Crisis internacional. No pasará desapercibida pero solidez de la economía atenuará impacto

Gobierno monitorea situación mundial: Uruguay "está sólido"

La crisis financiera por la que atraviesa una de las principales economías del mundo es objeto de preocupación en Uruguay.

Si bien el novel ministro de Economía, Alvaro García, no realizó pronósticos ni evaluaciones en cuanto a los eventuales resultados que ello podría desencadenar en la economía nacional, de todas maneras aseguró el pasado lunes durante la sesión del acuerdo de ministros que se está realizando un «seguimiento constante» de la situación. García señaló que Uruguay mantiene su crecimiento económico, pero que de todas maneras se realiza un «seguimiento muy atento» de los fenómenos que ocurren en el mundo, a partir de la crisis financiera de Estados Unidos. El secretario de Estado señaló ayer en declaraciones públicas que la competitividad es un asunto que genera preocupación, pero aclaró que en tal aspecto el gobierno no ve inconvenientes. Añadió que el gobierno tiene previsto que el Producto Interno Bruto crezca hasta fines de 2009 un 41,5%, mientras que el gasto creció aproximadamente 31%, por ello consideró que el gobierno aplicó una política «absolutamente responsable». Por su parte, el economista y catedrático de la Facultad de Ciencias Económicas y coordinador del área de planificación estratégica y desarrollo de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Gustavo Bittencourt, señaló a LA REPUBLICA que la crisis, que afecta varias economías desarrolladas del mundo, podría provocar efectos sobre Uruguay en varios niveles, pero de todas maneras el país está preparado para enfrentar estos impactos. Afirmó que Uruguay tiene un doble blindaje respecto a lo que sucede en el mundo desarrollado: «El primer blindaje es que estos países emergentes sean clientes de las exportaciones uruguayas, mientras que la segunda protección es el comportamiento financiero coherente del gobierno y el conjunto de medidas de estabilidad política, social y económica que han generado confianza en los inversores». Acotó que la administración ha tenido el comportamiento «más anti cíclico de los últimos treinta o cuarenta años en el sentido de que tuvo superávit fiscal primario y lo sostiene, además de déficit globales muy bajos con crecimiento». En ese sentido, acotó que ninguno de los grandes inversores está preocupado por el tamaño del gasto ni porque la conducta del gobierno uruguayo no sea procíclica. A los grandes inversores les preocupan las reglas de juego claras, que el Estado sea eficiente y responda adecuadamente a crear infraestructura y acompañar los procesos de inversión.

En tanto, el economista Javier de Haedo dijo a El Espectador que con una mirada puesta «más allá de la actual crisis financiera, la economía real de Uruguay da para ser optimistas». Acotó que el país tendrá una «desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía, pero no problemas a largo plazo en la medida que se mantengan las políticas actuales de Estado». «Más allá de la situación actual, el país tiene inversiones que no son parte de una burbuja financiera especulativa», señaló el analista. En tal sentido, mencionó como ejemplo a Botnia, ENCE, Stora Enso, Portucel. «Todo eso es real. El boom de producción agrícola en el litoral y producción ganadera intensiva, eso llegó para quedarse y no se va a revertir con esta situación».

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