Seguridad pública en el tapete: una diputada robada mientras dormía
La Cámara de Representantes no deja de asombrar a propios y a extraños. En el orden del día de ayer figuraban 10 puntos de los que finalmente se terminaron aprobando solamente cuatro. Pero no fue por falta de esmero o desdén. La sesión comenzó media hora más tarde, luego la bancada del Frente Amplio interrumpió el debate por casi media hora para realizar una reunión de carácter interno y para colmo, el diputado herrerista Luis Alberto Aparicio Lacalle Pou se descolgó sorpresivamente con un tema fuera de la agenda del día: la seguridad pública.
Reclamó que el Parlamento le echara mano a una serie de proyectos legislativos que aluden al tema y que fueron presentados hace más de dos años pero que aún están cajoneados en las respectivas comisiones. Lacalle Pou estribó su reclamo en el recientemente anunciado Plan de Seguridad Ciudadana hecho por la ministra del Interior y por comentarios públicos realizados más recientemente aún por el presidente Tabaré Vázquez sobre la eventual posibilidad de rebajar la edad de imputabilidad con referencia a ciertos delitos.
El herrerista entiende que en el actual gobierno «hubo inacción y omisión» sobre temas vinculados a la seguridad pública y que los hechos delictivos «parece que dejaron de ser una sensación térmica, por la forma en que la prensa lo trata o por el atosigamiento de la oposición». Por 26 votos en 70 legisladores presentes no se aprobó el carácter de «asunto político» tal como propuso Lacalle Pou.
El diputado socialista Gustavo Bernini no demoró en responderle a su colega, señalándole que el punto referido a la seguridad ciudadana «no estaba acordado previamente» y que por ello la bancada del Frente Amplio no lo acompañaba en la votación.
Dicho esto, una larga caravana de intervenciones alusivas al tema comenzaron a rodar por la sala. La más florida fue la de la diputada de Alianza Nacional Adriana Peña, que contó, lamentablemente sin abundar en detalles, que «el fin de semana pasado, entre las 4 y las 6 de la mañana entraron a mi casa y me robaron mientras yo dormía. Dios me protegió y no me levanté al baño ni a tomar agua».
El punto cúlmine del debate lo aportaron los legisladores Jorge Orrico (Asamblea Uruguay) y Alvaro Lorenzo (Alianza Nacional).
Mientras el primero le espetaba que los blancos eran muy pocos haciendo ese reclamo sobre seguridad, Lorenzo lo mandaba a éste al gabinete higiénico por temas fundamentalmente escatológicos.
Aparte de estas escaramuzas, hubo tiempo para votar proyectos como el que crea el estatuto del artista y oficios conexos (pasó al Poder Ejecutivo) y el de las fiscalías letradas nacionales con especialización en crimen organizado (pasó al Senado); además se prorrogaron los vencimientos para las inscripciones de terrenos de colonos (al Poder Ejecutivo) y se suscribió el acuerdo marco para refugiados con el alto comisionado de la ONU.
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