El puente de mando
En el puente de mando están los encargados del rumbo de navegación y desde allí se gobierna la nave, por lo que se imparten órdenes hacia el resto del barco.
La navegación está a cargo del comandante de guardia, que es un oficial que toma todas las decisiones mientras está cumpliendo su turno, incluso aunque no esté presente el comandante de la nave. En este compartimento se recibe la información de los radares de superficie, aéreos, la carta de navegación en papel o electrónica, información meteorológica, velocidad, distancia recorrida, ubicación mediante DGPS, etc.
Durante los viajes, en este lugar durante las 24 horas -que se cumplen por turnos- siempre hay un timonel, un ayudante de timonel, un comandante de guardia, un oficial de guardia y un suboficial de guardia. También durante las 24 horas, a la intemperie y en la parte más alta de la nave, se ubica el vigía, que brinda información sobre lo que va detectando. Desde su posición cuenta con una extensa visión, por lo que se encarga de reportar lo que ve y escucha, a manera de complemento de lo que no pueden detectar los sensores.
Los tripulantes del puente de mando se encargan de la navegación hasta una distancia máxima de 24 millas y, desde ahí hacia delante, la información se recibe a través de los radares.
Los turnos se alternan de 4 a 6 horas y otras tantas de descanso, teniendo en cuenta que en muchos casos son varios los días de navegación. Por ejemplo, para llegar desde Sudáfrica hasta Montevideo el ROU1 y el ROU2 emplearon 14 días sin escalas. El resto de la embarcación cuenta con sala de radio, sala de trasmisores, 2 salas de propulsión, sala de control de averías (con guardia las 24 horas, sin importar si se está navegando o en tierra), entre otras.
También hay cocina, tres comedores para oficiales; suboficiales; cabos y marineros- que también funcionan como salas de esparcimiento, panadería, lavandería y planchería, sala de primeros auxilios, sala de internación con dos camas y servicio odontológico.
Todas las partes del barco están divididas en compartimentos, identificados con letras y números, para determinar con exactitud la ubicación de cada sector dentro de las cinco cubiertas de la nave. Una vez cerrado un compartimento, queda asegurado que no pasará ni agua ni fuego hacia otro compartimento.
El buque está fuertemente equipado para el combate contra incendios -cascos, máscaras, mangueras, bombas, planos, etc. con elementos que se encuentran concentrados en la proa y en la sala de control de averías en la popa.
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