Con el Pepe. "Si no hay consenso votamos a Mujica" en las elecciones internas

"El próximo gobierno del FA tiene que terminar con la emergencia"

­La consigna del Congreso es «unidad, consenso y participación. ¿Por qué?

­Nosotros dijimos que la mejor fórmula presidencial del FA se llamaba «unidad y consenso», que es un viejo aprendizaje de la izquierda uruguaya. Es contraria a la consigna «división y sectarismo».

En este momento que tenemos que tomar decisiones muy cruciales, tanto en lo programático como sobre candidaturas, esa «fórmula presidencial, de unidad y consenso» es la mejor, la más ganadora de todas. Y para que ella se concrete se necesita de la participación, que se inaugura en octubre con todos los comités de base y los sectores integrantes del Frente Amplio. Participación que va a ser imprescindible para ganar las elecciones, que es la tarea que la historia nos pone por delante.

­¿Qué significado tiene para la izquierda un segundo gobierno?

­En cada momento histórico hay una tarea principal. Hace unos años la principal tarea era gobernar bien. Dado en la fecha que estamos para las fuerzas sociales, culturales y políticas de la izquierda uruguaya, lo principal es ganar las próximas elecciones. Si perdemos significaría un gigantesco retroceso, poner la marcha atrás o dar vuelta en «U» sobre la autopista.

­¿Uruguay es viable con una población empobrecida?

­Uruguay tuvo su viabilidad comprometida, pero con el triunfo del Frente Amplio se revirtió esa situación. Incluso, antes, se discutía en ciertos círculos académicos si el Uruguay era viable. Si su existencia no había sido un garrafal error. El FA está demostrando que somos viables como país, por las cifras de crecimiento, de inversiones, de reducción de los niveles de desocupación… Si se hacen las cosas bien a este país le sobra para ser viable, sino que puede llegar a ser un país de mucho bienestar.

­¿Un país viable, pero con capacidad energética?

­Ese es nuestro Talón de Aquiles. Durante años hubo frivolidad criminal en esa materia, por parte de los gobiernos blancos y colorados. No tuvieron planes estratégicos y por eso fueron poniendo parches, cataplasmas, al tema energético que si no se encara bien, compromete a cualquier proyecto, ni que hablar del Uruguay productivo.

Hoy están mejor encaminadas las cosas. Rescatamos del basurero a un Ministerio como el de Industria, que estaba olvidado y perdido, que lo quisieron borrar del mapa. Ese Ministerio, por primera vez, en muchísimo tiempo le está proponiendo al país un debate sobre estrategia industrial. Hay un proyecto serio y viable, como base para poder discutir. A la vez hay un proyecto sobre la energía en Uruguay, que incluye el debate sobre la energía atómica.

­Hace muchos años Lenin dijo, una vez, que el socialismo era el poder de los soviets, más la electrificación de toda Rusia.

­Fue una frase bien gráfica. Es democracia y energía. Si un país no tiene un plan productivo, si aspira a ser una plaza financiera o un garito internacional, no precisa mucha energía. Con cuatro equipos generadores alcanza para iluminar bailes, quilombos y casinos no se precisa mucho.

­Este fin de semana ustedes discuten el programa de la Cap-L y más adelante el del Frente. Cuando el FA llega al gobierno era el país del derrumbe, hoy tenemos el Uruguay de la estabilidad y del crecimiento. ¿En qué dirección debe caminar el nuevo programa?

­Nosotros no vamos a ser tan pretenciosos de discutir en nuestro congreso el programa total del próximo gobierno del FA. Esto lo está haciendo la Comisión Integrada del Frente, donde nosotros estamos participando activamente.

Pero queremos discutir los énfasis, determinar qué puntos van a ser rumbos. Creemos que tienen que ser cinco o seis puntos centrales, como compromiso que vamos a asumir ante el pueblo uruguayo. Uno de ellos es la energía, que tiene que ser transformada en una bandera nacional.

El pueblo tiene que hacer suyo que en materia de energía Uruguay tiene una gigantesca batalla y que tiene condiciones para ganarla, pero que para ello hay que ponerse las pilas.

Lo otro, que consideramos fundamental, es eliminar definitivamente el estado de emergencia. En la campaña electoral anterior propusimos el Plan de Emergencia, porque el Uruguay tenía una situación de emergencia social muy jodida. Y parecía malevolente hablar de otras cosas, si antes no se hablaba de cómo resolver los problemas más dramáticos de amplios sectores de nuestra población.

En el próximo gobierno se tiene que terminar con el estado de emergencia. No puede ser que el cura Monzón tenga que estar repartiendo 500 mil platos de comida. Va a tener que llegar el momento en que eso se va a disolver.

– Está promoviendo la idea de que hay que erradicar la indigencia y la pobreza más extrema. Ahora ¿cuáles son las fuerzas productivas, las capas y clases sociales, capaces de lograr el Uruguay productivo?

– Son aquellos sectores de la sociedad que están en el sector primario de la economía, donde está toda la agropecuaria nacional. Allí hay que aplicar tecnología. Además la agropecuaria contribuye a la construcción del sector industrial, de clase obrera vinculada al agro. Desde los que producen insumos – maquinaria, fertilizantes-, hasta los que transportan y los que trabajan ahí mismo, los que después industrializan esas producciones. Esto es más del 20% del PBI del Uruguay.

Ahora hay que poner el acento en el subsuelo. Es parte de otro Uruguay olvidado. Olvidamos el mar y olvidamos el subsuelo.

Hoy podemos decir que capaz que tenemos petróleo y gas. En ese subsuelo hay zeolitas, piedras de alta calidad, minerales.

A esto también hay que darle pelota. Mucha.

­Mujica dice que si no hay acuerdos hay que ir a elecciones internas. ¿Cuál es su propuesta?

­Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Hoy hay solo dos posibles candidatos: Danilo y Pepe.

Además entiendo que deben de estar los dos en la fórmula. No es uno de ellos y cualquier otro en el segundo lugar. Por eso los dos se deben comprometer a que aceptan ser primeros o segundos, según lo decida el Frente Amplio.

También lo pueden decidir ellos en mutuo acuerdo. Esto es lo que le pedimos a los compañeros. Yo voy a instar a que sean ellos los que acuerden, como lo dije ayer en la columna de LA REPUBLICA.

Es que los hombres, los líderes reales, no son un obsequio de la historia. No se deben a sí mismo, pero a su vez tienen que tomar decisiones propias. Los líderes son muy importantes en el proceso histórico, aunque en una época yo pensaba que las personas no importaban nada.

­Capaz que no tuvo tiempo de leer a Plejanov…

­No a (Esteban) Valenti…

­¿Qué le diría a solas a Astori y a Mujica?

­En primer lugar que se pongan de acuerdo y aceptar los dos ir juntos, sin importar quien es el primero o el segundo. Si no se ponen de acuerdo que lo dejen en manos del congreso y si en el congreso no se ponen de acuerdo, vamos a una interna pero el que sale segundo acompaña al primero.

Los tiempos políticos se terminan, hay que actuar ahora.

Este pueblo en pocas horas se acerca, como decía Seregni, a «una cita puntual con su destino».

­Si no hay consenso, si hay elecciones internas entre Astori y Mujica ¿a quién vota la Cap-L?

­Obvio: a Mujica, a Pepe, que es nuestro líder. Pero queremos unidad, consenso y participación, previo a todo.

 

CANDIDATOS DEL ESPACIO 609

­¿Cómo se designan a los integrantes de las listas del Espacio 609?

­(Grita y levanta los brazos). Como todo partido deberemos comprar mucho yodo, agua oxigenada, vendas, llevar yeso para los traumatismos. No sé, nunca lo discutimos.

No hay discusión más desagradable que designar a los candidatos en las listas. Cuando los compañer
os ponen en tus manos que seas quien lo decide, es doloroso. Siempre quedan lastimaduras. Es que hay pocos lugares y muchísimos compañeros para ser candidatos, pero hay que elegir.

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