por eso merece su momento.

El consenso sigue siendo lo más aconsejable, parece sostener una mayoría. Muchos ya piensan en el «2+1″ ­el PS de Canelones lo cree así­, que incluya a los dos candidatos por la actual Constitución y la reelección.

Falta poco, aguante la angustia. Prepare el mate que el 25 habla Tabaré, frente al Hotel Presidente. ¿Qué dirá? Sólo Dios lo sabe, por eso Lacalle está preocupado.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje