Chinchín en las orejas

La poco noble indiferencia de los otros

Como chinchín en las orejas, así parecen sonar las exposiciones de los seis señores diputados que ocupan la media hora previa del plenario, si uno advierte la indiferencia escasamente noble de los otros. Hace tiempo que quería comentarlo. Es un mal hábito que nuestros diputados deberían erradicar. La cosa no es que lo que se diga en ese lapso no tenga importancia, sino que los que no hablan durante el mismo –cuyo desinterés, bullicio o inquietud es pura impiedad– lo tomen como un recreo.Veamos. Esteban Pérez (Espacio 609) recordó que debe prestarse atención a las angustias de la gente, endurecerse pero jamás perder la ternura, y dijo que él había aprendido tanto la disciplina de la razón como la del corazón; así contestó a compañeros de bancada que se habían molestado porque el día anterior, pasadas las diez de la noche, seguía recibiendo delegaciones de trabajadores vinculados a la cuestión de la Caja Bancaria. José María Seba (Partido Socialista) destacó programas del Ministerio de Educación para superar, en pagos del corazón del país, la brecha tecnológica que separa al interior de Montevideo. Daniela Payssé (Asamblea Uruguay) resaltó el descenso del desempleo y la publicación por parte del gobierno de la «Guía de apoyo a la búsqueda de trabajo». Fernando Longo (Liga Federal Frenteamplista) remarcó la mejora de ese índice, pero acotándolo a su querido Flores. Luis Alberto Lacalle (Herrerismo) celebró, emocionado y con pulcritud casi inglesa, el centenario del British School de Montevideo. Finalmente, Javier García (Alianza Nacional) se la agarró con el gobierno, afirmando que es el único que no da importancia a la crisis financiera internacional mientras todo el mundo habla de ella, vaticinando que llegará hasta nosotros. El resto de los legisladores que no leía, hablaba por celular o dialogaba aquí y allá, se dedicaba a admirar el trajecito verde tipo ave prensora americana de Sandra Echeverry (Alianza Nacional) o se le endurecía la aorta luego de que una taquígrafa se sentara, nada más que a cumplir su tarea. Ah, Víctor Semproni (Congreso Frenteamplista), simpatiquísimo, me aclaró que en Diputados «Claveles rojos» no existe más. Menos mal que Osvaldo Pugliese murió hace tiempo.

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